El FIB cumple 30 años: guía para volver a Benicàssim

El FIB cumple 30 años: guía para volver a Benicàssim

16, 17 y 18 de julio

El FIB cumple 30 años: guía para volver a Benicàssim

Treinta años de espíritu FIB.

Hubo un tiempo en que el FIB era el centro del universo. A principios de los 2000, Benicàssim era el lugar donde había que estar: Radiohead, Oasis, Depeche Mode, medio Reino Unido cruzando Europa en avión low cost y toda una generación española descubriendo que un pueblo de la costa de Castellón podía ser, durante cuatro días, la capital mundial del indie. Luego vinieron los años raros, los cambios de rumbo y la competencia feroz de los macrofestivales. Y sin embargo, aquí sigue: el FIB cumple 30 años este fin de semana, más pequeño que en su época imperial, más nacional, pero con algo que pocos festivales pueden comprar: memoria sentimental. Ir al FIB en 2026 es, en parte, ir a comprobar qué queda de todo aquello. Spoiler: más de lo que parece.

JUEVES 16 — Indie generacional

La apertura es una máquina del tiempo bien calibrada: Franz Ferdinand, que llenaron aquel Benicàssim dorado y vuelven con los himnos intactos, comparten noche con Lori Meyers —el grupo granadino que es ya patrimonio del indie español— y Ultraligera, la banda del momento del rock estatal, para demostrar que el relevo existe. Pasado y presente en la misma jornada.

VIERNES 17 — La noche británica

El viernes es puro ADN fibero: The Kooks y Kaiser Chiefs, dos clásicos de las guitarras británicas que sonaban en todos los tocadiscos (y botellones) de 2006, más la electrónica de estadio de Pendulum en directo y la fiesta asegurada de La La Love You. La jornada perfecta para cantar en inglés con acento de Castellón, que siempre fue el deporte oficial del festival.

SÁBADO 18 — El gran cierre

Y para acabar, artillería: The Prodigy, que siguen siendo una apisonadora en directo casi treinta años después de The Fat of the Land, Biffy Clyro en modo rotundo, y la tripleta nostálgico-festiva de Jet, The Fratellis —sí, Chelsea Dagger, prepárate para corearla— y Dorian. El sábado es la jornada más física: reserva energía.

Todo, por cierto, con el sello de Repsol, que este año impulsa el festival dentro de su alianza con las grandes promotoras del país y lo abastece con combustibles 100% renovables: la nostalgia también puede mirar hacia delante.

Abonos y entradas de día en fiberfib.com.

Y de día, Benicàssim

La gracia del FIB siempre fue esa doble vida: noche de festival, día de pueblo de playa. La mañana pide playa Voramar, la más bonita del municipio, con su hotel centenario y sus villas modernistas en primera línea: la Ruta de las Villas es un paseo entre palacetes de veraneo de principios del siglo XX que explica por qué a Benicàssim lo llamaban «el Biarritz valenciano». Si el cuerpo aguanta una excursión, el Desierto de las Palmas —el paraje natural que corona el pueblo, con su monasterio carmelita y vistas al Mediterráneo— es el remedio perfecto contra la resaca.

Y para comer, la parada es de manual: la Terraza Voramar, el chiringuito sobre la arena del hotel más legendario de Benicàssim —abierto desde 1930, en primera línea de la playa más bonita del pueblo—, que además luce Solete de Verano de la Guía Repsol. Bocadillos, croquetas y arroces con los pies casi en el agua, atardecer incluido y la certeza de estar comiendo en el mismo sitio donde generaciones de fiberos han curado la resaca mirando al Mediterráneo. Playa, siesta y concierto, la fórmula que inventó este festival hace treinta años y que sigue sin fallar.

Y todavía hay un plan más, a apenas diez minutos de la playa. El Museu de Belles Arts de Castelló acoge «Sakiko Nomura. Tierna es la noche», la gran retrospectiva de la fotógrafa japonesa que lleva tres décadas fotografiando el desnudo masculino desde la mirada de una mujer, dándole la vuelta a un siglo de historia de la fotografía donde el cuerpo observado siempre era el de ellas. Discípula del mítico Araki, Nomura trabaja la noche como territorio propio: habitaciones en penumbra, cuerpos que apenas se insinúan, flores que parecen secretos y ese blanco y negro granulado donde el deseo y la melancolía se confunden. Series de culto como Night Flight o Black Darkness, más sus fotolibros —objetos de deseo absoluto para cualquier coleccionista de fotografía japonesa—, en una muestra que además es gratuita, hasta el 11 de octubre.

Sakiko Nomura
Naked Time_025
© Sakiko Nomura cortesía de Akio Nagasawa Gallery

© 2026 HIGHXTAR. Todos los derechos reservados.