El nuevo ‘arrecife humano’ de Tunick desplegará 11 colores, pintados en cuerpos humanos: ‘Nunca he trabajado con tantos’, revela.
El 26 de julio, Spencer Tunick llega a Gran Canaria para montar Gran Spectrum, una intervención inspirada en los colores de la bandera LGTBIQA+ dentro del festival Culture & Business Pride 2026. Hablamos con él antes de la convocatoria y el neoyorquino se explayó a gusto, entre bromas, recuerdos de arrestos policiales y algún que otro plan para llevar su obra hasta Marte.
Por si no lo ubicas: Tunick (Middletown, Nueva York, 1967) es el fotógrafo estadounidense que, desde los años noventa, convierte cuerpos desnudos en masa en su material de trabajo, hasta el punto de haber reunido a miles de personas en ciudades de medio mundo.

«Casi la Odisea»: así vende Tunick su propia obra
Antes de entrar en materia, Tunick lanza su mejor argumento de venta para quien todavía dude si apuntarse: «Es tan bueno como ir a ver La Odisea«, asegura, y promete a los participantes «una mañana increíble». Nada de medias tintas —y, ya off the record, me confesó que le encanta la película de Christopher Nolan.
Sobre el reto real de organizar estas convocatorias, es igual de directo: «El mayor desafío es reunir gente, ganarse su confianza», explica, y admite que conseguir que la gente se registre en la web para posar en una de sus fotos de desnudos masivos sigue siendo la parte más difícil de todo el proceso, mucho más que el propio acto de crear. Confiesa además debilidad por un método que suena de otra época: «Realmente me encanta repartir flyers anunciándolo», dice, dejando claro que no habla de publicidad cualquiera —«no estoy hablando de sándwiches de falafel a mitad de precio»— sino de ir calle a calle invitando en persona a quien le llame la atención.
Tunick pertenece a la cuarta generación de fotógrafos de su familia. Su abuelo retrataba a reconocidos políticos de las Naciones Unidas. Homenaje involuntario o no, resulta particularmente simbólico que la primera foto de desnudos que realizó Spencer Tunick, allá por los años 90, fuera frente a la sede de la ONU en Nueva York. Acudieron apenas 28 personas a su llamada; hoy es capaz de reunir a cientos para sus sonadas composiciones por todo el mundo. Lejos queda la anécdota de los arrestos en sus orígenes, que hoy cuenta con la naturalidad de quien ya la ha repetido mil veces: en sus primeros años en Nueva York, la policía llegó a detenerlo varias veces por sus intervenciones con desnudos en espacios públicos. Pero, según recuerda, aquello acabó convirtiéndose en otra cosa: «Me arrestarían, pero luego me llevarían afuera y me dirían: ‘Spencer, ¿puedes enviarnos una fotografía por correo?». Llegó incluso a repartir copias firmadas entre los agentes que lo habían detenido. «Muy extraño, ¿verdad?», remata, todavía con incredulidad.
Colores, arrecifes de coral y ochenta años de diferencia
Para Gran Spectrum, en Gran Canaria, Tunick trabajará por primera vez con once colores a la vez, creando su particular versión del arcoíris. «Nunca he trabajado con 11 colores antes, así que es bastante nuevo para mí, es una especie de aventura visual», cuenta, y no disimula que hasta él mismo acude con incertidumbre: «En realidad no sé lo que va a pasar. Pero voy a esforzarme al máximo y veremos qué pasa esa mañana». Le gusta que sea así: suficiente instrucción para que los participantes sepan qué está pasando —nada de indicar posturas concretas de antemano— pero manteniendo intacta la parte de sorpresa, que para él es lo que hace especial cada intervención.
La imagen que persigue con los colores es casi acuática. Él mismo lo describe como un arrecife de coral construido dentro de una ciudad: «El coral y los peces son personas», resume. Y no es la primera vez que la experiencia le deja anécdotas curiosas de convivencia intergeneracional: recuerda su última pieza en Granada, con mucho calor de por medio, donde coincidieron participantes de 20 años con otros de más de 80. «Imagina a un joven de 20 años posando junto a una persona de 84», señala, y añade que, cuando el calor apretaba, «tenías a los jóvenes ayudando a los mayores». Para él, ese cruce de generaciones reunidas por una misma causa —hacer arte juntos— es de lo más profundo del proyecto.

Renowned photographer Spencer Tunick has created his first art installation in Andalusia, «Portrait alhambra 1925», in which hundreds of people pose naked with their bodies painted green in an olive grove in Granada. (Photo By Alex Camara/Europa Press via Getty Images)
Una invitación que no era cualquier cosa
Tunick cuenta que la llamada de Culture Pride de Gran Canaria llegó con una condición clara: «No queremos que vengas a dar una conferencia, no queremos que cantes una canción, queremos que hagas tu obra de arte». Y a él, dice, no le hizo falta pensárselo: pidió que le reservaran vuelos para él y su equipo y se puso manos a la obra.
Sobre lo que representan los once colores de Gran Spectrum, es él quien lo explica con sus propias palabras: «Representa la igualdad y la dualidad del hombre y el arte, y la vida y el amor y la aceptación».
¿Y la inteligencia artificial?
Llegados a este punto, tocaba la pregunta obligatoria en estos tiempos ¿Se plantea integrar la IA en su trabajo? Tunick no se cierra en banda, pero deja claro que su terreno sigue siendo el cuerpo humano en el espacio público real, no el generado por algoritmos. Eso sí, admite que hay un escenario donde sí la usaría: llevar su trabajo a Marte, combinando fotografías de alta resolución de satélites y rovers con cientos de personas multiplicadas digitalmente hasta orquestar su movimiento sobre el paisaje marciano. «Esa es la única forma en que usaría IA», resume entre risas.

Lo que viene
Con permiso del buen tiempo canario y de la logística de última hora, la convocatoria de Gran Spectrum se celebrará el 26 de julio, con el número exacto de participantes guardado y el lugar específico bajo llave hasta el mismo día de la acción. Lo único seguro es que, una vez más, cientos de personas se van a desnudar en público por amor al arte, a la comunidad y, según Tunick, a la posibilidad de vivir algo que no van a olvidar en la vida.
Así que ya sabéis: si os cruzáis con un tipo repartiendo volantes por Gran Canaria estos días, prestad atención. Puede que os esté invitando a formar parte de un arrecife de coral humano.

Todavía puedes formar parte de Gran Spectrum, vivir esa mañana que promete Tunick y quedarte con tu propia copia de la obra. Inscríbete aquí.
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