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En tiempos de emergencia climática, la ropa cultivada en laboratorio se vislumbra como la gran práctica de diseño experimental con la que tejer el presente y el futuro de la moda.

Bolt Threads

Bolsos de piel de hongo, bufandas hechas con fibras de naranja o vestidos de seda sintética de araña son algunas de las muestras que proyectan el laboratorio como el nuevo atelier vanguardista de la moda. La industria sartorial y la tecnología se conectan así, una vez más, para introducir en el negocio biomateriales innovadores extraídos de la tierra y cultivados en esos espacios científicos.

La imaginación y la creatividad estimulan ahora una revolución eco-futurista de la moda que pretende despojarse de todos esos hábitos tóxicos y dilemas éticos asociados. Que pretende liberarse de la explotación laboral y la contaminación infinita mediante tejidos derivados de materias primas de la tierra. Tejidos creados mediante células vivas utilizando biomasa renovable durante los procesos de producción; como el nylon derivado de semillas de ricino.

Stella Mccartney

Dentro de esa constelación de tejidos “naturales”, el cuero vegano se erige como uno de los más populares. Y es que, ante la creciente demanda actual del cuero (y el bikercore), el cuero como subproducto de la industria cárnica supondría un sacrificio de 430 millones de vacas en 2025; teniendo en cuenta su gran huella medioambiental y los productos químicos (como el cromo para el encurtido) con efectos altamente negativos para la salud de sus trabajadores.

Las alternativas que ha ofrecido la industria hasta el momento, bajo la etiqueta de “cuero vegano” han sido a menudo problemáticas por su sustitución por plásticos no biodegradables. Es por ello que la piel de hongo se convierte a día de hoy en el material clave de la moda ecológica, producida en cuestión de días y cultivado en entornos controlados con precisión. Ésta, alimentada con serrín, hace que las grandes láminas de hongos crezcan y se transformen en un material duradero similar al cuero.

CONSTRUYENDO UN FUTURO SOSTENIBLE

Bolt Threads ha sido una de las empresas que ha estado ofreciendo alternativas sostenibles al cuero de micelio con materiales como el Mylo: un tejido con el que ha trabajado para firmas como Stella McCartney. De hecho, ya en 2019, junto a adidas, subvertía la industria con un vestido creado con seda de araña. Hermès destacaba asimismo el año pasado por asociarse con la empresa de biomateriales MycoWorks para crear una versión de piel orgánica (hecha de reishi) de su icónico tote bag Victoria.

Hermès bag

En este mismo universo, el sello neoyorquino Public School se sumergía en la materia de la mano de la  Dra. Thianne Schiros para crear una sneaker biodegradable construida con cultivos de bacterias y levaduras.

Por no hablar de las Foam Runner de Yeezy esculpidas con algas, e infinidad de piezas construidas con materiales biodegradables cultivados en laboratorios que ya están alterando el futuro de la moda.

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