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Cuando el nivel de las aguas suba hasta inundar el mismísimo front row, sólo unos cuantos elegidos caminarán sobre esas aguas. Balenciaga los viste para su Autumn/Winter 20/21 con unos estilismos de aire dramático y amenazador. La música de la obertura acompaña piezas con un patronaje de corte religioso, que enfatiza la premonición fatídica de Demba Gvasalia.

Nicke Bildstein Zaar ideó una gigantesca pantalla LED suspendida en el techo, que reproducía imágenes de elementos naturales que anuncian un futuro desalentador. Nubes de tormenta, un enjambre de cuervos, el oleaje de mareas que suben de nivel. El set post-apocalíptico llega en un momento crucial para la industria de la moda, donde el impacto ambiental y la sostenibilidad es un punto débil en del discurso de muchas firmas.

Estos jinetes del Apocalipsis sustituyen sus caballos por motos. Alegorías de la conquista , la guerra, el hambre y la muerte visten monos de motocross que continúan la tendencia desde temporadas atrás, así como las equipaciones de fútbol para un partido que se jugará en una extensión árida y vacía.

La bajada a los infiernos de la mano de unos estilismos en cuero negro omnipresente sólo se interrumpe por el color de los vestidos florales con hombreras que apuntan al cielo en llamas, que después reproduce una secuencia de rotondas y autopistas a vista de pájaro -las huellas de la creación humana como cicatrices sobre la tierra-. Un segmento con paisajes urbanos para presentar las propuestas streetwear. Los airpods son el detalle perfecto para señalar un look “de calle”, que puede ser una sudadera y unos pantalones deportivos, pero también un total-look de neopreno. El alivio viene de la mano de los vestidos que se enrollan al cuerpo como un bálsamo y se prolongan en guantes y medias.

Todos los estilismos se completan con calzado a prueba de agua. Si necesitas zapatos para la lluvia, que sean Balenciaga.

La visión de Demna concluye con un eclipse total mientras aparece la última pieza, confeccionada con el tejido más luminoso de toda la colección -que lleva un modelo de sexo ambiguo, como un ángel-. Un motivo de esperanza, o eso nos gusta pensar.