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Dice Gab Bois que disfruta de enseñarle al mundo lo que la emociona. Y si resulta que lo que la emociona es hacer fotos inquietantes e incómodas con muchísimo talento,el DIY y un amor exacerbado a partes iguales por los piercings y Louis Vuitton, surge un tesoro digital como su cuenta de Instagram @gabbois.

@gabbois

Para hacerlo, se limita a usar las cosas que tiene a mano, incluido su propio cuerpo -que usa como único modelo en sus trabajos, dice que para “solo poder culparme a mi misma si el resultado no me convence”-. Gab se encuentra cómoda en lo incómodo, lo confuso, lo introspectivo y sobre todo lo pequeño, como demuestra que siga tirando sus close ups con desechables compradas en una discount store de Montreal mientras devuelve una cámara de miles de dólares a la tienda de donde nunca debería haberla sacado.

Gab ha encontrado en Instagram un medio en el que construir su propia galería de arte. También su cruzada personal. De la plataforma dice que le sirve para que sus fotos alcancen el reconocimiento de miles de personas y personalidades del mundo del arte relativamente rápido, pero odia como la cultura del repost, la omisión de fuentes y la apropiación de contenido digital difumina su autoría sobre el arte que se esfuerza en crear a diario. Aún así, esto no ha sido un motivo para disminuir su actividad, a la que califica como hobby que no avanza en ninguna dirección particular más allá de plasmar sus pensamientos y estado anímico.

© @gabbois

© @gabbois

Al final, el arte tan autoreferencial y complejo de Gabbois (@gabbois) tiene una explicación sencilla. Gab hace lo que hace porque puede hacerlo. Y le encanta enseñártelo, te guste o no.