Con cada edición, 080 Barcelona Fashion se vuelve más sólida, más ambiciosa y más relevante. Ya no se percibe únicamente como una plataforma a destacar dentro del calendario nacional, sino como una cita que empieza a situarse, a la altura de otras fashion weeks que hoy marcan el pulso de la industria, como Copenhagen Fashion Week o London Fashion Week. No porque reproduzca fórmulas, sino precisamente porque se define por tener una identidad propia y una manera específica de entender la moda como discurso cultural.
Cada vez son más las marcas extranjeras, los diseñadores, la prensa especializada y los distintos agentes del sector que miran hacia 080 Barcelona Fashion con un interés real. Hay una atracción creciente por lo que está ocurriendo aquí, y no se trata únicamente de algo puntual, sino del reconocimiento de que en Barcelona se está consolidando una escena con entidad propia. Una escena que que empieza a proyectarse hacia fuera sin necesidad de impostar una internacionalidad ajena.
Quizá uno de los aspectos más relevantes de esta edición haya sido la restitución de valor al producto nacional. En España existe una tendencia persistente a mirar hacia fuera en busca de legitimidad, mientras se infravalora, lo propio. Esta edición de la 080 Barcelona Fashion ha puesto de manifiesto el potencial real de la moda hecha aquí, la diversidad de voces y de profesiones que conviven en la industria de la moda y de las artes y la capacidad de nuestras firmas para dialogar de igual a igual con el panorama internacional.
Desde casas consolidadas como Adolfo Domínguez o Custo Barcelona hasta nombres más emergentes pero ya muy precisos en su lenguaje, como Ugo Boulard, DOBLAS, Habey Club o AAA Studio, la sensación es la de un tejido creativo cada vez más visible y reconocido. La cita barcelonesa dejó la impresión de una escena que gana fuerza con cada edición, atrae cada vez más atención internacional y empieza a ocupar, por derecho propio, un lugar central dentro de la conversación global sobre moda.
Nazzal Studio y el no mirar hacia otro lado
Uno de los desfiles con mayor discurso de esta edición fue el de Nazzal Studio. La colección Al-Najah | النجاة, desarrollada en colaboración con el artista Jad Maq, no trataba de traducir la herencia beduina en códigos contemporáneos para volverla legible, sino qué aprendiésemos de una cultura atravesada por la supervivencia, el despojo y el desplazamiento. Cada elemento remitía a una función concreta: la cuerda, el fuego, la orientación, el gesto de proteger, la idea de comunidad como condición de supervivencia.
Los motivos inspirados en los tatuajes faciales beduinos de Jordania y en el tatreez palestino y jordano no funcionaban como ornamento legitimador, sino como códigos que arrastran historia, pertenencia y transmisión. El uso de cuero, látex, seda, metal y pigmentos naturales, extraídos de rocas del desierto, henna, índigo o sangre de ciervo en polvo, reforzaban esa lectura. El auge al proceso y al oficio contenía también una crítica a la moda acelerada. Muy pocas colecciones logran que proceso, discurso y resultado visual estén tan alineados.
La carta de presentación de Ugo Boulard
La propuesta de Ugo Boulard coincidía con un momento especialmente significativo en su trayectoria: era su primera propuesta presentada en pasarela, su debut en 080 Barcelona Fashion y también el momento en que introducía sus primeros looks femeninos. With Kind Regards se planteó, con bastante inteligencia, como lo que su propio título sugería: una carta de presentación.
Concebida en tres capítulos, tomaba como eje el universo epistolar -la escritura, el papel, la caligrafía, los sellos de lacre, la carta como objeto íntimo-, pero no para traducir ese imaginario de forma literal, sino para presentar una manera de entender la moda basada en la idea de memoria, de atemporalidad y de delicadeza. En With Kind Regards, el valor residía en el detalle, en las capas de lectura, en esos elementos que solo se revelan cuando la mirada se detiene.
La incorporación de los looks femeninos abría un nuevo capítulo dentro del imaginario del diseñador sin romper con los rasgos que ya definen su lenguaje: la elegancia barcelonesa, la sensibilidad modernista, el culto al trabajo bien hecho y el gesto romántico. Esa misma lógica encontraba su expresión más clara en el último vestido, que funcionó como cierre conceptual y emocional del desfile. En esa pieza se condensaba la idea de la moda como mensaje, como superficie atravesada por la intimidad de quien escribe, guarda o recibe. En una colección construida alrededor de lo íntimo y de lo que perdura, cerrar con un vestido que emulaba pedazos de cartas era la forma más coherente de fijar su sentido.
El propio diseñador definió ese momento único en sus redes como “the letter signed by everyone”. La frase desplazaba la lectura del desfile desde la autoría individual hacia una idea de construcción compartida. Y eso añadía una capa importante a la colección: la de entender este debut no solo como presentación de una voz propia, sino como el resultado de un proyecto sostenido por la colaboración, la confianza y el trabajo colectivo. Sus agradecimientos al equipo, a su familia, a su hermana -que desfiló en este debut- y a otros diseñadores de su generación reforzaban precisamente esa idea.
Nueva localización: desfilar en Port Vell
El traslado a Port Vell ha sido uno de los grandes aciertos de esta edición, incluso para quienes seguíamos apegados al icónico Recinte Modernista de Sant Pau. El cambio no ha restado personalidad al evento; al contrario, le ha dado una singularidad nueva y muy difícil de replicar dentro del circuito internacional. No es habitual que una fashion week encuentre un punto diferencial tan claro frente a otras, y en este caso sucede de manera evidente: muy pocas, si es que alguna, se celebran en un puerto, con el mar como fondo. Esa refuerza el atractivo visual del evento y lo dota de una identidad propia y reconocible.
Situar la pasarela en un espacio vinculado a la historia del comercio y de la migración introducía una dimensión que excedía lo puramente estético. Las colecciones, vistas desde ahí, desde el mar, dejaban de funcionar solo como ejercicios individuales para integrarse en una conversación más amplia sobre pertenencia, circulación y comunidad.
La recomposición de DOBLAS
Collapse es, probablemente, una de las colecciones más complejas de la edición. Se trata de una propuesta articulada a partir de una dicotomía constante entre lo acabado y lo que parece deshacerse, entre el orden y la fragmentación, entre la estructura y la vulnerabilidad. Lo más interesante es que la colección no busca resolver esas oposiciones, sino convertirlas en su propio lenguaje.
Esa tensión se traslada con claridad a las formas de las prendas. Las asimetrías -delanteros más cortos, espaldas alargadas y proporciones inesperadas- generan una silueta en permanente desequilibrio, cargada de intención. La sastrería clásica funciona como punto de partida del discurso, pero dialoga con piezas construidas desde la recomposición, como si algunas prendas permanecieran todavía en proceso de definirse. Precisamente, ese cruce entre lo formal y lo inacabado es uno de los logros más sólidos de la colección.
El esmoquin, convertido en una pieza clave, pierde aquí su solemnidad tradicional para integrarse en un lenguaje más flexible y contemporáneo. A ello se suma un sutil eco de los años sesenta, perceptible en la limpieza de ciertas siluetas y en una feminidad contenida, nunca evidente.
Todo ello se sostiene sobre unos acabados excepcionales, de una precisión poco habitual. Carlos Doblas, creador del proyecto, demuestra además una mayor libertad en el uso de los materiales, incorporando tejidos como laminados plásticos, seda o piel traslúcida, presentes en estilismos que elevan la propuesta. En esa construcción estética también destaca la colaboración con la firma de joyas QUILTRO, que apuesta por materiales reciclables.
Detrás de Collapse está, en definitiva, Carlos Doblas, cuya amplia trayectoria dentro de la industria permite entender la madurez de la propuesta. A ello se suma que uno de los looks que presentó ya ha sido llevado por Rosalía.
Habey Club y las segundas oportunidades
Habey Club presentó Just One More Try, una propuesta centrada en la idea de las segundas oportunidades. Lo interesante es que no entendía ese regreso como una versión optimista del recomienzo, sino como un proceso atravesado por la memoria. La colección partía de una idea muy concreta: cuando se vuelve a intentar, ya no se vuelve igual. Queda la dificultad de olvidar y, a veces, también la de perdonar.
Esa reflexión se traducía con bastante claridad en las prendas. Las mariposas, presentes a lo largo de la colección, funcionaban como símbolo de una segunda etapa que puede llegar a ser más libre y más bella que la primera. Al mismo tiempo, los nudos ligados a experiencias anteriores aparecían materializados en siluetas deformadas y en texturas voluminosas, como si el pasado siguiera ejerciendo presión sobre el cuerpo. Las formas envolventes, visibles en chaquetas, abrigos e incluso en pantalones de tiro muy bajo, reforzaban esa doble idea de protección y de carga.
Ahí estaba la fuerza de la propuesta, en presentar la reintegración de la segunda oportunidad como un proceso lleno de restos, marcas y resistencias. Esa lógica conectaba además con la propia identidad de la firma, asentada en el slow fashion, la reutilización de tejidos y el uso de fibras recicladas u orgánicas. En Habey Club, la idea de volver a empezar no solo atravesaba el relato de la colección; también estaba presente en su manera de producir. Just One More Try entiende que una segunda oportunidad no consiste en borrar lo anterior, sino en aprender a construir con ello.
Los talleres y las charlas de Spain Gallery
080Spot_SpainGallery volvió a confirmar por qué esta alianza con 080 Barcelona Fashion es importante porque refuerza la idea de Barcelona como plataforma real para la moda de autor española. El espacio funcionó como punto de encuentro entre marcas y creadores, pero también como una herramienta de visibilidad para firmas nacionales que merecen más espacio dentro y fuera del país.
La selección de marcas dejaba ver bien esa diversidad del panorama actual, con nombres como Aleixandri Studio, Alineo Studio, Better Late, BICO, Caducifolium, Cillán, Dimoni Studio, Eaftimos, Etéme, Flama, Hune, Jane Bardot, M.R / Maria Ruiz, Ma·Gari, Maikarfi, Manémané, Paola Molet, Papi & Mami, Pringa Studio, Salazar Studios, Tarti Tailored o Utahia, entre otras.
A eso se sumó una programación de charlas y talleres que ayudó a dar espesor al espacio: sesiones sobre el papel del styling en la construcción de identidad y narrativa visual con el estudio de estilismo LOGGA, conversaciones sobre proyectos pensados desde la comunidad con Bass, y workshops centrados en la customización de accesorios con Alineo Studio x Hune, los biomateriales con Caducifolium, la ilustración de moda con Joel Miñana y OLO o el hair styling con Carla Paucar.
El pasado como lenguaje vivo de XVSTRANGE
WOSONGLE se XVSTRANGE se presentó bajo una idea clara: el pasado cultural y ancestral como un lenguaje vivo que sigue atravesándonos. Desde ahí, la propuesta se preguntaba cómo nos relacionamos con esa herencia desde el presente y de qué manera podemos transformarla en una expresión propia, consciente y contemporánea.
WOSONGLE utilizaba la cultura como un campo de comunicación entre lo heredado y lo actual. La colección trabajaba precisamente sobre ese cruce, sobre esa posibilidad de convertir el pasado en una forma de expresión nueva, libre y auténtica. De ahí también su idea de los materiales como relato de un “ancestral-pasado-futuro” como una continuidad que se reactiva en el cuerpo.
Y ese es, probablemente, uno de los puntos más interesantes de la propuesta: el protagonista no era solo la ropa, sino quien la viste. La identidad no aparecía aquí como algo fijo, sino como algo que se construye y se revela. Incluso la idea de lo desconocido se incorporaba no como amenaza, sino como una nueva fuente de inspiración.
También se percibía un paso adelante en la madurez del proyecto. La firma mostraba un mayor control del diseño, de la técnica y de la ejecución, y eso se traducía en piezas construidas con la ambición de funcionar casi como obras que cuentan historias. En una colección unisex de entre 27 y 30 looks, XVSTRANGE dejaba ver una relación más precisa entre concepto, material y forma, y un lenguaje cada vez más seguro de sí mismo.
Coconutscankill: entre el brain rot y la búsqueda de reconexión
En Coconutscankill, el punto de partida estaba muy claro: HALFWAY DONE hablaba de la pérdida de identidad en un entorno saturado de estímulos, imágenes y referencias visuales. La colección, con la que la firma debutaba en 080 Barcelona Fashion para otoño/invierno 2026/27, se movía en ese terreno de desconexión mental y emocional que hoy resulta tan reconocible.
La propuesta tomaba como referencia una idea muy contemporánea, la del brain rot: ese desgaste que produce el consumo constante de contenido repetitivo en internet, cuando la memoria, la atención y la propia percepción de la realidad empiezan a fragmentarse. Desde ahí, la colección hablaba de una búsqueda de reconexión, de algo que ha quedado a medias y que intenta recomponerse.
Todo eso se trasladaba de forma bastante directa a la ropa. Los materiales eclécticos, las capas, las mezclas de texturas y una paleta cromática diversa construían una sensación de choque continuo, de elementos que parecen fuera de lugar pero que terminan encontrando un equilibrio propio. Esa combinación, muy característica de la firma, era lo que mejor sostenía el sentido del desfile. Y, además, pese a lo conceptual del planteamiento, la colección resultaba muy ponible. Ahí estaba parte de su acierto. Coconutscankill conseguía traducir una idea compleja en prendas con recorrido real.
Los bolsos de BEYONDCRAFTS
Dentro de 080 Barcelona Fashion, 080 BEYONDCRAFTS se confirmó como una de las propuestas más necesarias precisamente porque desplaza el foco de la pasarela. Esta segunda edición, centrada en el bolso de mano bajo el título Bosses de mà. Una conversa en curs, entendía ese objeto no solo desde su dimensión funcional, sino como un territorio donde confluyen oficio, investigación y pensamiento. Su importancia dentro de la 080 Barcelona Fashion radicaba en recordar que buena parte del sentido de la moda sigue estando en los procesos, en las manos y en los lenguajes artesanos. BEYONDCRAFTS funcionó como una ampliación del discurso de la fashion week y como una forma de dar visibilidad al tejido creativo que impulsa la artesanía actual en Cataluña.
El conjunto de piezas dejaba ver esa conversación abierta desde registros muy distintos. Berta M. Montblanch trabajaba la síntesis formal en piel con Cut and Fold Bag; Inés Sistiaga convertía una lunchbox textil en un objeto situado entre accesorio y diseño funcional; LaGaspar recuperaba el cuero bullido para construir una bolsa de mano de una sola pieza; Mariana Méndez llevaba la complejidad técnica al límite con Papagallo, tejida en bastidor triangular; Montse Roa reinterpretaban la cestería tradicional en mimbre con Dora 02; Nia de Fer exploraba la tensión entre fragilidad y estructura con una baguette de hilo metálico; Rebecca Handknit trasladaba el punto, el ganchillo y el bordado a una textura orgánica en Sotabosc; y Sofía Valencia convertía anillas de lata y croché en una malla flexible en Bacatá.
El 10º aniversario de DOMINNICO
DOMINNICO celebró sus diez años con una colección que resumía bien el momento actual de la firma. Soft Armor Fall 2026 giraba en torno a una idea clara: la suavidad como armadura. brigos de doble cara, pieles de líneas limpias, denim texturizado y una reinterpretación del vestido moto construían una colección donde estructura y vulnerabilidad convivían con naturalidad. También la paleta de pasteles tensados por acentos tecnológicos reforzaba esa lectura.
Pero uno de los grandes aciertos del desfile fue el casting. Para celebrar esta década, DOMINNICO reunió a viejas leyendas de su universo, como Jorge GL, Muriel, Santa, Clara Courel o Sita Abellán, junto a nuevas caras como Jessica Goicoechea, C Walinski o Sophia Hadjipanteli. Más que una suma de nombres, lo que se veía era una forma de continuidad: la de una marca que ha sabido construir una comunidad estética propia. Dentro de ese casting, el momento más comentado fue la salida conjunta de Metrika y Carmen Lomana.
A eso se sumaba además la colaboración con Samsung España, presentada en 080 Barcelona Fashion como una cápsula de ocho piezas que ampliaba el universo de Soft Armor. La unión entre tecnología y diseño aparecía como una extensión lógica de la colección: una forma de seguir explorando cómo se construye hoy la identidad entre el cuerpo, el objeto y la imagen.
AAA Studio deja de pedir permiso
Señora, suélteme el brazo estaba planteada como una respuesta frontal al juicio social, a los comentarios no pedidos, a la presión de encajar en códigos heredados que ya no representan del todo a una generación más joven. Había en la propuesta una voluntad clara de cortar con esa lógica, de dejar de pedir permiso, de abandonar la necesidad de explicarse.
La propuesta, compuesta por 33 looks para otoño/invierno 2026/2027 y una cápsula adaptada al verano, abrazaba el caos, la libertad y la contradicción como parte de su lenguaje. La base era una estética punk y rockera, construida sobre tonos neutros atravesados por detalles y estampados en colores más vivos. A eso se sumaban dos elementos muy propios de la marca, la multiposición y la ajustabilidad, que funcionaban como una forma de pensar prendas más abiertas, más inclusivas y menos normativas.
El casting terminó de darle sentido al desfile. Natalia Lacunza aportaba esa conexión con un imaginario musical y generacional muy claro, pero la presencia del padre del diseñador introducía algo más interesante: una dimensión biográfica que complejizaba la lectura de la colección. La ruptura dejaba de ser solo un gesto de oposición hacia fuera y se convertía también en una forma de negociar con lo heredado, con la familia, con aquello de lo que uno quiere distanciarse sin poder desprenderse por completo.
Ahí estaba buena parte del interés de la propuesta. AAA Studio no hablaba de rebeldía de manera abstracta, sino desde una tensión más concreta entre identidad, herencia y autoafirmación.
El Orgullo Migrante de Ricardo Seco
Orgullo Migrante ponía el acento en algo muy concreto: la defensa de la identidad migrante frente a los sistemas que la criminalizan, y eso se veía de forma directa en prendas convertidas en soporte de mensaje, con lemas como “Fuck ICE”, “Soy orgulloso latino” o “La vida antes que la visa”. La colección no pedía una lectura neutral. Al contrario, entendía que, en un momento marcado por el endurecimiento de las fronteras, los discursos de exclusión y la vigilancia sobre los cuerpos migrantes, la moda también puede y quizá debe tomar posición.
En Ricardo Seco, esa dimensión estaba sostenida además por una trayectoria de 25 años en la que el diseñador ha convertido la identidad mexicana y latina, la migración, la diversidad y la inclusión en el centro de su lenguaje. Esa dimensión atravesaba las siluetas genderless, el uso simbólico del color y el diálogo con la obra BORDERS de Mónica Lozano, cuyas imágenes incorporaban al cuerpo cuestiones de territorio, memoria y exclusión. Ricardo volvía a insistir en que una colección también puede ser un manifiesto, y que en determinados momentos históricos la ropa deja de ser solo forma para convertirse en una manera de ocupar espacio, resistir y decir públicamente de qué lado se está.
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