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Una idea que nos desconcierta y atrae al mismo tiempo es el futuro, podemos hacer conjeturas sobre cómo será la vida, la moda y las nuevas tecnologías que definirán el mundo con el paso de los años, pero finalmente solo quedará un concepto abstracto.

El pasado lo conocemos, el presente lo vivimos, pero el futuro es solo pasto de nuestra propia imaginación. A pesar de todo hay una noción común que ya está en el aire: “una idea de belleza plástica y artificial” comenta la artista digital Johanna Jaskowska (@johwska) creadora de los filtros que más circulan en la red en este momento.

Jaskowska, afincada en Berlín, ha plasmado su idea futurista con tres nuevos filtros para las redes sociales: Blast, Zoufriya, Beauty3000 y Turfu. Inspirándose en texturas plásticas y robóticas para transformar nuestra imagen a través del teléfono móvil, para ella son las tendencias del mañana en belleza futurista. Al igual que los filtros más populares de Instagram, estos nuevos maquillan nuestro aspecto sin perder las facciones que definen nuestro rostro, es decir, nos seguimos reconociendo en la imagen, porque queremos ver nuestros “yos” del futuro.

Los filtros creados por Johanna ya cuentan con una multitud de instagrammers que los han hecho circular por las redes sociales, y están siendo acogidos por el público con muchísimo éxito. Pero Jaskowska no es la única en impulsar este movimiento artístico futurista. Aaron Jablonski ha diseñado el perfil “One”, dibuja nuestra imagen de una forma futurista, muy diferente al de Johanna, pero igualmente atrayente y atractivo para los usuarios. Su máscara proporciona un aspecto más espectral a través de la duplicación del rostro.

Entre los último filtros también hay que destacar el que ha creado Filip Custic en colaboración con Tomás Aciego (Custic-Aciego) que se ha viralizado en nuestro país.

La estética vanguardista y posmoderna ha cautivado a los creadores de estos filtros que prefieren cambiar nuestro aspecto con máscaras alienígenas hiperreales o con una criatura prismática que con un estilo más a lo Kardashian, ya no se busca tanto la belleza sino un impacto completamente visual.