Un icono absoluto de la Casa.

El Lady Dior es, sin duda, un símbolo de elegancia atemporal, de savoir-faire y de la capacidad infinita de Dior para reinventarse insaciablemente a lo largo de su historia sin perder jamás su esencia. Y esta Primavera/Verano 2026 este legado se reescribe bajo la visión de Jonathan Anderson y desde una perspectiva inesperada: la de la suerte, el pensamiento mágico y los talismanes.
De esta forma, el director creativo imprime su universo personal en dos nuevas versiones de este emblema, que funcionan como objetos rituales. Piezas concebidas para acompañar, proteger y contar historias, siguiendo la idea de Christian Dior de que la superstición también puede ser una forma de elegancia.
El Mini Lady Dior Clover es, quizás, la reinterpretación más íntima de esta idea. Bordado con tréboles de cuatro hojas -símbolo universal de buena fortuna-, el bolso rinde homenaje tanto al espíritu supersticioso del fundador como a los orígenes irlandeses de Jonathan. Disponible en verde, negro y rosa soupir, el diseño se completa con un detalle muy adorable y delicado: una mariquita roja, otro clásico amuleto de la suerte.
Por otro lado, el Mini Lady Dior Buttercup apuesta por una energía más luminosa y optimista, al recubrirse de ranúnculos tridimensionales que emergen sobre la superficie en un amarillo vibrante, evocando así la primavera en su estado más puro. Entre las flores aparece una pequeña abeja, uno de los emblemas históricos de la Maison Dior, recolectando simbólicamente el polen. Los charms ‘D, I, O, R’ cierran la composición con ese guiño joya que convierte cada Lady Dior en una pieza reconocible al instante.
Detrás de esta estética lúdica se esconde, como siempre, una ejecución impecable por parte de los artesanos, pues cada trébol ha sido estampado en caliente y bordado a mano individualmente. Un proceso que pone en valor la excelencia de los ateliers de Dior.
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