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La colección Saint Laurent del verano de 2022 hace referencia a un momento fundamental, pero no tan conocido, de la carrera del modisto, un momento que le abrió nuevos caminos artísticos libres, aboliendo las fronteras solemnes de la alta costura, el decoro educado e incluso el prescriptivo buen gusto….

«Nos invitaron a casa de un amigo que daba una fiesta. En un momento dado, ya no veo a Yves. Lo busco y lo encuentro con una joven desconocida. Llevaba tacones de cuña, un turbante en la cabeza y cosas que había transformado en ropa. Era Paloma Picasso», explica Pierre Bergé, uno de los fundadores de Yves Saint Laurent. La hija de Pablo Picasso destaca por su estilo y por sus diseños de joyas.

Anthony Vaccarello, director creativo de la marca, ha querido rendir homenaje a la independencia de espíritu de Paloma Picasso. Su libertad, sus instintos, su energía que la dejaban respirar libremente. Esta colección es una oda a la emancipación, y una llamada a la la seducción subversiva, algo que siempre ha sido intrínseco en la casa. Una celebración de una mujer singular en todos los sentidos, que consigue unir lo masculino con lo glamuroso.

Cortes meticulosos, incluso radicalizados, esa es la declaración de la colección. Chaquetas y blazers clásicos cuya estructura afirma la disolución de los géneros. Líneas austeras frente a curvas reveladoras. Choques de colores, flores estampadas y largos muy largos. Falsas pretensiones muy burguesas actualizadas. Los accesorios son más que ornamentales: crean tensión con la silueta, convirtiéndose el bolso en un gesto significativo.

«Desde hace tiempo, quería transponer este encuentro entre Paloma Picasso e Yves Saint Laurent, cuya importancia pocos se dan cuenta en el recorrido creativo del diseñador. Es un momento al que soy sensible como diseñador, porque para mí es el momento definitorio momento en que la creatividad de la moda de Saint Laurent se convirtió en un estilo», apunta Anthony Vaccarello.