Del merenguetón al siguiente gran paso.
Hace poco más de un año, Alleh era un chaval de Valencia, Carabobo, que hacía canciones en casa para matar el aburrimiento de la cuarentena. Hoy, capaz (merenguetón), el bombazo que firmó junto a Yorghaki y que resucitó un género que se daba por enterrado, acumula más de 1.300 millones de reproducciones y un puesto en el Billboard Hot Latin Songs. Con ese aval, el venezolano echa a andar en solitario: después de desorden, publica hoy amoureux, una carta de amor que rueda entre carritos de perros calientes y rutinas cotidianas para defender una idea sencilla, que el amor no espera al momento perfecto, aparece en mitad de lo de siempre. Hablamos con él en la Forbes House de Madrid de sus raíces árabes, del merenguetón que llevaba dentro sin saberlo, de por qué España lo ha adoptado como suyo y de hasta dónde quiere llegar sin dejar de estar a gusto consigo mismo. Él se muestra risueño y con ganas de seguir haciendo lo suyo.
HIGHXTAR (H) – El single se llama «amoureux», en francés, pero cantas en español. ¿De dónde sale ese título y qué querías contar con esta canción?
ALLEH (A) – La pasamos muy bien creándola. Estábamos en Dominicana, donde usan mucho la palabra «dialoma» para decir que están enamorados. En la conversación salió también algo de Francia, de París, y decidimos traducir esa palabra al francés. Encajó perfecto y así se quedó.
(H) – «amoureux» es tu apuesta en solitario mientras el mundo te conoce sobre todo por lo que haces con Yorghaki. ¿Cómo decides qué canción es de los dos y qué canción es solo tuya?
(A) – Con Yorghaki todo fue distinto a lo normal. Empezamos a hacer música sin esperar que el proyecto creciera tanto. Cada uno ya tenía su visión y su proyecto como artista, y nos juntamos en el momento perfecto. Hicimos lo que hicimos de la mejor manera posible. Seguimos en contacto y hemos pensado en volver a hacer algo pronto, pero decidimos que cada quien tenía que explorar lo suyo y sus propias metas.
(H) – ¿Buscas un tránsito hacia algo con esta canción?
(A) – Siento que ya viví lo que tenía que vivir girando, haciendo música y trabajando, y tengo una visión más madura y clara de lo que quiero. La meta ahora es estar muy complacido conmigo mismo: si logro satisfacer mis necesidades y mis metas, todo lo que venga después es ganancia.
(H) – El merenguetón estaba prácticamente enterrado hasta que «Capaz» lo resucitó. ¿Erais conscientes de que estabais reviviendo un género o eso es una etiqueta que os pusieron después?
(A) – El merenguetón siempre estuvo en nuestras raíces, como en casi todo buen venezolano, pero no éramos conscientes de lo que teníamos. La canción salió en diciembre de 2023 y quedó guardada en el computador, porque era de otro género, no era lo que manejábamos. Un día se la mostramos a un amigo productor, Manuel Lara, uno de los mejores. De pequeño tuvo mucho contacto con las percusiones y entiende muy bien el merenguetón. Nos dijo: «Esto es un merenguetón, quiero hacer algo con esta canción». Nosotros no lo visualizábamos. Se la mandamos, nos devolvió un merenguetón, la volvimos a grabar, se compuso la parte de «aventurándome por tu piel» y ahí tomó forma.

(H) – Te criaste en Valencia, Carabobo, una ciudad que no es el epicentro habitual de la música venezolana. ¿Cómo te interesaste por la música?
(A) – Ni Caracas ni Valencia tienen una estructura de industria musical realmente fuerte; en Venezuela en general falta eso, y ojalá cambie pronto, porque allí pasan cosas increíbles. El venezolano suele pensar que para dedicarse a la música tiene que salir del país, pero hay algo más allá. Yo decidí hacer música en la cuarentena, aburrido de jugar Play, de jugar Warzone. Llamé a un amigo que me enseñó, descubrí mi voz y me di cuenta de que podía cantar. Hice mis dos primeras canciones, «Me vivo» y «De mentira», pero lo dejé porque ir al estudio era todo un proceso: tenía que estudiar, trabajar con mi papá… Hasta que a mediados de 2023 conocí a Yorghaki y empecé de nuevo. Por fin tenía un sonido que me gustaba y alguien que me entendía. A finales de ese año le dije a mi papá que me quedaban dos o tres años de carrera, pero que no quería hacer nada que no fuera música. Le pedí tres años y todo pasó mucho más rápido: en uno ya estaba funcionando.
(H) – Tienes raíces árabes y eso casi nunca sale en las entrevistas. ¿Esa multiculturalidad te hace entender mejor la música y las diferentes propuestas?
(A) – Inconscientemente sí. Mi papá siempre pone música árabe en el carro. Yo no la escucho por mi cuenta, pero la tengo en el subconsciente. A veces, cuando estoy sacando melodías o escribiendo, me inspiro en cosas árabes, las traduzco, y se nota en ciertas melodías. Más que algo que uno decida conscientemente, la vida misma te va llevando: si te rodeas de las personas correctas, te encamina y te da cosas que quizá no buscabas, pero encuentras.
(H) – España te ha adoptado de una forma bastante salvaje: número 1, platino, llenando salas. ¿Por qué crees que ha conectado tanto aquí y qué te ha sorprendido del público español?
(A) – Me encantaría saberlo con certeza, pero creo que llegamos en un momento muy fresco, cuando España necesitaba escuchar otro tipo de cosas. Todo empezó por «Capaz», pero luego la gente se quedó a escuchar el resto del disco: «Una noche», «El ingeniero», «Tranqui te puedes enamorar», «La radio», «La ciudad»… Creo que España no sabía que era tan fan del merenguetón hasta ahora.
(H) – ¿Artistas españoles que te gusten?
(A) – España tiene artistas increíbles: Quevedo, Rosalía, Rels B y muchísimos más con los que me gustaría colaborar. Voy a forzarla para que pase.
(H) – Vienes del lado más romántico, pero te mueves en lo urbano. ¿Te incomoda que te lean solo como artista de fiesta cuando hay mucha balada en lo que haces?
(A) – Si logras ser un artista de fiesta es porque lo estás haciendo bien. La música que entra a la discoteca está muy seleccionada: es lo que mueve a la gente, lo que hace que el cuerpo baile. Es increíble ver que en la fiesta la gente se goza «Capaz». Pero no todas las canciones tienen que ser de fiesta para ser buenas. Hay temas de concepto, con mensaje, que si los vistes con un buen ritmo se vuelven curiosos y a la gente le encantan.

(H) – Tu música suena a pasarlo bien aunque la letra pueda ser triste. ¿Quieres transmitir ese buen rollo en todo lo que haces?
(A) – El mensaje depende de cómo me sienta en el momento. Cada vez que me pongo a escribir o a vibrar con las melodías, se trata de lo que estoy sintiendo. Me gusta transmitirlo de una manera distinta, que la gente perciba que está recibiendo un mensaje de Alleh, mi forma particular de expresarlo.
(H) – «Capaz» explotó en TikTok antes que en cualquier otro sitio. ¿Cómo gestionas que una plataforma decida qué canción tuya vive y cuál no?
(A) – Llegué justo en el momento de las redes sociales. Si me lo preguntas hace cinco años, no habría sabido cómo mover música. Hoy es lo que me funcionó y creo que es el método más fácil para que la mayoría de los artistas se den a conocer. Conecto muchísimo con mi público por TikTok: es fácil, orgánico, y te mantiene con los pies en la tierra a la hora de mostrar tu arte.
(H) – Llevas desde 2022 currándotelo y de repente todo pasa a la vez. ¿Qué parte de ti intentas proteger para que esto no te cambie la cabeza?
(A) – Me encanta seguir viajando el mundo como lo hago, pero siempre llegar a Venezuela, que es donde me siento más cómodo, donde puedo respirar. Al principio no asimilé nada. Empezó el TikTok, «Capaz» comenzó a sonar, salió el disco, veías en redes que funcionaba, pero seguías con tu vida normal. De repente te dicen: «Hay que girar». Ves que puedes hacer ruta por Latinoamérica, Estados Unidos, Europa… Uno recibe toda esa información como algo normal y no termina de ver el impacto. Hoy, si miro atrás, todo lo que se logró el año pasado haciendo música desde casa, sin buscarlo al cien por cien, solo por hacer lo que me gusta, me parece increíble.
(H) – ¿Dónde te gustaría verte en unos años?
(A) – Estamos trabajando muchísimo en el álbum; quiero hacer canciones mucho más grandes, cantarlas con un montón de gente y llevar el proyecto a otro nivel. Antes no me interesaba pensar en grande, pero con el tiempo van llegando las metas. Me gustaría hacer venues mucho más grandes, cantar mis canciones con mucha gente, pero siempre hasta el punto en el que yo sea feliz. Mientras esté feliz con lo que hago, está todo bien.
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