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Pueda que sea difícil de imaginar que un activo tan potente para la industria de la moda como son los influencers pueda perecer. Hasta hoy, estas personalidades mediáticas se habían convertido en foco de las principales firmas para potenciar sus productos mediante estrategias publicitarias. Solo el año pasado las marcas invirtieron más de 8 millones de dólares para el marketing de influencers. Sin embargo, ahora, y debido a la crisis del coronavirus, la situación podría cambiar. ¿Será la pandemia el fin de los influencers?

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Tras el estado de alarma, las principales empresas de la industria de la moda tuvieron que reducir gastos para paliar la crisis. Los presupuestos para el marketing de influencers fueron los primeros en reducirse. En abril, el contenido patrocinado en Instagram cayó un 85%. Del mismo modo, el precio de las publicaciones pagadas se redujo en un 30%.

Recordemos ahora los acuerdos firmados recientemente sobre el futuro de la industria de la moda. No cabe duda de que la actual crisis está cambiando el modelo económico en que se basaban la mayoría de las empresas. Si antes estas destinaban gran parte de su capital a la publicidad y a la visibilidad en redes, ahora están volcándose en nuevas estrategias. Esto implica nuevas formas de consumo más responsables y sostenibles. Lejos quedan los contratos de miles de dólares por una publicación en Instagram.

En tiempos “normales” lo que las empresas pagaban era visibilidad, estatus y reputación para con su marca y sus clientes. Ahora la situación se invierte.

Nuevas estrategias e influencers 2.0

El nuevo estilo de vida ocasionado por la pandemia ha generado nuevas y lucrativas estrategias comerciales para las marcas y la industria de la moda. La nueva normalidad trae consigo nuevos modelos de trabajo. Es el caso de la campaña Jacquemus At Home, realizada a través de FaceTime y prácticamente sin costos.

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Por otra parte, Marc Jacobs ha optado por involucrar a sus empleados en campañas publicitarias en redes sociales. Así, hemos podido ver cómo trabaja el equipo durante la pandemia. También la firma Ganni ha seguido una estrategia similar. Básicamente la marca ha transformado a todo su equipo en la nueva imagen de Ganni. Estos influencers 2.0 son, sin duda, más auténticos debido a la relación directa con la marca.

Una marca que nunca ha contratado a influencers es Glossier. Durante el cierre de sus tiendas, la firma animó a sus empleados para convertirse en la imagen en su perfil de Instagram. Esta iniciativa tuvo un increíble éxito en China donde los trabajadores de los almacenes InTime se sumaron a la causa. En aproximadamente una hora, la tienda vendió más de 27,000 productos, según un informe de Fung Business Intelligence.

Nuevos horizontes

El confinamiento ha abierto también nuevos horizontes para los influencers. Cada vez es más común (sobre todo estos meses en los que hemos estado en casa) ver cómo estos diversifican su negocio. Así, se han incrementado las colaboraciones con diferentes marcas, no necesariamente relacionadas con el mundo de la moda.

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Aunque el fin de los influencers todavía parece muy lejano, esta crisis está acelerando su declive. En sus manos está reinventarse y demostrar que son indispensables para la industria. De lo contrario, su existencia perecerá. Poco a poco todos vamos alejándonos de la idea de un feed perfecto, de los códigos de descuentos y de las promociones cutres y banales de comida basura. No nos importa si ciertx influencer ha patrocinado el último bolso de LV tanto como el modelo en cuestión. Ahora buscamos un compromiso con la firma, sentirnos involucrados y ver que lo que ofrecen realmente encaja con nosotros y con nuestros gustos. ¿Qué importan los seguidores en Instagram? Sinceramente, ya no creemos en esta profesión. Sí creemos en la industria de la moda y en sus nuevas estrategias.

Además, ¿quién va a representar mejor el espíritu de cada firma que sus propios embajadores?