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Lionel Andrés Messi ha decidido dejar el Barcelona. Veinte años después de su llegada siendo un niño, el astro argentino quiere abandonar el barco. Dos décadas de gloria y penuria del mejor jugador de la historia. Un mazazo para la parroquia culé. Aquí su historia

MESSI DEJA EL BARCELONA

Los inicios

Veinte años hace ahora que un jovencísimo Lionel Messi se enfundaba la casaca blaugrana por primera vez. Apenas 13 años contaba la entonces futura joya de la cantera. Charlie Rexach, Jose María Minguella por parte del Barça y Horacio Gaggioli por parte de los Messi se comprometían a unir sus caminos firmando en una servilleta el primer contrato de Lionel. El romanticismo, tan ausente hoy en día en el fútbol, se hacía protagonista en una operación que cambiaría la historia del FCB y del deporte rey.

Durante estas dos décadas, Messi ha iluminado el verde del Camp Nou cada vez que lo pisaba. Apadrinado por Ronaldinho, Leo metía su primer gol en Primera contra el Albacete en 2005. Una deliciosa picadita del brasileño que Messi remató con una sublime vaselina sobre el portero. Su primer gol como profesional auguraba muchas tardes de gloria en la Ciudad Condal. Tras el Trofeo Joan Gamper de ese verano, Capello intentó su cesión para la Juve y el Inter de Milán puso los 150 millones de su cláusula encima de la mesa. Sin embargo, Leo no tuvo dudas y se quedó. La temporada siguiente el Barça alzaba la ansiada Champions tras ganar al Arsenal. Messi se perdió la final por lesión

La llegada de Guardiola inició la época más dorada del club. Con Etoo, Henry, Puyol, Iniesta y un joven Messi, entre otros, el Barcelona volvía a reinar en Europa en la 08/09 tras derrotar al Manchester United de Cristiano Ronaldo. En esta ocasión Leo jugó y marcó. Ese año el club catalán lograría el primer Sextete de la historia del fútbol mundial. El genio argentino haría la friolera de 51 goles esa temporada.

La salida de Ronaldinho supuso que él heredara el 10. La leyenda de D10S escribía sus primeras líneas. Con dos Champions a sus 22 años y un equipo que jugaba con los ojos cerrados, el horizonte se vislumbraba inmejorable para Messi. Sin embargo, Guardiola decidía dejar el club de su vida para evitar “acabar haciéndose daño”. Por entonces, el peso del rosarino era innegable y el futuro del Barça pasaba sí o sí por él. Guardiola antes de entrar en conflictos cogió sus maletas y se fue de retiro a Nueva York

El principio del fin.

Después de tres temporadas muy intensas, Luis Enrique también se marcharía, dejando un vestuario demasiado poderoso como herencia. La imparable racha de triunfos provocó una serie de renovaciones muy discutibles por parte de Bartomeu y su junta directiva. Entre esas renovaciones, la de los 50 millones netos de Messi. Si bien es cierto que no hay un jugador en el mundo que le haga sombra, más cierto es aún que un futbolista jamás debe tener más poder que el propio presidente del club. Bartomeu se pasó de complaciente y entregó las llaves del FCB a Messi junto a su nuevo contrato.

MESSI DEJA EL BARCELONA

Ernesto Valverde poco pudo hacer para bajar del Olimpo a un grupo de jugadores endiosado. Su carácter pacifista y su costumbre de rehuir el conflicto desembocó en un totalitarismo absoluto de los jugadores dentro del vestuario. A pesar de seguir ganando Ligas, los batacazos europeos y la falta de mano izquierda condenaron a un Valverde que se fue sin hacer ruido. Para entonces, Messi ya tenía seis Balones de Oro (más que nadie en la historia) y más títulos colectivos que ningún otro jugador sobre la faz de la Tierra. Setién vino igual que se fue, sin enterarse de lo que implicaba dirigir al Barça. La debacle con el Bayern de Munich fue la ventolera que derribó el castillo de naipes que era el Barcelona. Apariencia majestuosa y peligrosa fragilidad. Destrucción total para reconstruir un club legendario desde los cimientos.

La autodestrucción de D10S

Cuando un equipo sufre una humillación como la que sufrió el Barcelona en Lisboa, se espera que su capitán salga a dar la cara y disculparse. Han pasado diez días que han parecido ocho meses y el bueno de Leo no ha dicho palabra. Bueno sí, ha mandado un burofax pidiendo que le dejen salir libre. Vergonzoso.

MESSI DEJA EL BARCELONA

Un jugador de la talla de Messi, un icono del FCB, una leyenda de dimensiones incalculables, manda un burofax para rescindir su contrato. WTF bro!!! Bartomeu ha dado tanto poder a Leo, que el jugador se siente con la potestad de ignorar un contrato vigente con el propósito de salir por patas. Un futbolista de su calado no da ninguna explicación del desastre de temporada que hicieron y, cuando ve el barco hundirse, salta con mujeres y niños para salvar su cabeza. Un mito como Lionel Andrés Messi se esconde en el momento más crítico de la historia reciente culé en vez de dar un golpe en la mesa y ponerse a disposición del club para buscar soluciones. D10S ha muerto para muchos.

Las informaciones vertidas en estos casi diez días han sido una locura. Opiniones y declaraciones desde todos los rincones del planeta, de aficionados y profesionales, de tertulianos de bar y de plató. La incredulidad de la noticia ha dejado petrificado al más pintado. Esta no creo que fuera la revolución que anunciaba Bartomeu. Y no ha terminado la historia aún.

¿El principio del fin?

Hoy aterrizó desde Rosario el padre del jugador para intentar amansar a las fieras y buscar una solución. A esta hora lo único que ha dicho Jorge Messi es que ve “difícil su situación en Barcelona”. Difícil, no irreversible. Difícil, no imposible.

MESSI DEJA EL BARCELONA

Llegados a este punto, Leo tiene pocas alternativas. Su contrato expira en junio de 2021 y tiene una cláusula vigente de 700 millones. A partir de ahí, si quiere salir, las negociaciones se antojan peliagudas. Para más morbo, el bufete que asesora a Messi es el mismo que representa al Barcelona. Representaba, por motivos obvios. Ante este panorama, y tras el paso atrás de Inter y PSG, sólo queda el City de Guardiola. Un City al que se le acaba de perdonar su sanción por saltarse el fair play financiero. Un City con poco margen económico debido a las pérdidas derivadas del COVID-19.

Si Messi está cansado de estar en el Barça, deberá hacer una reflexión muy profunda al respecto. En la actualidad ningún club puede asumir los casi 120 millones brutos que cobra el argentino. Ningún club está en disposición de soltar ni siquiera 100 millones en concepto de traspaso. Se habla que los Sky Blues pueden incluir jugadores por ese valor, pero nada de líquido. Lo tienen jodido. Además, si Messi decide ir por la vía judicial, la espantada de los de Manchester será definitiva. No están en disposición de exponerse a una multa futura de 500 millones, o lo que decida el juez, por la libertad de Leo.

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Los motivos por los que se quiere ir son meramente deportivos e institucionales. A nivel deportivo, es entendible que no esté satisfecho vistos los continuos ridículos del Barcelona en Champions. Igualmente, debería hacer un poco de introspección y analizar si él mismo estuvo a la altura esos días.

Por otra parte, encontramos el mejorable rendimiento de los jugadores de renombre que se trajeron para suplir la marcha de Neymar. Dembelé (120 millones) lleva tres años en la enfermería y petándolo en Fortnite. Coutinho (140 millones) tuvo un primer año que ni fu ni fa. Se fue esta temporada cedido al Bayern y les enchufó dos goles en el 2-8. Karma is a bitch. Griezmann aka GRISmann (120 millones) no es ni la sombra del jugador que maravilló en el Wanda.

En el apartado institucional, poca queja puede tener. ¿Que quieres 50 millones limpios? Como estos. ¿Que quieres quedar libre cada año? Sin problema. ¿Que quieres que venga el Tata? PaTata for you. ¿Que no te gusta Ibrahimovic? Un lacito y al carajo. Y ahora, cuando se informa a su íntimo Luis Suárez de que no se cuenta con él, burofax. El Barcelona le ha dado lo que le corresponde y lo que no. Ahora intenta quitárselo.

MESSI DEJA EL BARCELONA

En el día de ayer el Director Deportivo del Inter y fuentes del PSG confirmaban que no pujarían por Messi. La pelota está en el tejado del Manchester City.

Ambas partes están condenadas a entenderse y, tras el órdago del lunes pasado, parece que los hechos y la realidad de la situación es otra muy diferente. Ni Bartomeu le dejará irse gratis, ni los otros clubes tienen dinero para un traspaso, ni Messi dispone de la libertad contractual que creía tener.

La única realidad es que, si finalmente sale, la pérdida deportiva y simbólica será irreparable en el Camp Nou. Un estadio vacío por la pandemia que cuando se vuelva a llenar no encontrará a su ídolo sobre el césped. Un estadio que llorará la ausencia de la magia del 10.

Hoy reunión entre el padre de la criatura y el presidente azulgrana. El culebrón no ha hecho más que empezar.