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La moda no es solo diseñar, cortar y confeccionar, hay mucho más detrás de los productos finales. El mundo de la moda es un negocio que debe renovarse para no quedarse rezagado, necesita de un constante avance, actualización y adaptación a las nuevas tecnologías, al mercado y a las necesidades de los clientes para poder mantenerse en el plano económico.

Puede que en el siglo pasado las directrices a seguir para formar parte de cualquier industria fuesen parecidas. Normas estipuladas hace años para montar un negocio rentable y solvente, no obstante, con la llegada de Internet las posibilidades de atajar y crear nuevos caminos han crecido de manera exponencial y a una velocidad vertiginosa. Por ello, la teoría tradicional para ser emprendedor y dueños de nuestro propio negocio ya no es suficiente, puesto que la sociedad y la tecnología han evolucionado.

Para comprender este cambio existe un ejemplo que todo el mundo conoce. Si echamos la vista atrás y hacemos memoria podemos recordar al gigante Blockbuster, esta empresa dedicada al alquiler de películas VHS y DVD, fue desbancada y totalmente desplazada por Netflix, la plataforma streaming mas popular del momento.

Su fundador Reed Hastings tuvo una idea revolucionaria, combinó lo viejo con lo nuevo; el alquiler de DVDs por correo, gestionó todas las transacciones con sus clientes mediante Internet, de esta manera los gastos de almacenamiento y mantenimiento de tiendas físicas quedaban reducidos a cero. El coste por tener un sitio en Internet es mínimo. Blockbuster subestimó la idea de Hastings, rechazando una oferta de colaboración con Netflix. Hoy el resultado de esa mala decisión es la desaparición y olvido de Blockbuster y la supremacía audiovisual de su gran competidor.

Una de las características que definen a Netflix es la “innovación disruptiva”, es decir, Reed supo sacar todo el potencial que Internet le ofrecía, no solo hizo su negocio rentable, sino que además pudo internacionalizarlo, la red difumina la distancia entre ciudades, países y continentes.

Su nuevo modelo de negocio dio lugar al concepto “destrucción creativa”, su nueva manera de producir y distribuir su producto destruye a los modelos anteriores como el de Blockbuster, y esto solo depende del mercado y del consumidor.

Con el tiempo, Netflix ha aprendido a adelantarse a las necesidades de sus subscriptores antes, incluso, de que ellos mismos supiesen lo que querían.

En el mundo de la moda los tradicionalismos son insuficientes también. Una vez más, “renovarse o morir”, siempre. Hemos sido testigos de el fallecimiento de muchas firmas por no saber caminar en los nuevos tiempos junto a las nuevas las tecnologías, o simplemente no han estado atentos a los devenires del mercado y su flujo.

Un gran pionero en el sector textil es Zara, la marca insignia del grupo Inditex, ha sido el primero en lanzarse a la piscina del cambio. Hace casi un año, el 26 de enero de 2018, Amancio Ortega abrió en Londres la primera tienda física dedicada únicamente a la venta online. Todas las prendas con sus diferentes tallas, la posibilidad de probártela, pero no de llevártela, si la quieres debes adquirirla por Internet en la propia tienda.

Zara Flagship Store Westfield Stratford

Sólo lleva funcionando un año y nadie asegura que esta sea la fórmula perfecta que todos deban adquirir para triunfar, pero si es un gran ejemplo de innovación y atrevimiento. Nadie pasa a la historia por hacer lo mismo que los demás, por el contario si recordaremos al que hizo cosas nuevas.

Probar y tantear, conocer bien tu público, homogeneizarse con él, con las nuevas tecnologías y con Internet es la clave, pues este elemento que lleva entre nosotros desde 1997 será lo único que importe durante muchos siglos más.