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La última colección de Clare Waight Keller para la casa francesa se inspira en una caminata en invierno por el Jardín del Edén.

Givenchy

El desfile de la colección FW19 de Givenchy, bautizado como “The Winter of Eden”, ha tenido lugar el parisino Jardin des Plantes para crear todo un imaginario basado en la estética botánica. La nueva propuesta de Waight Keller ha unido dos estilos diferentes consiguiendo un contraste armonioso que mezcla reminiscencias románticas con sastrería de formas pronunciadas y afiladas.

El estampado de serpiente que ha colonizado el printesta temporada promete seguir manteniéndose en el top de la mano de Givenchy, repetido en diversas prendas de la colección – una evocación, suponemos, a la serpiente del Paraíso que incitó a Eva a morder la manzana. Respecto al patrón cromático, han reinado los tonos neutros interrumpidos por piezas en rosa, verde, azul klein y naranja. Los hombros sobredimensionados, que ya vimos en Saint Laurent y Balenciaga, siguen pisando con fuerza la pasarela y se han convertido en uno de los elementos clave de esta colección.

Abrigos en tweed y espiga, cinturas ceñidas con cinturón, bolsos mini y tacones maxi han contribuido a consolidar una estética femenina que mantiene todo el savoir fairede la firma. Un prêt-à-porter que ha marcado una clara diferencia frente a la alta costura del anterior show de Givenchy, con prendas más accesibles y sencillas.

Givenchy FW19

Los toques románticos venían de la mano de telas florales plisadas (otro estampado protagonista) y tejidos fluidos que construían una antítesis excelente frente a los trajes estructurados y los abrigos cuadrados. Una dualidad perfecta entre lo redondo y lo afilado que irradiaba elegancia y sensualidad. Aunque, como ocurre con tantos otros diseñadores, este juego se desarrolla en un límite peligroso: ¿ha conseguido Clare Waight Keller una variedad contemporánea o ha perdido el concepto y la coherencia de una estética identitaria? Lo cierto es que la diseñadora se ha alejado de sus inicios estilísticos propios de Chloé y del tejido de punto que caracterizaba sus creaciones. Un cambio de camino que puede levantar críticas en la industria pero que, sin duda, forma parte del desarrollo de un trabajo creativo y artístico.