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La empresa sueca tendrá que pagar una multa de 35 millones de euros. Esta penalización se impone por incumplir la ley de protección de datos con sus propios empleados, según las autoridades de Alemania. La vigilancia ilegal ocurrió en un centro de Nuremberg.

Supuestamente, H&M llevó a cabo la práctica ilegal al menos desde 2014, donde adquirió “extensas grabaciones sobre las circunstancias de la vida privada” de los empleados de la sucursal de Alemania.

“Algunos supervisores tuvieron un amplio conocimiento de la vida privada de sus trabajadores. Esta información llegaba de conversaciones personales y de la zona donde los empleados iban a beber agua”. Sabían todo: desde detalles inofensivos hasta problemas familiares y creencias religiosas”, continúa la declaración.

Se invitaba a los miembros del personal a asistir a las “Conversaciones de bienvenida” después de haber estado de baja por enfermedad o de vacaciones, para así registrar la información y guardarla digitalmente para que “hasta otros 50 gerentes de la empresa” pudieran conocer los detalles.