La marca ha batido récord histórico de ventas de merchandising en el festival.
Además de haberse coronado como el rey de Coachella 2026, Justin Bieber ha conseguido erigirse como el arquitecto de uno de los movimientos comerciales más ambiciosos que ha visto la industria en este formato. Lo que parecía el techo del festival -1,7M$ en ventas- se ha convertido en una cifra anecdótica frente al despliegue que ha llevado a cabo SKYLRK esta edición. Y es que el artista y su equipo han conseguido mezclar con excelencia estrategia, producto y experiencia, ofreciendo a los visitantes una entrada inmersiva a su universo, alejándose así del típico stand de merchandising para acercarse a un entorno más próximo al lujo accesible.
El resultado fue inmediato: 5,04 millones de dólares generados durante el primer fin de semana, impulsados por la exclusividad del momento y el hype generado en directo. Pero el verdadero golpe llegó con la apertura de ventas online en el segundo fin de semana, donde la marca facturó otros 10 millones, demostrando una capacidad de adaptación clave para escalar la demanda global en tiempo real.

Y hablando de Justin Bieber en Coachella… ¿Sabes por qué decidió cantar sobre YouTube en sus shows?
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