En este barrio del sur de Madrid, el arco deja de marcar un límite para convertirse en un punto de encuentro donde la cultura china y Madrid dialogan y se transforman juntas.
Hay puertas que separan y puertas que conectan. Y precisamente eso, conectar, es lo que ha llevado a Okuda San Miguel a crear Two Cultures in Love, nueva escultura con la que el artista redefine el significado del clásico Paifang. Una colorida unión entre la cultura china y madrileña que, desde hoy, se convierte en el nuevo punto de visita obligada en Usera. Así lo ha explicado el propio Okuda durante el acto de inauguración, celebrado en la Plaza del Hidrógeno y que también ha contado con la presencia de José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, así como de Marta Rivera de la Cruz, concejala delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte.
En la tradición china, el Paifang está cargado de significado: señala un lugar, honra una historia y hace visible aquello que una comunidad considera esencial. Con esta intervención, el arco de Usera se presenta como un espacio donde culturas, lenguas y tradiciones conviven cada día convirtiéndose en un punto de encuentro donde la tradición china se une a la colorida y universal vanguardia madrileña.
“Quiero agradecer a este madrileño nacido en Santander que vino a estudiar Bellas Artes con 17 años por elegir Usera como lugar en el que vivir y creer. Un distrito ahora en plena efervescencia cultural gracias a que un artista internacional de su talla y renombre decidió instalar aquí su taller y a todo su equipo de trabajo”, ha declarado José Luis Martínez-Almeida, quien ha destacado el valor de esta escultura para seguir construyendo una ciudad abierta y diversa donde todas las culturas son bien recibidas. “Esta obra admirable va a permanecer para siempre, no solo en las calles de Usera, sino en la memoria de esta ciudad como un icono del entendimiento entre la comunidad china y la comunidad de Madrid”, afirmó el alcalde.
Un diálogo hecho escultura
Two Cultures in Love es una escultura en la que dos dragones –que representan la cultura china– y un oso –que representa a Madrid– se encuentran, se reconocen y conviven bajo un mismo arco sirviendo de metáfora a lo que durante años lleva ocurriendo en Usera. Un lugar donde las culturas no solo comparten un territorio, sino que se encuentran cada día e intercambian miradas, costumbres, historias y formas de entender el mundo. De este modo, la obra refleja la identidad, la diversidad y la transformación de un barrio que crece gracias a su intercambio cultural.
“Quiero agradecer a la comunidad china habernos acogido con los brazos abiertos y hacernos sentir parte de su familia desde el minuto uno”, ha declarado Okuda San Miguel durante la presentación de la que ya es una de las piezas más especiales de su trayectoria en el espacio público madrileño. “Estoy muy contento por fin de crear una pieza escultórica en la que es mi ciudad desde hace casi 30 años. Yo, Oscar San Miguel, un chaval de una familia trabajadora de un barrio de Santander, vine a estudiar Bellas Artes aquí con solo 17 años cargado de sueños e ilusiones. Madrid me ha hecho ser quien soy”, confesó. “Para mí es un honor poder crear este símbolo de integración, diversidad y convivencia. Yo, como artista que ha nacido y se ha desarrollado en las calles del mundo, quiero terminar destacando un mensaje: el arte de la calle es y siempre será de todos, todas y todes”.
Una tradición que mira al futuro
La escultura preserva y respeta la memoria, pero su intención es la de llevar la tradición hacia el futuro y hacernos entender que una cultura también se construye a través de aquello que comparte con otras. Con esta intervención, realizada en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid y la Unión de Asociaciones Chinas en Usera, el Paifang pasa de ser un símbolo de límite a convertirse en un símbolo de unión.
“Aquí conviven cada día distintas nacionalidades y distintas tradiciones. Y ese abrazo armonioso de culturas es lo que queríamos representar con este arco que Okuda reinterpreta desde una mirada contemporánea, madrileña y profundamente vinculada a Usera” aseguró Sonia Cea, concejala presidenta del distrito de Usera sobre este arco para cuya creación contó en todo momento con el asesoramiento de la comunidad china y que, desde hoy, se convierte en el nuevo símbolo de un barrio abierto y cosmopolita que ha construido su carácter a través de la convivencia y el entendimiento entre culturas.
Desde hoy, ‘Two Cultures in Love’ se convierte en una de las obras de arte más representativas de la ciudad de Madrid.
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