Matières Fécales: ¿qué dice su éxito sobre el estado actual de la moda?

Matières Fécales ha pasado de ser un fenómeno de culto a una de las firmas que mejor representan el cambio de paradigma de la moda actual.

Matières Fécales: ¿qué dice su éxito sobre el estado actual de la moda?

Durante años, Matières Fécales fue presentada como una anomalía dentro de la moda. Después de su último desfile en París, resulta cada vez más evidente que la anomalía no era la firma, sino una industria que tardó más de una década en ponerse al día con muchas de las preguntas que Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran llevaban años formulando.

Matières Fécales cerró la primera jornada de la Paris Fashion Week Primavera/Verano 2027 tomando la Place de la République con The Ninety-Nine Percent. Noventa y nueve modelos rodearon el Monument à la République en un desfile concebido como la respuesta directa a The One Percent, la colección con la que la temporada anterior Dalton y Bhaskaran habían caricaturizado a las grandes fortunas desde el Palais Brongniart, la antigua Bolsa de París. Esta vez, la idea era invertir la dirección del poder: pasar del 1% al 99%.

El cambio de escenario lo decía todo. De una institución históricamente vinculada al capital a una plaza asociada a la protesta y a la vida pública parisina. De una sátira sobre quienes concentran la riqueza a una colección protagonizada por aquellos que, según los diseñadores, suelen quedar fuera de las imágenes tradicionales del lujo. Los 99 modelos del casting eran personas racializadas y entre ellos estaban la propia familia de Bhaskaran, activistas, artistas y figuras de la cultura parisina.

Todo ocurría frente a una multitud que convertía el desfile por momentos en algo más parecido a un concierto o una rave que a una presentación convencional de Fashion Week. Rihanna apareció en el front row vestida por la firma y con zapatos de la colaboración entre Matières Fécales y Christian Louboutin; cerca estaban Rick Owens y Michèle Lamy. Pero reducir el desfile solo a los invitados y al contenido viral que se hizo sería quedarse en la superficie. El éxito de Matières Fécales resulta interesante porque la firma no se ha vuelto tibia para poder llegar hasta donde está ahora. Lo que ha cambiado es el contexto.

De Fecal Matter a Matières Fécales

Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran se conocieron en 2014 mientras estudiaban diseño de moda en LaSalle College, en Montreal. Poco después comenzaron a construir juntos el universo de Fecal Matter, primero a través de su propia imagen, prendas hechas de manera independiente, maquillaje, fotografía, música y unas transformaciones corporales que circulaban por Internet mucho antes de que existiera una colección tradicional que vender.

Instagram fue fundamental en ese proceso. Sus cabezas rapadas, cejas eliminadas, lentillas, prótesis y aquellos tacones que parecían prolongaciones imposibles de la carne convirtieron al dúo en una de las imágenes más reconocibles de la cultura visual online de finales de la década de 2010. Paralelamente, vendían piezas realizadas por ellos mismos a través de Depop. En 2018 llevaron parte de aquel imaginario físico a Non-Human, su primer desfile, celebrado en Londres.

Dalton y Bhaskaran habían desarrollado una identidad, una comunidad y un sistema de referencias antes de disponer de la infraestructura tradicional de una firma. La ropa formaba parte del proyecto, pero convivía con el cuerpo, la performance, el maquillaje, la música y la propia forma en la que ambos se presentaban ante el mundo. Eso ayuda a explicar por qué su salto hacia el lujo no se siente como una reinvención. Cuando años después el proyecto adquirió una estructura más formal bajo el nombre de Matières Fécales, el lenguaje ya existía.

Después de trasladarse a París y atravesar un periodo en el que llegaron a poner la marca en pausa, una conversación con Adrian Joffe, presidente de Dover Street Market y Comme des Garçons International, terminó siendo decisiva. Matières Fécales pasó a formar parte del ecosistema de desarrollo de marcas de Dover Street Market Paris y en marzo de 2025 realizó su debut en el calendario oficial de la Paris Fashion Week.

Para entonces, Rick Owens y Michèle Lamy llevaban años formando parte de su historia. Owens contactó con ellos en 2018 después de descubrir su trabajo y acabó ejerciendo una suerte de papel de mentor, mientras el dúo entraba progresivamente en el universo creativo que rodea al diseñador. No se trató de un éxito inmediato, sino de una sucesión de relaciones y comunidades que permitieron que un proyecto nacido fuera de las estructuras tradicionales encontrara un lugar dentro de ellas.

Cuando el outsider empieza a vestir al mainstream

En poco más de un año desde aquel debut oficial en París, Matières Fécales pasó de ser una firma conocida principalmente dentro de determinados círculos de moda a aparecer en algunos de los momentos de cultura pop más visibles de 2026.

Sarah Paulson llevó a la Met Gala uno de los looks de The One Percent, con un vestido de tul y un antifaz realizado con un billete de dólar. Zendaya cerró la promoción de The Odyssey con el vestido blanco alado que había clausurado el primer desfile parisino de la firma, un look que Law Roach llevaba reservando desde 2025. Días después, Gabbriette se convirtió en la primera novia de Matières Fécales con tres looks realizados especialmente para su boda con Matty Healy.

En julio, aquello podía interpretarse como la confirmación de que su estética estaba empezando a ser aceptada por el mainstream. Después de SS27, esa lectura se queda corta. Matières Fécales ha demostrado que puede trasladar su lenguaje desde un feed de Instagram hasta una alfombra roja, desde un vestido de novia hasta una colección de casi cien salidas, sin perder completamente aquello que hacía reconocible al proyecto cuando apenas existía fuera de Internet.

Si The One Percent utilizaba los códigos del lujo para satirizar a la élite económica (banqueros siniestros, socialités vendadas después de operaciones estéticas, manos teñidas de rojo, máscaras hechas con dólares y referencias a la obsesión actual por prolongar la juventud), The Ninety-Nine Percent cambia completamente el punto de vista. Esta vez la referencia principal no era una caricatura externa, sino la propia biografía de Steven Raj Bhaskaran.

El diseñador ha contado que parte de la colección nace de sus recuerdos de infancia, cuando vivía con su madre y su hermana en condiciones de extrema precariedad. Su madre, su hermana y su sobrina participaron en el desfile. La maternidad, la religión conservadora en la que creció y la experiencia migrante se trasladaron a prendas blancas de lino, figuras de monjas, velos, vestidos drapeados y una primera parte de la colección más íntima de lo que suele asociarse con Matières Fécales.

Después llegó la resistencia. Monjas atravesadas por spikes, denim destruido, vestidos con RESIST, rostros cubiertos, símbolos nacionales intervenidos y referencias al rojo, blanco y azul de Francia. El último acto recuperó una dimensión más couture mediante crinolinas, vestidos de gala y figuras históricas reinterpretadas, incluida una silueta dorada que evocaba la Estatua de la Libertad.

Matières Fécales critica la concentración de riqueza mientras produce moda de lujo. Habla de personas sin acceso al sistema desde el interior de una de sus instituciones más exclusivas. Presenta un desfile dedicado al 99% mientras Rihanna ocupa el front row.

En The One Percent ya señaló esa tensión, cuando parte de la crítica cuestionó que una firma perteneciente a la industria del lujo pudiera realizar una crítica creíble sobre la desigualdad económica. La respuesta de Bhaskaran fue defender la posibilidad de desmontar determinadas dinámicas desde dentro del propio sistema. SS27 lleva esa contradicción un paso más allá. La firma ya tiene la atención, las celebrities, el calendario, los compradores y el espacio institucional que durante años no tuvo.

¿Qué dice el éxito de Matières Fécales sobre la moda actual?

Si algo ha demostrado la moda en los últimos años es que ninguna estética permanece demasiado tiempo en el centro. El quiet luxury, convertido durante varias temporadas en el lenguaje dominante de la industria, respondió a un momento muy concreto. Después de la saturación de finales de la década de 2010 y de la incertidumbre que dejó la pandemia, la discreción se convirtió en algo aspiracional. La ausencia de logotipos y las prendas atemporales pasaron a definir el ideal del lujo de la mano de The Row, Loro Piana o Bottega Veneta. A medida que más marcas adoptaban los mismos códigos, la identidad de las firmas empezó a diluirse.

Las últimas temporadas apuntan en otra dirección. No se trata de un rechazo al minimalismo ni del regreso a una moda dominada por el exceso. Lo que vuelve a ocupar el centro es la autoría. Diseñadores como Dilara Fındıkoğlu, Duran Lantink, Hodakova o Vaquera trabajan desde universos completamente distintos, pero todos parten de una misma premisa: una colección necesita una idea antes que una tendencia. La ropa deja de entenderse como un objeto aislado y pasa a formar parte de un relato donde la dirección artística, el casting, la imagen y la comunidad tienen tanto peso como la propia confección.

Ese cambio también responde a una transformación cultural. Una generación acostumbrada a construir su identidad entre plataformas digitales, referencias visuales y comunidades online buscan marcas que tengan coherencia como valor diferencial. La consolidación de Matières Fécales coincide con un momento en el que la industria vuelve a prestar atención a diseñadores que no separan la moda de una visión del mundo.

La presencia de Matières Fécales en el calendario oficial de París no anuncia el final del quiet luxury ni inaugura una nueva corriente estética. Lo que pone de manifiesto es un cambio de prioridades. La moda vuelve a interesarse por las marcas que construyen un universo propio además de colecciones y por los proyectos capaces de generar conversación más allá de la pasarela. En ese escenario, el éxito de Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran representa un cambio en los criterios en los que la industria decide qué considera relevante.

La boda de Gabbriette y Matty Healy.

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