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El bolso de lujo entra dentro del sistema de obsolescencia de la moda que dicta cada temporada el auge, la caída y el renacer de un determinado producto. El objeto en cuestión ha ido transformándose con el paso del tiempo, hasta alcanzar el clímax de popularidad como accesorio de culto. Eso sí, con un significado renovado. Bienvenidos a la nueva era del It bag.

Con motivo de la 25º celebración del icónico Baguette de Fendi, ponemos el foco en la historia del bolso como objeto de deseo, venerado ahora por parte de nuevas generaciones que han desvirtuado el concepto del lujo tal y como lo conocíamos.

La nueva era del it bag entra entonces dentro de ese sistema líquido de modas y tendencias que coloca en el escaparate del hype global unos u otros dependiendo de su trascendencia y su difusión en internet. Desde el «Saddle bag», hasta el «Bumper» de JW Anderson, el «Trivia» de Kiko Kostadinov o el «1DR» de Diesel, ahora los it bags salen de la esfera elitista para “democratizar” la moda.

LA EVOLUCIÓN DEL IT BAG

El it bag alcanzó protagonismo en medio de la emergente cultura pop de los años 00′ gracias a una generación de celebrities y/o usuarias activas de los «Baguette’s» de Fendi, «Saddle bags» de Dior o bolsos «Graffiti» y «Murakami» de Marc Jacobs para LV. Fue la década en la que el bolso se convirtió en un símbolo de estatus social y de narcisismo, y las casas de gama alta lo reinterpretaron como el gran objeto de diseño y/o el must have de las próximas temporadas.

La gran crisis financiera de 2008, más allá de la economía y la salud mental, también hizo caer el it bag, desvaneciendo su existencia y anunciando su muerte. Tan sólo unos años más tarde, la sneaker lo sucedía como objeto de culto cuando el streetwear se despojó de la esfera marginal para entrar en el mainstream y en el capitalismo.

Transcurrida una década, la sensación generalizada fue que los Pouch de Bottega de Daniel Lee habían hecho resucitar la figura del it bag, pero la pandemia lo oscureció todo, desplomando la venta de bolsos con un 28% a nivel mundial.

Tras la pandemia, la luz volvió a proyectarse sobre el accesorio de la mano del efecto Y2K y la obsesión por el coleccionismo y la moda de archivo. El objeto de deseo se exhibe ahora en todo tipo de escenarios que van más allá de la esfera de la moda, proyectando todo un carrusel infinito de bolsos Cagole de Balenciaga, de Anas de Luar o de 1DR de Diesel que vislumbran el gran comeback del accesorio;  invirtiendo ese it-ness anteriormente asociado a la élite y lo exclusivo. Ahora los bolsos de lujo son para todos.





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