La colección SS26 marca un punto de inflexión al ser la primera concebida específicamente para el verano dentro de esta alianza creativa.
Tensionando -una vez más- los límites entre el brutalismo y el bucolismo, Rick Owens y Moncler ofrecen una nueva entrega de su exquisito arte conjunto. La inspiración nace en Berlín, en su arquitectura rotunda y monolítica, y se fusiona con la experiencia histórica de la marca de Grenoble en materia de outerwear. De ese choque surge un uniforme estival pensado para explorar la ciudad como si fuera un territorio salvaje, y la naturaleza como si fuera una extensión urbana. El hormigón y la vegetación conviven sin fricción, dando forma a una estética que se siente cruda, funcional y profundamente poética.
Las siluetas se mueven con total naturalidad entre ambos mundos: pantalones cortos tipo kilt y faldas asimétricas de punto ceñido conviven con calcetines de senderismo y las zapatillas Trailgrip Megalace, reafirmando esa idea de transición constante. La paleta cromática mantiene el tono sobrio y sofisticado de la colaboración, con negro, polvo oscuro y oliva desgastado, pero introduce un nuevo protagonista: un rojo cornalina intenso que irrumpe para aportar energía.
El imaginario visual de Rick Owens se manifiesta con fuerza en los detalles. El acolchado angular Geocamo y los bordados gráficos remiten directamente a las fachadas de hormigón brutalizas, una referencia recurrente en su universo creativo. Las prendas exteriores ligeras -en cuero y nylon-, las cazadoras ligeras de verano y los jerséis holgados juegan con proporciones exageradas y formas arquitectónicas. Y, por supuesto, la neutralidad de género atraviesa toda la colección.
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