Las direcciones más deseadas del verano: dónde comer (y dejarse ver) de Marbella a Barcelona

Las direcciones más deseadas del verano: dónde comer (y dejarse ver) de Marbella a Barcelona

Las direcciones más deseadas del verano: dónde comer (y dejarse ver) de Marbella a Barcelona

Doce mesas para comer frente al mar (o casi).

Hay restaurantes que son plan en sí mismos, de esos que definen un verano. Esta es nuestra selección de las mesas más codiciadas de la temporada, de la arena marbellí a las azoteas de Barcelona.

Andalucía

Chiringuito Puente Romano (Marbella). En plena Milla de Oro, a pie de playa, es el corazón del resort Puente Romano durante el verano. Combina gastronomía mediterránea, piscina y ambiente en una propuesta pensada para disfrutarse de la mañana al atardecer, con el Mediterráneo siempre de protagonista. El punto de encuentro natural de la Costa del Sol cuando aprieta el calor.

Chambao Marbella. A escasos metros, este beach & pool club está hecho para quienes entienden el verano como comidas largas y sobremesas frente al mar. Su cocina, firmada por el chef Sergio Zubiadut, gira en torno al recetario del sur —mariscos, pescados, arroces y platos tradicionales— desde la máxima calidad de la materia prima. Uno de esos place to be que se llenan cada temporada.

La Câbane (Marbella). Dani García traslada aquí el espíritu del chiringuito a la costa amalfitana: con el Mediterráneo de fondo y música en directo, firma una carta italiana pensada para alargar la sobremesa. Pizzas, pastas y risottos —como los fusilli alla verano— conviven con pescados a la parrilla y un Tomahawk que ya es habitual de sus mesas.

El Tumbao x BiBo (Tarifa). En la playa de Valdevaqueros, es la nueva forma que ha encontrado Dani García de entender el chiringuito: sin reservas, sin prisa y con el Atlántico como única referencia horaria. La música acompaña de principio a fin, del desayuno a la puesta de sol, mientras la cocina reúne clásicos de BiBo como el brioche de rabo de toro junto a guacamole, pizzas, poke bowls y pescados a la parrilla. No busca parecerse a un beach club de lujo, sino a Tarifa misma.

Baleares

Lobito de Mar (Ibiza). El concepto marinero de Dani García estrena orilla por primera vez, en The Site Ibiza (Playa d’en Bossa): tumbonas frente al agua y una terraza donde la sobremesa se mide por la altura del sol. La carta conserva su ADN —arroces, frituras, pescado de lonja— y suma platos pensados para la isla, como el calamar a la brasa con sobrasada ibicenca o la gamba roja, sin perder ese aire de chiringuito andaluz que le dio origen.

Barcelona

1881 (Palau de Mar). En lo alto del Museu d’Història de Catalunya, regala uno de los mejores skylines del puerto de Barcelona. Apuesta por el producto de proximidad y los sabores mediterráneos, con mariscos y pesca del día directa de las cofradías de Barcelona y Hondarribia, y se remata en la coctelería de la Terrassa de les Indianes, un homenaje a los tejidos estampados catalanes con vistas al puerto.

Batea (Barcelona). El chef Manu Núñez reinventa la marisquería en clave informal, rotunda y nada elitista, basándose en la estacionalidad de productos marinos —conocidos y menos reconocidos— con ejecución minimalista. Directo al grano y sin complicaciones: su ceviche mediterráneo de pescado de lonja es imprescindible este verano.

Cadaqués (Barcelona). Influido por la tramontana y el mito ampurdanés, propone una inmersión en la cocina mediterránea donde mar, montaña y huerta se funden. Arroces cocinados en la parrilla a fuego vivo, productos de la huerta, carnes de proximidad y pescados de lonja preparados al momento, con una carta que se adapta a la temporada.

Casa Fiero (Barcelona). En el corazón del Eixample, el chef Víctor Ródenas firma una cocina honesta y de producto donde la sencillez es la base. Su carta, fija pero dinámica, equilibra platos sencillos y elaborados con propuestas de temporada, como el tartar de gamba blanca con piel de pollo crujiente y vinagre de Tosazu. Una propuesta íntima y personal, heredera de su paso por Maleducat.

Colmado Puntal (Barcelona). El tercer eje de Espai Puntal, en el Born, es tienda de barrio y obrador especializado en fermentación, panadería y producto propio, con envases retornables y trato directo con productores. Su novedad del verano es el bocadillo de cerdo asado con panceta, avinagrados, cacahuetes y mayonesa cítrica, aunque el clásico Tuna Melt sigue siendo top seller.

Jaiba MX (Barcelona). El espacio de Roberto Ruiz en el NH Collection Constanza propone una inmersión en el México más contemporáneo con su menú Antojitos de Verano: ceviche verde de vieiras, taquitos crujientes de pollo de corral, taco de carnitas de cerdo ibérico, una Tropicolada y la clásica Margarita. Tradición, técnica e innovación en ambiente festivo.

De la arena de Tarifa a una azotea del puerto barcelonés, el verano se come mejor en estas mesas.

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