¿Quién ganará en los Óscar 2026? La carrera más imprevisible de los últimos años

Descubre cómo los Premios Óscar 2026 rompen la previsibilidad de años anteriores y traen nuevamente la emoción a la gala.

LOS ANGELES, CA - JANUARY 27: (L-R) Timothee Chalamet and Michael B. Jordan attend the 25th Annual Screen Actors Guild Awards at The Shrine Auditorium on January 27, 2019 in Los Angeles, California. 480595 (Photo by Dimitrios Kambouris/Getty Images for Turner)
LOS ANGELES, CA - JANUARY 27: (L-R) Timothee Chalamet and Michael B. Jordan attend the 25th Annual Screen Actors Guild Awards at The Shrine Auditorium on January 27, 2019 in Los Angeles, California. 480595 (Photo by Dimitrios Kambouris/Getty Images for Turner)

Hacía años que la carrera hacia los premios de la Academia no se presentaba tan abierta. Durante la última década, la temporada de premios se había ido transformando en un mecanismo cada vez más previsible: un largo recorrido de festivales, galardones de la industria y campañas promocionales que terminaba desembocando en los Oscar como simple confirmación de lo ya decidido semanas, o incluso meses antes.

La gala había perdido parte de su tensión dramática. Más que una noche de revelaciones, se había convertido en un acto ceremonial en el que el espectáculo parecía subordinado a una sucesión de premios cuyo desenlace resultaba, en buena medida, conocido. El suspense, esa sensación de que cualquier cosa podía suceder, había quedado relegado a contadas excepciones.

Pero la edición de 2026, que se celebrará en la madrugada del 15 al 16 de marzo, parece decidida a romper esa dinámica. Las certezas son pocas. Las incógnitas, muchas. Y el clima general recuerda a otras épocas en las que los Oscar funcionaban también como un escenario de giros inesperados.

No es difícil evocar el episodio de 2017, cuando Moonlight terminó imponiéndose a La La Land tras el error de sobres en el anuncio del premio a mejor película. O recordar victorias que alteraron las previsiones, como el segundo Oscar de Anthony Hopkins en 2021 frente al esperado reconocimiento póstumo a Chadwick Boseman. Incluso el año pasado, la Academia sorprendió al premiar a Mickey Madison frente a Demi Moore.

Timothée Chalamet

Durante buena parte de la temporada, el nombre de Timothée Chalamet parecía destinado a ocupar un lugar central en la gala. Su interpretación en Marty Supreme, dirigida por Josh Safdie, fue recibida como uno de esos papeles capaces de marcar un punto de inflexión en la trayectoria de un actor.

Apenas superados los treinta años, Chalamet parecía haber alcanzado ese momento de madurez profesional que Hollywood suele premiar. La película encontró además un respaldo notable en taquilla, más de 150 millones de dólares recaudados en todo el mundo, y la campaña promocional del actor fue una de las más visibles.

Sin embargo, las carreras hacia el Óscar no se deciden únicamente en la pantalla. En las últimas semanas, la percepción alrededor de Chalamet comenzó a cambiar. Algunos votantes habrían interpretado la intensidad de su campaña como un gesto de exceso de confianza. La historia del favorito empezó a resquebrajarse lentamente.

El episodio que terminó de alterar la narrativa llegó apenas veinticuatro horas antes del cierre de las votaciones de la Academia. En una entrevista, el actor calificó la ópera y el ballet como “artes muertas” que ya no despertaban interés en el público. La reacción fue inmediata, y durante varios días el debate trascendió el ámbito cinematográfico.

La controversia provocó un inesperado efecto colateral. Teatros de ópera y compañías de ballet de todo el mundo aprovecharon el momento para reivindicar la vitalidad de sus disciplinas, generando una oleada de campañas que convirtieron la frase de Chalamet en un curioso catalizador cultural.

Michael B. Jordan

Mientras la candidatura de Chalamet comenzaba a perder parte de su impulso inicial, otro nombre empezó a ganar terreno: Michael B. Jordan. El actor obtuvo el premio del Sindicato de Actores (SAG) por su trabajo en Sinners, la película dirigida por Ryan Coogler que se ha consolidado como uno de los títulos más influyentes del año. Los SAG, otorgados por los propios intérpretes, han demostrado una capacidad para anticipar el resultado de los Óscar en las categorías interpretativas.

La victoria de Jordan alteró el equilibrio de la carrera. De pronto, el relato dominante dejó de ser la consagración inevitable de Chalamet para convertirse en la posible coronación de otro actor que cuenta con un fuerte respaldo tanto del público como de la industria. Sinners se ha convertido en una película capaz de combinar éxito comercial, reconocimiento crítico y resonancia cultural. En ese contexto, la candidatura de Jordan adquiere una dimensión que trasciende el simple reconocimiento individual.

Paul Thomas Anderson

Paul Thomas Anderson es, desde hace décadas, uno de los cineastas fundamentales del cine estadounidense contemporáneo. Películas como Boogie NightsThere Will Be Blood o Phantom Thread han consolidado una filmografía marcada por la ambición formal y la exploración de las tensiones sociales de su país. Sin embargo, la Academia nunca le ha otorgado el Oscar a la mejor dirección.

Su nueva película, Una batalla tras otra, adaptación de la novela Vineland de Thomas Pynchon, podría cambiar esa situación. El filme ha sido celebrado por su compleja reconstrucción de las fracturas políticas y culturales de Estados Unidos, un tema que Anderson aborda con una mezcla de precisión histórica y sensibilidad contemporánea. No sería extraño que la Academia decidiera saldar esa deuda simbólica.

En ese mismo terreno, la película también aparece bien posicionada en la categoría de guion adaptado, mientras que Sinners podría imponerse en el apartado de guion original.

Jessie Buckley

Jessie Buckley ha dominado la temporada de premios con su interpretación en Hamnet, la película dirigida por Chloé Zhao que revisita la figura de William Shakespeare desde una perspectiva íntima y profundamente emocional. La actriz ha logrado sostener su posición a lo largo de una campaña particularmente extensa, que comenzó ya en el circuito de festivales de 2025.

Su principal competidora parecía ser Rose Byrne por If I Had Legs I’d Kick You, un título que generó entusiasmo tras su estreno en Sundance. Sin embargo, con el paso de los meses, la candidatura de Buckley ha terminado consolidándose.

La situación es muy distinta en las categorías de reparto, donde la dispersión de premios durante la temporada sugiere un desenlace completamente abierto. Jacob Elordi se llevó el Critics’ Choice por su interpretación en Frankenstein. Stellan Skarsgård obtuvo el Globo de Oro por Sentimental Value. Sean Penn, por su parte, fue premiado por el Sindicato de Actores gracias a su trabajo en Una batalla tras otra.

El panorama internacional

Entre las candidatas destacan El agente secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho, y Valor sentimental, del noruego Joachim Trier. Ambas películas han logrado también una nominación en la categoría principal de mejor película, lo que refuerza su presencia dentro de la temporada de premios.

En el resto de la selección; desde el compromiso político de La voz de Hind Rajab y Un simple incidente hasta la intensidad estética de Sirāt, la categoría refleja la diversidad de miradas que caracteriza al cine internacional contemporáneo.

La ausencia más comentada ha sido la de No Other Choice, del coreano Park Chan-wook, una película que muchos consideraban segura entre las nominadas.

Y aún podría haber un último giro narrativo: Wagner Moura, protagonista de El agente secreto, llega respaldado por premios importantes obtenidos en Cannes y en los Globos de Oro. Una victoria suya alteraría por completo el panorama de la categoría masculina.

El valor de la imprevisibilidad

Quizá lo más estimulante de los Oscar 2026 sea la incertidumbre que rodea a muchas de sus categorías. Tras años de ceremonias previsibles, la posibilidad de un desenlace abierto devuelve a la gala parte de su tensión original.

Algunas certezas, sin embargo, se mantienen. K-Pop Demon Hunters parte como favorita en animación y su canción Golden se ha convertido en uno de los fenómenos musicales del año. En banda sonora, el trabajo de Ludwig Göransson para Sinners también figura entre los principales candidatos. Pero la gran incógnita sigue siendo si Hollywood apostará finalmente por las sorpresas.

Este tropezón viral puede costarle a Thimotée Chálame el Oscar.

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