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TikTok ha cambiado la forma en que funcionan y se relacionan las nuevas generaciones. Si necesitas tutoriales de maquillaje, ideas para vacaciones, incluso consejos para tener una cita perfecta, todo está en la plataforma. La red social es además el lugar dónde se están disparando todas las tendencias del momento, especialmente las relacionadas con la música.

El confinamiento por la COVID-19 en 2020 provocó que la Generación Z y los millennials exploraran nuevas formas creativas de entretenerse. Esto llevó a la creación de bailes con sus canciones respectivas, como «Savage» de Megan Thee Stallion o «Say» de Doja Cat, entre otras muchas de las que se volvieron virales. Si bien es una forma rápida para descubrir y engancharse a nuevos temas, se ha convertido en una ritual agotador para los artistas musicales.

Hace poco más de una semana, Halsey habló sobre esta situación. Según la cantante, slash y compositora: “He estado en esta industria durante ocho años y he vendido más de 165 millones de discos y mi compañía discográfica dice que no puedo lanzar [la canción] a menos que no sea viral en TikTok”. Halsey no es la única artista que expresa este problema. Otras cantantes como FKA twigs y Florence + the Machine, han relatado situaciones similares durante este año.

Sin embargo, hay otros artistas como Bad Bunny que suben TikToks de bailes regularmente con canciones. Aunque el puertorriqueño no ha hablado abiertamente sobre si realmente disfruta haciendo estos videos o no, siempre cumple. Esto lleva a plantearnos que todos los creativos son diferentes y que no hay una sola manera de hacer marketing. Por eso, no hay que presionarles a hacer algo que no les viene de manera natural, mejor que exploren por su cuenta.

De esta manera, se puede entender que no es TikTok quién está arruinando la industria de la música, sino los sellos discográficos. Ese tipo de control excesivo de las majors sobre los contenidos de los artistas hace que el trabajo de los músicos sea redundante porque su pasión por la música ya no es suficiente. Es por eso que tantos artistas como Doja Cat quieran abandonar la música. Porque hace mucho que ya no se trata de arte, sino de marketing, dinero e influencia.

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