Durante años, Matières Fécales fue presentada como una anomalía dentro de la moda. Hoy resulta evidente que la anomalía no era la firma, sino una industria que tardó más de una década en ponerse al día con las preguntas que Dalton y Bhaskaran llevaban años formulando.
Cuando la Fédération de la Haute Couture et de la Mode publicó el calendario oficial de la temporada Primavera/Verano 2026, buena parte de la conversación volvió a girar alrededor de los nombres habituales. Quién debuta, quién desaparece, qué maison ocupa el mejor horario o qué director creativo llega con más presión. Sin embargo, entre todos esos movimientos había uno que decía bastante más sobre el presente de la moda que sobre el propio calendario. Matières Fécales ya no aparecía como una invitación exótica destinada a demostrar que París todavía mantiene un ojo puesto en la experimentación. Su presencia confirmaba que la firma de Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran había dejado de ocupar los márgenes para posicionarse en el centro.
La reciente boda de la it girl del momento Gabbriette, terminó de reforzar esa sensación. Las imágenes de los tres vestidos recorrieron Internet, desde Instagram y TikTok, hasta la mayoría de los medios digitales especializados en tendencias. Los looks diseñados por Matières Fécales se interpretaron como una extensión natural de la identidad de Gabbriette y, al mismo tiempo, como la confirmación de que una estética que durante años había sido considerada demasiado incómoda para las masas estaba siendo aceptada. En otro momento, aquella elección habría sido leída como una provocación, ahora se percibía como una decisión coherente. Ese cambio de percepción me resulta interesante pues el trabajo de Dalton y Bhaskaran sigue siendo el mismo. Lo que ha cambiado es la mirada de la industria.
De Fecal Matter a Matières Fécales
Durante años, Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran fueron conocidos como Fecal Matter, un proyecto creativo que utilizaba el cuerpo como un espacio de experimentación. La prensa los bautizó rápidamente como «la pareja alien», una etiqueta fácil para describir su estética, pero insuficiente para explicar un trabajo que nunca buscó provocar por provocar. Antes de pensar en colecciones, ambos ya exploraban cuestiones como la identidad, la transformación física y los límites del cuerpo a través de la moda, la performance, el maquillaje y la fotografía.
No fue casualidad que ese proyecto encontrara su primer público en Tumblr. Mucho antes de que Instagram homogeneizara el lenguaje visual, aquella plataforma funcionaba como un archivo de referencias donde convivían la moda, el arte y la cultura digital. Fue allí donde Dalton y Bhaskaran empezaron a construir un imaginario propio, alejándose de la lógica de las tendencias para desarrollar un lenguaje reconocible que no dependía de una sola imagen o de un momento viral.
La transición de Fecal Matter a Matières Fécales respondió a la evolución natural de ese universo. Lo que había comenzado como un proyecto artístico terminó convirtiéndose en una firma de moda, pero sin abandonar las ideas que la habían definido desde el principio. La ropa dejó de ser un elemento más dentro de la performance para convertirse en el vehículo principal de un discurso que seguía girando alrededor del cuerpo, la identidad y la transformación.
Esa coherencia explica por qué Matières Fécales ha conseguido mantenerse en un momento en el que muchas marcas nacidas en internet desaparecieron tan rápido como surgieron. Mientras otras dependían de la viralidad, Dalton y Bhaskaran construyeron una identidad capaz de evolucionar sin perder su esencia.
¿Por qué ahora?
El recorrido de Matières Fécales hasta la Paris Fashion Week no responde al modelo tradicional con el que la moda ha construido históricamente sus nuevos nombres. No hubo un gran premio, una maison impulsando su carrera ni una estrategia para acelerar su crecimiento. Su influencia se fue consolidando a través de una red de afinidades formada por diseñadores, estilistas, compradores, artistas y editores que entendieron el proyecto cuando todavía pertenecía a un circuito mucho más reducido.
Rick Owens fue una de las primeras figuras en reconocer el trabajo de Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran. Más allá de la afinidad estética, ambos comparten una forma de entender la moda como una disciplina que dialoga con la arquitectura del cuerpo, la performance y la transformación. El respaldo de Owens y de Michèle Lamy no convirtió a Matières Fécales en una marca de culto de un día para otro, pero sí que le dio su espacio para no tener que justificar su valor creativo en términos comerciales.
Ese reconocimiento encontró continuidad en Dover Street Market. Desde su apertura en Londres en 2004, el espacio concebido por Rei Kawakubo y Adrian Joffe funciona más que como una concept store como un lugar donde conviven proyectos con una visión autoral muy definida, independientemente de su tamaño o de su volumen de negocio. Formar parte de ese ecosistema significaba compartir espacio con algunos de los diseñadores que más han contribuido a ampliar los límites de la moda durante las dos últimas décadas.
Mientras ese recorrido se consolidaba, también cambió la forma en que los medios especializados leían el proyecto. Las primeras publicaciones se detenían casi siempre en la apariencia de Dalton y Bhaskaran. Con el tiempo, el interés dejó de centrarse en su apariencia para dirigirse hacia su discurso.
La elección de Gabbriette para diseñar los tres vestidos de su boda terminó ampliando esa conversación más allá del ámbito especializado. Su estética, marcada por referencias al punk, el grunge y la cultura digital, conecta de forma natural con el universo desarrollado por Dalton y Bhaskaran. Precisamente por eso la colaboración resultó tan convincente. No respondía de generar titulares, sino al encuentro entre dos imaginarios que llevaban tiempo evolucionando en paralelo.
Esa sea la clave para entender el momento que atraviesa Matières Fécales. La firma no ha modificado su lenguaje para adaptarse a la industria, ha sido la industria la que ha empezado a valorar trayectorias construidas desde la independencia y la coherencia creativa. La presencia en la Paris Fashion Week, el interés de figuras como Rick Owens o el caso de Gabbriette, forman parte de los frutos de una marca que lleva años desarrollando un discurso propio y que hoy encuentra un contexto mucho más receptivo para ser escuchado.
¿Qué dice el éxito de Matières Fécales sobre la moda actual?
Si algo ha demostrado la moda en los últimos años es que ninguna estética permanece demasiado tiempo en el centro. El quiet luxury, convertido durante varias temporadas en el lenguaje dominante de la industria, respondió a un momento muy concreto. Después de la saturación de finales de la década de 2010 y de la incertidumbre que dejó la pandemia, la discreción se convirtió en algo aspiracional. La ausencia de logotipos y las prendas atemporales pasaron a definir el ideal del lujo de la mano de The Row, Loro Piana o Bottega Veneta. A medida que más marcas adoptaban los mismos códigos, la identidad de las firmas empezó a diluirse.
Las últimas temporadas apuntan en otra dirección. No se trata de un rechazo al minimalismo ni del regreso a una moda dominada por el exceso. Lo que vuelve a ocupar el centro es la autoría. Diseñadores como Dilara Fındıkoğlu, Duran Lantink, Hodakova o Vaquera trabajan desde universos completamente distintos, pero todos parten de una misma premisa: una colección necesita una idea antes que una tendencia. La ropa deja de entenderse como un objeto aislado y pasa a formar parte de un relato donde la dirección artística, el casting, la imagen y la comunidad tienen tanto peso como la propia confección.
Ese cambio también responde a una transformación cultural. Una generación acostumbrada a construir su identidad entre plataformas digitales, referencias visuales y comunidades online buscan marcas que tengan coherencia como valor diferencial. La consolidación de Matières Fécales coincide con un momento en el que la industria vuelve a prestar atención a diseñadores que no separan la moda de una visión del mundo.
La presencia de Matières Fécales en el calendario oficial de París no anuncia el final del quiet luxury ni inaugura una nueva corriente estética. Lo que pone de manifiesto es un cambio de prioridades. La moda vuelve a interesarse por las marcas que construyen un universo propio además de colecciones y por los proyectos capaces de generar conversación más allá de la pasarela. En ese escenario, el éxito de Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran representa un cambio en los criterios en los que la industria decide qué considera relevante.
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