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Bad Gyal abre el desfile de Andrés Sardá luciendo un conjunto de de la colección Franklyn, en raso de seda beige y rojo. Encima, un kimono de tul transparente con detalles en raso de seda rojo; y en la cabeza, un espectacular tocado joya hecho de metal con cintas de seda de Marc Enrich.

La presencia de Bad Gyal no ha sido meramente accidental. La artista española representa a las nuevas feminidades del siglo XXI que Sardá quiere poner en valor esta temporada. El sueño oriental de Andrés Sarda es un viaje sensorial y onírico que quiere homenajear no solo a las mujeres sino la riqueza de la cultura asiática como fuente inagotable de inspiración.

La travesía del mundo onírico oriental de Sardá atraviesa pasado, presente y futuro con tejidos y bordados únicos y sorprendentes. Comienza el viaje por el pasado «In the mood for love», dominado por la lencería. Encajes levers, sedas y tejidos en azules, rojos y colores vibrantes, se combinan con delicados estampados chinoiserie y bordados muy ligeros.

De repente, Xue Mao, diseñadora del equipo de Andres Sarda, sorprende con una inolvidable performance de pole dance y nos damos cuenta de que hemos llegado al presente, «Days of Being Wild». En la última etapa del sueño, Andrés Sardá presenta un futuro lleno de ropa de baño llena de energía y fuerza. Colores dopamínicos como el rosa, el naranja o el verde, texturas 3D y bordados de motivos geométricos conectan con un futuro líquido y digital.

A pesar de su conocida pasión por el lujo y las firmas de moda, es la primera vez que Alba Farelo se sube a la pasarela como modelo, y no de cualquier forma. Bad Gyal y su poderío ponen principio y fin a la apasionante aventura oriental de Andrés Sardá en esta edición de MBFWM.