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Acompañamos a Sofía Corrales Akerman y Vera Martín Zelich, comisarias de Pradiauto, en la clausura de su primera expo llamada ‘Hot Links’.

Pradiauto

Si caminas por la calle Pradillo del barrio madrileño de Prosperidad, sin lugar a duda, tendrás que pararte antes las puertas de Pradiauto. Y es que el local, con unos ventanales grandes que dejan ver las obras de los artistas desde fuera, no pasa desapercibido. Lo que antes era un taller de coches ha pasado a convertirse en un espacio independiente de arte contemporáneo; dedicado a apoyar a artistas tanto locales como internacionales.

Sofía y Vera nos cuentan que han decidido conservar la esencia del taller manteniendo algunos elementos, entre ellos el nombre. Dicen que la transformación ha sido más bien una mutación, pues si bien antes estaba dedicado a la reparación artesanal de automóviles, ahora se exponen piezas elaboradas casi con la misma meticulosidad y trabajo manual. También con la intención de que el espacio no rompiera con el barrio, cuentan que ya han sido varios los vecinos que por curiosidad han entrado. Siguiendo esta línea, han querido inaugurar el espacio con la exposición ‘Hot Links’; en la que presentan a seis artistas que han elaborado piezas bajo el tema común de la transformación del espacio.

Los artistas se reunieron en el taller antes de que fuera transformado, de esta manera elaboraron las piezas con una idea común y en crecimiento paralelo con el espacio. Las obras de Esther Merino, Gatway, cuenta con cuatro piezas que cuelgan de la pared. Hechas a base de resina, los colores se funden en un interior enmarcado en aluminio. La artista ha utilizado aceite de oliva para darle un aspecto más grasiento y evocar a las manchas de aceite que podemos encontrar en un taller mecánico.

Según nos adentramos, nos topamos con dos borriquetas que sostienen unas piezas de aluminio fundido. Se trata de la obra de Víctor SantamaríaCiclo de fatiga, que habla de los conceptos de concavidad y de obra no finalizada; pues concibe su escultura como obras sin resultados finales. A su lado y colgada del techo por dos cadenas, se encuentra la obra de Elisa Prado Puch, un patchwork de acuarela sobre tejido de algodón, que hacer recordar a las banderas de las carreras de coches. La artista trata de reflexionar sobre la femineidad que impera en el mundo de los automóviles, tradicionalmente concebido como algo exclusivamente de hombres.

Sofía nos cuenta que esta idea de enfrentar lo femenino y lo masculino, la meticulosidad con lo grueso y basto, impera en casi todas las obras y en el propio espacio, como en la pieza de Lucía Bayón, Puntual.

Nos acercamos a la obra de Gabriel Alonso, con la sorpresa de encontrarnos al propio Gabriel ahí. Su obra se llama The Ghost in the Shell, y está compuesta por una serie de piezas que encontramos tanto en el suelo como en la pared. Gabriel nos explica que, para el molde de las obras del suelo, ha utilizado piezas de coche abolladas por accidentes. El vacío que resultaba lo ha rellenado con materiales como el cemento, la grasa de coche o la escayola. En las esculturas de pared vemos flores petrificadas en resina y fibra de vidrio. Su obra habla sobre el afán humano de preservar la vida, lo efímero, y cómo desde la destrucción se puede llegar a otra creación.

Llama la atención una viga que, si te fijas bien, no tiene ningún sentido. Sofía nos explica que decidieron mantenerla, aunque ya no sirviera para nada (antes se utilizaba para elevar motores). Cuando el artista Rafa Munárriz visitó Pradiauto por primera vez, la vio perfecta para mantener su escultura de hierro Hacia la curva cerrada V. Tanto artista como comisarias se quedaron atónitas cuando descubrieron que encajaba perfectamente, como si su destino fuera estar ahí.

Nos despedimos de Sofía y Vera, pero no sin antes preguntarles si pronto podremos ver otra exposición en Pradiauto. La respuesta es afirmativa. Próximamente tendrá lugar la primera sesión FOCUS del Instituto de Estudios Postnaturales. Una cita a la que no se puede faltar.