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De la calma a la locura, del blanco absoluto al negro más oscuro, unidos por un toque de amarillo y  pinceladas inspiradas en el expresionismo abstracto. ‘Calma’ es una rave sensorial y experimental. Es esa búsqueda constante de sensaciones y sentimientos. Una esencia y un espíritu que se plasma puntada por puntada en una nueva colección cargada de guiños sensitivos, y donde la localización no pasa desapercibida.

El Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela o, en este caso, el enclave idílico donde lo onírico se torna en una realidad palpable acompaña a ‘Calma’. Un conjunto arquitectónico del histórico Matadero Municipal en el Paseo de la Chopera 10, construido por el arquitecto Luis Bellido y González. Sus imponentes cristales y vigas en metal blanco acogen y abrazan a la artesanía y al lujo en su versión más orgánica, sin pretensiones y bajo un producto honesto y responsable con el entorno que ya define a Acromatyx. Sus más de 9.000 especies de plantas y el reconfortante sonido de las fuentes y láminas de agua teletransportaban al sosiego y serenidad que da nombre a esta colección.

La gama cromática está centrada, exclusivamente, en negros azabache y blancos puros, que se entremezclan con un amarillo brillante que transmite fuerza e intensidad. El yin y el yang de un paseo visual por una dualidad complementaria. Para la creación, se han utilizado tejidos fluidos como tafeta, seda, popelín, tules segunda piel o lentejuelas con efecto escama, fusionado con tejidos más orgánicos como el denim y la lana fría. Tejidos que conviven en armonía con apliques de metal, dándole a algunas prendas esa nostalgia de los 90 y 2000. La silueta de 003, por su parte, es limpia, monocromática y minimal. En ocasiones, también juega con la figura arquitectónica y cúbica mezclada con el arte abstracto de algunas de las prendas.

Sin duda, uno de los aspectos más importantes para dar vida y complementar a las prendas es el carácter colaborativo de la marca. En primer lugar, la unión de Acromatyx con Swarovski® está basada en descontextualizar un artículo de lujo vinculado a la noche, para colocarlo en un plano más accesible y urbano. Las piezas de Swarovski® están totalmente integradas en prendas, joyería, accesorios y coronan dos de las piezas más importantes de la colección, inspiradas en el mundo fetichista: un arnés y un sujetador de piedad.

En segundo lugar, la colaboración con Hawkers® nace para poner el broche final a esos looks más nocturnos con los modelos Phantom, 360 y Artik Big que cuentan con un diseño futurista, angular y envolvente.

Por último, para el calzado, se han utilizado modelos clásicos de la casa New Rock para impregnar la pasarela con la cultura rave de los 90, en diferentes colores y con diversas reinterpretaciones hechas a mano para la ocasión.

Para el concepto del cabello ha intervenido el equipo de Salón44 con peinados limpios, cabellos retirados del rostro, con efecto húmedo, casi plastificados, o cabellos naturales lisos. La fuerza surge a partir de colores platino o amarillo intenso de alguno de los modelos que conviven a la perfección con los colores naturales, jugando con los productos capilares de Aveda. Para el maquillaje, el equipo creativo formado por los maquilladores Jose Carlos González, Ricardo Calero, Natalia Belda, Paula Soroa y Miriam Fernández ha buscado y trabajando un efecto cara lavada y rostro jugoso con una piel limpia y brillante, resaltando la belleza de cada modelo.

Finalmente, para conseguir un storytelling de principio a fin, Acromatyx ha pensado milimétricamente cada detalle. Como acostumbran hacer en colecciones anteriores, han vuelto a colaborar con Jaime Ovel, un joven DJ madrileño que ha hecho que la música sea un punto clave en este proyecto, consiguiendo transmitir en sonido el sentimiento depositado en esta nueva colección.

‘Calma’ de Acromatyx es esa historia contada a través de la moda. Ese viaje que se narra con prólogo incluido. Esa personalidad diferente, extraordinaria y exquisita que le hace único y atemporal. Así es la calma de Acromatyx, esa que no se cuenta, ni se planea, sino que se vive y se experimenta.

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