La secuela espiritual de ‘La red social’ llega este viernes a los cines, aunque la historia real que la inspira da para mucho más que una película.
Han pasado dieciséis años desde que David Fincher nos convenció de que ver a un tío programar en chanclas podía ser cine de primera. Ahora, este 9 de octubre se estrena The Social Reckoning, que en España se titula El precio de la red. Esta vez, Aaron Sorkin, que ganó el Oscar por el guion de la original, también dirige. Además, el reparto es para enmarcar, Jeremy Strong, el eterno Kendall Roy de Succession, es Mark Zuckerberg, y Mikey Madison, que ganó el Oscar por Anora, es Frances Haugen, mientras que Jeremy Allen White, el chef al borde del colapso de The Bear, interpreta al periodista Jeff Horwitz.
Sin embargo, aquí no hay residencias de Harvard ni amigos demandándose entre sí. De hecho, el propio Sorkin lo resume así, la primera contaba cómo se inventó Facebook y esta cuenta en qué se ha convertido. Spoiler: no en algo bonito.
Vale, pero ¿qué son los Facebook Files?
En septiembre de 2021, The Wall Street Journal empezó a publicar una serie de reportajes firmados por Horwitz y basados en documentos internos de la compañía. Es decir, no era gente opinando sobre Facebook:,era Facebook hablando de Facebook. Poco después, el 3 de octubre, la fuente dio la cara en 60 Minutes. Se trataba de Frances Haugen, product manager del equipo de integridad cívica, que antes de irse había copiado memorandos y documentos internos.
¿Y qué decían esos papeles? En resumen, que la empresa lo sabía. Por un lado, sus propios estudios señalaban que Instagram afectaba a la salud mental de los adolescentes, y el 32% de las chicas encuestadas decía que, cuando se sentían mal con su cuerpo, la app las hacía sentir peor. Por otro, existían excepciones para usuarios VIP, aunque la compañía aseguraba que las normas eran iguales para todos. Además, un cambio de algoritmo en 2018 había premiado el contenido divisivo y sensacionalista. Vamos, que tu tío discutiendo en los comentarios no era un fallo del sistema, sino el sistema.
Facebook, por su parte, defendió que las filtraciones ignoraban el impacto positivo de la plataforma en los jóvenes. Aun así, pausó el proyecto de Instagram Kids. Y a finales de ese mismo octubre, la empresa pasó a llamarse Meta. Casualidad o no, eso ya lo decides tú.
¿Y por qué siguen importando en 2026?
Porque la historia no se quedó en los titulares, sino que acabó en los juzgados. El pasado 25 de marzo, un jurado concedió 6 millones de dólares en daños, repartidos al 70% para Meta y al 30% para YouTube, en el caso de una joven de 20 años que afirmaba haberse enganchado a las redes de niña. El juicio duró siete semanas y por él pasó a declarar el mismísimo Zuckerberg. Poco antes, otro jurado en Nuevo México había impuesto a Meta 375 millones por engañar sobre la seguridad de sus plataformas.
No obstante, esto no ha terminado, Meta ha recurrido el veredicto y sostiene que confía en su historial de protección de los adolescentes. Mientras tanto, hay miles de demandas similares pendientes.
En definitiva, cinco años después, los Facebook Files no son arqueología de internet, sino el origen de un debate que sigue abierto. Por eso, ve al cine este viernes. Y luego, si te atreves, mira tu tiempo de uso de Instagram.
The Social Reckoning (El precio de la red) se estrena este viernes 9 de octubre en cines.
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