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Tras una década en la que el streetwear ha estado en el corazón de la moda, éste se ve ahora eclipsado por la sastrería y por enfoques de alta costura como pudimos cerciorar en las últimas propuestas para SS23. ¿Ha superado el lujo su obsesión por la ropa de calle?

La idea del streetwear como ropa creada por comunidades con códigos y sistemas de valores compartidos es algo que sigue persistiendo en el sistema, pero a una escala mucho menor. Incluso, a lo largo de este año, hemos podido ver como las marcas de lujo han ido sustituyendo las sneakers por botas o mocasines, o las sudaderas por blazers de sastre. Una alteración del diseño que acabaron de vislumbrar en las últimas temporadas firmas totalmente vinculadas la subcultura de la calle como Balenciaga u Off-White, que optaron por estéticas más personalizadas.

Para su último episodio apocalíptico, Demna Gvasalia, en lugar de experimentar con clásicas siluetas conectadas a su ADN como la sudadera XXL o las sneakers monstruosas, optó por un enfoque mucho más cercano al lujo tradicional que al streetwear, con trajes a medida y una línea de alta costura por la que también transitó Ib Kamara para Off White SS23.

¿HA EXPLOTADO YA LA BURBUJA?

Y es que, a pesar de que muchos sellos nicho como Daily Paper o Corteiz sigan teniendo éxito, la realidad es que si el foco de la moda y de las tendencias se encuentra en las pasarelas de París o Milán, allí lo que pudo verse fue un movimiento decadente de la ropa de calle.

En medio de esta nueva era, el boom de las colaboraciones entre el lujo y la ropa de calle, así como los cashgrabs o la logomanía vinculada a todo este universo baja su frecuencia siguiendo el flujo natural de las tendencias de moda. Una que ahora está mutando hacia una dirección mucho más elegante de la silueta tanto masculina como femenina, y en la que el streetwear parece haberse quedado algo obsoleto.

De hecho, muchos de los consumidores creen que tanto el lujo como las marcas de ropa de calle se han comercializado en exceso, desvirtuando el verdadero concepto del streetwear conectado a la cultura callejera de los 80, el hip hop y el skateboarding.

Aún así, elementos como las sneakers siguen dominando el calzado a nivel global, así como sigue persistiendo un gran fandom de marcas street como Supreme o Stüssy. Lo que ocurre entonces no es que el streetwear haya muerto en sí, tal y como se ha pronosticado infinidad de veces, si no que ha evolucionado, fusionándose con otras estéticas más formales que parecen ir oscureciendo poco a poco su resplandor original.

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