¿El látex vuelve a estar de moda? Connor Storrie reabre el debate en Saint Laurent SS27

Una disección sobre el regreso del látex, la genealogía del fetiche y la evolución de la masculinidad en la moda contemporánea.

¿El látex vuelve a estar de moda? Connor Storrie reabre el debate en Saint Laurent SS27

A ver, pongámonos en situación. París a casi 40 grados en pleno arranque de la Semana de la Moda Masculina SS27, el asfalto derritiéndose y el front row de Saint Laurent convertido en un Olimpo de la cultura pop. Anthony Vaccarello volvió a convocar a su séquito de iconos intergeneracionales: Charli XCX sirviendo vamp energy con cuero rojo (calentando motores para su nueva era conceptual Music, Fashion, Film), Austin Butler demostrando que una americana de esmoquin no necesita camisa, y Madonna, llegando tarde (como dicta el protocolo de la realeza) envuelta en encaje sutil y tacón fucsia.

Pero en medio de este ecosistema de it-girls, leyendas vivas como Kate Moss y el misticismo underground de Yung Lean, los flashes y la conversación estética de la jornada se concentraron en un solo hombre: Connor Storrie. El actor estadounidense, cuyo ascenso estratosférico este año de la mano de la serie Heated Rivalry lo ha consolidado como el nuevo «novio de internet», demostró que el verdadero estilo no entiende de climas, sino de compromisos estéticos inquebrantables.

Connor Storrie at the Saint Laurent fashion show as part of Paris Men’s Spring-Summer 2027 fashion week held at Bourse de Commerce on June 23, 2026 in Paris, France. (Photo by Jérémie Leconte/WWD via Getty Images)

Storrie apareció ante los fotógrafos desafiando el bochorno parisino con una gabardina negra de PVC translúcido de efecto líquido, una pieza de coleccionista que no tardó en quitarse para revelar una arquitectura corporal minuciosamente calculada: Un tank top de canalé blanco; bermudas de sastrería; una corbata anudada; y unas medias de látex negras por encima de la rodilla incrustadas en unos mules de charol pulido sin cordones.

Este combo, ideado junto al estilista James Yardley, era la materialización en el asfalto de los accesorios hiper-codificados que Vaccarello ya había introducido en su propuesta masculina AW26 el pasado enero. Una fantasía puramente de pasarela (y «el momento más kinky y listo para Berghain de la temporada» como dicen en No Manners Magazine), Storrie lo tradujo al lenguaje del lujo diurno, generando de paso un flujo millonario en el Valor de Impacto Mediático (MIV) de la maison.

La resurrección del látex

Hasta hace apenas unos meses, la tendencia del látex y las texturas de goma parecía haber entrado en un periodo de letargo. Tras la saturación de la estética ciber-punk post-pandemia y la democratización banalizada del cuero sintético en el fast fashion, el material había caído en ese limbo peligroso donde se percibe más como un disfraz trillado que como un catalizador de vanguardia. Se había vuelto extrañamente predecible.

Lo que ha hecho Connor Storrie es un rescate cultural en toda regla. Su elección no opera desde la provocación barata del shock value, sino desde un profundo entendimiento de la genealogía de la moda. Al fin y al cabo, siempre ha habido una relación entre la alta costura y el fetiche.

  • Vivienne Westwood y Malcolm McLaren (1974): Con su boutique SEX en King’s Road, transformaron el caucho, las cremalleras y el bondage en armas políticas del movimiento punk, desafiando la moralidad británica.
  • Gianni Versace (Otoño/Invierno 1992): Su mítica colección «Miss S&M» elevó las correas de cuero y las hebillas doradas de los clubes underground directamente a la estratosfera del lujo de las supermodelos, demostrando que el fetichismo podía ser sinónimo de un empoderamiento femenino feroz.
  • Thierry Mugler y Jean Paul Gaultier: Durante los años 80 y 90, utilizaron el látex y el corseterismo para esculpir cuerpos hiperrealistas, convirtiendo la ropa en armaduras de ciencia ficción y deseo.
  • Anthony Vaccarello (YSL Fall 2020 & AW26): Al aliarse históricamente con firmas expertas como Atsuko Kudo (la modista del látex por excelencia que ha vestido a Lady Gaga), Vaccarello demostró que este material podía ser tratado con la misma fluidez, brillo y elegancia que la seda o el satén de Lyon.

La nueva masculinidad

El triunfo conceptual de Storrie radica en cómo deconstruye los códigos de la masculinidad hegemónica. Al yuxtaponer elementos del uniforme institucional —la corbata y la sastrería— con la vulnerabilidad de la piel expuesta y la opacidad carnal del látex, el actor juega en una liga donde la sumisión y el poder coexisten.

Mientras medio internet se preocupaba de forma muy pragmática por cómo iba a quitarse esas medias con el sudor parisino, reconocemos que el look es un gesto de resistencia. Seamos realistas, las alfombras rojas actuales están llenas de trajes iguales y de famosos que van a lo seguro para no incomodar a las marcas. Que Storrie aparezca en el desfile más elegante de París con códigos BDSM es un recordatorio de lo que la moda puede y debe ser: riesgo e incomodidad.

Puede que el suministro de polvo de talco en París se haya agotado esta semana, pero el debate sobre el nuevo armario masculino acaba de ponerse interesante.

Guía HIGHXTAR | Dónde comer en París durante Fashion Week.

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