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El dibujante de comic pone fin a la serie de viñetas que durante meses han salvado del monótono confinamiento a sus seguidores. En su cuenta de Instagram, Hanselmann se despedía diciendo que ha sido divertido, aunque muchas veces, confesaba, le ha resultado una carga. Pero que no cunda el pánico, el próximo mes de agosto lanzará un libro que recopila las viñetas e incluirá contenido exclusivo.

El pasado 13 de marzo, cuando medio mundo estaba confinado, Simon Hanselmann subía a Instagram la primera serie de viñetas con los personajes de sus comics. Los dibujos estaban hechos con lápices de colores, una técnica distinta a la que utiliza en sus libros. Megg, Mogg y Búho veían en las noticias como el mundo comenzaba a arder, era el punto de partida de Crisis Zone, una historia que se alargará el resto del año y que el escritor subiría periódicamente a su cuenta de Instagram. Los personajes pasan por el confinamiento, viven las protestas del Black Lives Matter y terminan envueltos en un reality de televisión. Y todo bajo la marca personal del humor ácido, de momentos melancólicos y escenas locas, propio de Hanselmann.

Si vemos ahora las viñetas parecen un diario de todo lo que ha sucedido en 2020; la actualidad ha sido el input perfecto para crear una de las historias más alucinantes de este año. Es quizá el mejor ejemplo de que la realidad puede superar a la ficción. En una entrevista Hanselmann ya manifestaba que él no era un escritor de inventarse historias, y que todo escritor saca cosas de su vida, porque dice, son historias gratis. Y en estas viñetas ha hecho justo eso, ha sacado provecho de una realidad que parece más una obra de ciencia ficción que otra cosa.

Lo más llamativo de sus comics es sin duda la construcción de los personajes, que aunque sea trate de una bruja verde o un gato parlante, condensan características personales muy marcadas, y esto hace que sea muy fácil conectar con ellos, incluso con uno de los personajes más salvajes como es Werewolf Jones. Todos ellos son un cúmulo de defectos que queramos o no compartimos; leer a Hanselmann es, al fin y al cabo, una indagación de uno mismo. Las historias, aunque a simple vista parecen una locura divertida y hedonista, están llenas de momentos muy duros, de reflexiones personales e íntimas, además de una indagación sobre el género y la sexualidad. También es una declaración de intenciones frente a la vida, es una huida de la realidad, de renuncia a enfrentarse a ella. Hanselmann advierte que esta continua renuncia a través de las drogas va a pasarles factura, y que en los próximos volúmenes, que ya tiene preparados, hay escenas aún más oscuras y duras.

Leyendo sus comics es habitual preguntarse cuánto de biográfico hay, y es mucho lo que hay; el escritor creció en un ambiente familiar marcado por las drogas y esto queda reflejado en sus historias. El dibujante declaraba que al crear hace terapia también, se descarga dibujando, en sus propias palabras “convertir mierda en oro”.

Si 2021 se porta mejor que este año, veremos salir a la luz un libro muy especial, que nos recordará lo cruento que ha sido 2020, pero también la capacidad de un artista de invertir la situación con su trabajo. Y si hay suerte, quizá volvamos a ver al alter ego de Hanselmann firmando libros.

@simon.hanselmann