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Para su nueva colección Ottolinger Fall21, un paisaje rocoso es el escenario en el que surge un cuento a medio camino entre la realidad y la ficción. De forma natural, la artesanía y la experimentación textil de la marca berlinesa desemboca en creaciones orgánicas. 

Cosima Gadient y Christa Bösch se han sumergido todavía más si cabe en el mundo Ottolinger para perfeccionar aún más el universo que les es intrínseco. En esta temporada, plumas y chaquetas oversize se suman a la propuesta. Las siluetas se perciben sólidas y enérgicas, capaces de sobrevivir al duro paisaje que forma el paisaje de fondo del desfile.

Los tonos tierra, como recién salidos del paisaje rocoso, han predominado en la pasarela. Aún así, también ha habido espacio para piezas más coloridas en forma de vestidos y prendas tácticas. Un conjunto de camiseta y pantalón de malla estampado con los retratos oníricos de la pintora neoyorquina Cheyenne Julien destaca en la pasarela. Los accesorios en forma de serpiente envuelven varios de los looks, acentuando las curvas y agregando sensación de movimiento a las piezas de la colección.

La asimetría y la deconstrucción sigue presente en el imaginario de Ottolinger en su Fall21. Sea cual sea la prenda, el corte y confección de Ottolinger está dirigido a crear esa sensación de desequilibrio en el ojo humano.

La pasarela parisina continúa hoy con presentaciones virtuales. Para mantenerte al corriente de las últimas novedades en colecciones y desfiles, consulta highxtar.com