Desde su desembarco en Diesel, Glenn Martens no ha dejado de profanar y reconstruir los códigos del lujo contemporáneo. Lo que empezó como una insurrección a base de denim deconstruido, cinturones kilométricos y una fijación obsesiva por la estética industrial de los dosmil, se traslada ahora al tocador. ONLY DESIRE llega como el primer perfume femenino concebido bajo la dirección creativa del diseñador belga y con el magnetismo de Dove Cameron.
Para Diesel, el deseo es una herramienta de empoderamiento, creatividad y pura autoexpresión. La psicoanalista y escritora Florence Lautredou apunta: “Durante siglos, la sociedad trató el deseo con sospecha, animando a las mujeres a silenciarlo. Hoy, la cultura está cambiando. El deseo se entiende como una fuerza vital interna que nos empuja a explorar y definir nuestro propio camino. Con ONLY DESIRE, Diesel celebra esa visión: el deseo como algo propio, elegido y vivido bajo tus propios términos”.
Pieza de joyería Y2K
Cuando sacas este frasco de la caja, se siente pesado, orgánico, casi anatómico. El vidrio está esculpido imitando las líneas de una orquídea y tiene una textura que, de verdad, recuerda al tacto de la piel. En el centro, el líquido brilla con un rojo densísimo.
Pero el toque maestro de Martens, ese que te hace sonreír porque reconoces al instante su fijación por el hardwareindustrial, es el piercing de acero galvanizado. Una réplica de la mítica Oval D atraviesa el cristal de lado a lado, perforando la flor. Este detalle convierte la botella en una pieza de joyería Y2K.
Como el propio Glenn comentó al hablar del diseño: “Cada detalle juega con la tensión entre lo delicado y lo rudo. Buscábamos una dualidad que se siente en el aroma y que Dove Cameron proyecta de forma innata”.
‘Vainilla Metálica’
La vainilla en la perfumería comercial suele ser sinónimo de empalagoso, infantil o predecible. Lo que han hecho los maestros perfumistas Nelly Hachem-Ruiz y Paul Guerlain aquí es una genialidad química que han bautizado como Vainilla Metálica.
Al vaporizarlo por primera vez, lo primero que notas es un golpe frío, casi cortante; esa es la culpa de los aldehídos de platino y del AmberXtreme. Huele a metal limpio, a noche, a asfalto húmedo y a luces de neón. A los pocos minutos, una infusión premium de Vainilla Bourbon de Madagascar. En la base descansa lo que llaman el Desire-Trigger Accord, un acorde secreto diseñado para activar esa respuesta instintiva cuando un aroma te atrapa y te obliga a moverte.
Nelly Hachem-Ruiz lo explica perfectamente: “La vainilla tiene una dualidad adictiva, oscura y reconfortante a la vez. Al pairing con aldehídos metálicos, quería capturar la intensidad de un momento puro de intimidad”. Paul Guerlain añade un matiz técnico que se nota en el rendimiento: “Los aldehídos actúan como amplificadores, exponen el volumen sensual de la base ambarina en lugar de suavizarlo”.
Dove Cameron
Poner un rostro a este universo requería a alguien que no se limitara a posar con el frasco. Dove Cameron es el acierto absoluto de esta campaña. La hemos visto madurar frente a los focos, pasando de la factoría Disney a abrir los shows del Radical Optimism Tour de Dua Lipa el año pasado, y ahora mismo, Dove está encerrada ensayando para su propia e inminente gira mundial de este verano de 2026.
Con una comunidad de más de 74 millones de seguidores, Dove representa exactamente lo que la escritora y psicoanalista Florence Lautredou describe en el manifiesto del perfume: “Durante siglos, el deseo femenino fue algo a controlar, suavizar o silenciar. Hoy la cultura está cambiando. El deseo se entiende como una fuerza vital interna, el impulso que impulsa el movimiento y la autoexpresión”.
La mirada de Harley Weir
El broche de oro de este lanzamiento es su campaña visual. Concebida bajo la mirada female gaze, el fashion film ha sido dirigido por la cineasta Amber Grace Johnson y fotografiado por la icónica Harley Weir. La campaña nos muestra a una Dove Cameron magnética, moviéndose a través de un escenario surrealista repleto de texturas húmedas, luces incandescentes y orquídeas gigantescas hasta reclamar lo que el film llama «el trono del deseo». Hay poder, hay control y hay una estética visual impecable que consolida a Diesel en la cumbre de la contracultura de la belleza actual.
Ya puedes hacerte con el perfume aquí.
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