Un escenario donde la montaña se concibió como cultura y el rendimiento convivió con la elegancia.
Durante dos días de experiencias inversivas entre esquí, snowboard y travesías con raquetas, la comunidad de Moncler se adelantó en el paisaje de Colorado para vivir, no solo observar, la dimensión más auténtica de Moncler Grenoble, que es la dedicada a la montaña. La culminación llegó con un desfile nocturno sobre una pasarela de nieve, al que los invitados accedieron en motos de nieve atravesando el bosque alpino, con proyecciones de luz danzando entre los árboles. Un momento cinematográfico que simbolizaba el encuentro entre dos universos que comparten un mismo ADN.
No es casualidad que esta colección mire hacia la década de 1950. Fue en ese momento cuando Moncler dio sus primeros pasos fabricando sacos de dormir acolchados y anoraks para trabajadores de montaña, antes de equipar expediciones históricas a algunas de las cumbres más desafiantes del planeta. Paralelamente, Aspen comenzaba a consolidarse como capital del esquí, pero también como epicentro cultural, atrayendo a atletas, arquitectos, escritores, bohemios e iconos de Hollywood. La montaña se convertía así en el punto de encuentro entre deporte, creatividad y lifestyle.
Ese cruce de caminos es precisamente el que define la narrativa de Moncler Grenoble FW26: un diálogo entre pasado y futuro, entre herencia europea y cultura montañesa americana, entre tradición y una tecnicidad radicalmente contemporánea.
La propuesta se construye a partir de una convergencia de referencias muy claras: los vastos paisajes de Colorado, la elegancia refinada de la América de los años 50 y la larga tradición de alto rendimiento de Moncler. Todo reimaginado bajo una sofisticada experiencia técnica que eleva cada pieza más allá del sportswear.
La hoja de álamo temblón -emblema natural de Aspen– se convierte en un motivo recurrente, invadiendo estampados, acolchados, bordados, jacquards, prendas de punto tridimensionales y patrones cortados con láser. Se erige como una forma de anclar la colección al territorio que la inspira. La paleta cromática, los tejidos resistentes como el algodón encerado y los detalles funcionales nacen directamente del paisaje del Estado de Colorado y de sus condiciones cambiantes de luz y clima.
Los ecos de la moda americana de los 50 atraviesan la propuesta con una elegancia atemporal, en formas de siluetas marcadas y volúmenes redondeados que se reinterpretan mediante acolchados de plumón, materiales tradicionalmente vinculados a la época -lana, algodón, fibras naturales- se traducen al lenguaje técnico de Moncler Grenoble, combinando protección calidez y sofisticación.
Un mapa artístico de Aspen dibujado a mano -con sus lugares, fauna y rituales- se despliega en pañuelos, chaquetas de esquí con intarsia y mantas envolventes. El clásico estampado a cuadros americano dialoga con el denim más técnico, mientras que los hombros reforzados con ribetes cumplen una función práctica al servir de apoyo para transportar los esquís.
A pesar del fuerte componente estético y narrativo, la esencia de Moncler Grenoble sigue siendo el rendimiento extremo, las construcciones impermeables, los cortavientos y los transpirables.
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