La contaminación en las grandes ciudades, junto con la falta de oxígeno en muchos entornos urbanos, tiene un impacto directo y visible en la piel. A diario estamos expuestos a gases procedentes del tráfico, la industria, el tabaco o los sistemas de climatización en interiores. Estas agresiones hacen que partículas contaminantes queden en suspensión en el aire y entren en contacto con la piel, provocando estrés oxidativo, disminución del oxígeno celular y un aceleramiento del envejecimiento cutáneo.
Frente a este escenario, la estética avanzada ofrece soluciones específicas para restaurar el equilibrio de la piel. Pilar Gaudí, facialista y directora de los centros Nina Merli (Granada), destaca la importancia de mantener la piel detoxificada, correctamente oxigenada y protegida frente a la polución y otros agentes externos, ya que estos factores influyen tanto en su aspecto como en su función.
Una oxigenación deficiente afecta a los procesos naturales de regeneración celular. Entre sus consecuencias más habituales se encuentran la aparición de arrugas prematuras, poros dilatados, deshidratación, pérdida de luminosidad, manchas, imperfecciones y una textura irregular. También pueden aparecer rojeces, irritación y una mayor flacidez, dando lugar a un tono desigual y a una piel más rugosa al tacto. Según Gaudí, mejorar la oxigenación favorece el aumento del colágeno, aporta un aspecto más saludable y ayuda a suavizar las líneas de expresión.
La visita regular a spas y centros especializados contribuye a oxigenar la piel al estimular la circulación sanguínea y linfática. Este proceso facilita la eliminación de toxinas y células muertas a través de los poros, mejorando la limpieza y la capacidad de la piel para absorber principios activos. A estos beneficios se suman tratamientos específicos realizados en cabina, como la oxigenoterapia, cada vez más presente en centros de estética y bienestar.
El oxígeno desempeña un papel fundamental en la protección de la piel frente a los radicales libres y las agresiones medioambientales, ya que cubre las necesidades metabólicas celulares y ayuda a mantener la homeostasis cutánea. En los centros Nina Merli se trabajan tratamientos que combinan la oxigenación con activos protectores frente a la contaminación. Su duración aproximada es de 50 minutos y suelen complementarse con una limpieza facial previa para activar la renovación celular y optimizar los resultados. Aunque los efectos se perciben desde la primera sesión, se recomienda un protocolo de varias sesiones para lograr resultados más duraderos.
Otros hábitos para oxigenar la piel
Además de los tratamientos profesionales, existen hábitos cotidianos que favorecen una correcta oxigenación de la piel. La práctica regular de ejercicio físico mejora la circulación, mientras que una correcta protección solar ayuda a prevenir el daño oxidativo. Mantener una hidratación adecuada, seguir una rutina cosmética adaptada a las necesidades de la piel, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, así como practicar técnicas de respiración y relajación, contribuyen a preservar su equilibrio. A nivel nutricional, una dieta rica en verduras de hoja verde, frutas cítricas, frutos rojos, legumbres y pescado azul favorece la oxigenación y la salud cutánea en general.
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