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Seductor, cotilla y brillante, capaz de embelesar a la jet set de Nueva York y también de ponerla en su contra, hasta el punto de ganar más enemigos que amigos. Este es el Truman Capote que retrata “The Capote Tapes”, documental estrenado en Filmin, desarrollado a través de unas cintas, no reveladas hasta ahora, que contienen las entrevistas que un periodista hizo a conocidos del escritor para dar un poco de luz sobre la obra más controvertida de Capote, “Plegarias atendidas”.

Si algo deja claro el documental dirigido Ebs Burnough es que Truman Capote tenía un carácter singular y llamativos, que provocaba admiración, “todo el mundo quería sentarse a su lado en las cenas”, dice una periodista amiga suya en el documental. Fue un hombre abiertamente homosexual, extraño para la época, pero que además, sabía que eso le hacía único y trató de sacarle provecho. Sus comentarios elocuentes y a veces despiadados, cargados de humor y acompañados de una voz infantil y juguetona, le llevaron a la popularidad en una sociedad aún encorsetada y aburrida. Pero igual que la alta sociedad se nutría de su inteligente humor, él a cambio, los observó durante años. Consciente de que no pertenecía a ellos y teniendo muy presente su origen humilde, los relatos que componían “Plegarias atendidas” son en ocasiones crueles y humillantes, dotados de un realismo basado en los rumores que hacía posible la identificación con el personaje real. Esto provocó que muchas amistades, sobre todo las llamadas cisnes de la jet set, le dejaran de lado, ofendidas por sus relatos publicados en revistas. Pero Capote no se detuvo, convencido de que iba a ser la obra más importante de su vida en la que se retratara fielmente la sociedad, y para eso, la revelación de secretos era en cierto modo necesaria.

No olvidemos que es el autor de “A sangre fría”, una de las obras más importantes obras de la literatura norteamericana, y que él mismo denominó como el comienzo de la literatura de no ficción. Para escribirla se trasladó hasta un pueblo de rural de Kansas, donde se había producido el asesinato de una familia a manos de Richard Hickock y Perry Smith, a los que entrevistó exhaustivamente a lo largo de seis años. En el documental, los amigos de Capote cuentan que la obra se convirtió en una obsesión para él y que incluso acabó desarrollando sentimientos amorosos hacia Perry Smith, al que finalmente ejecutaron en Kansas. “A sangre fría” guarda una estrecha relación con “Plegarias atendidas”, y es que en ambas, trata de hacer un retrato psicológico de los personajes, con la diferencia en que en la primera se centra en la psicopatía y en la segunda en la vanidad.

Sus idas y venidas en la sociedad, los grandes acontecimientos que organizaba, como la legendaria fiesta de máscaras de la que habla André Leon Talley, eran al fin y al cabo, trabajo de campo. Capote fue ante todo un captador del glamur que le rodeaba, a veces un glamur decadente y humilde, y que dejó por escrito en obras como “Desayuno en Tiffany’s”, una historia edulcorada por el cine.

Capote terminó sus días entre la fama más absoluta que un escritor puede tener en vida y la adicción al alcohol y a las drogas. Nunca dejó de anunciar que su mejor obra estaba por llegar en platós de televisión, a veces incluso llegaba directo de Estudio 54. En una de las últimas apariciones repetía “me siento abrumado por el dolor”, y quizá esa fuera la consecuencia final de la obra que se fue con su vida.