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Como decíamos hace unas semanas, el “Epilogue” de Gucci es el acto final de una narración. Alessandro (@alessandro_michele) esta vez nos sorprende cuestionándose el mundo de la moda a través de un cuento de hadas que se divide en tres partes.

Aunque no fuésemos conscientes de ello, dos de las partes ya las pudimos ver anteriormente. La primera se remonta a febrero, en un desfile tradicional — o lo que se conocía como “normal” hasta este año. En él, el pensamiento creativo es sometido a la interpretación de los espectadores. “¿Cuál es el impacto de desvelar aquello que genera ilusión?” se pregunta Alessandro.

La segunda parte se desveló en mayo. Por aquel entonces, Michele dejó su rol de director obsesivo en manos de los propios modelos, quienes tuvieron que hacer de fotógrafos, narradores, productores y escenógrafos de Gucci. Es aquí cuando surge la siguiente pregunta “¿qué le ocurre al producto creativo cuando escapa a la predeterminación?”.

El cuento se acaba hoy con el epílogo que marca el final de esta trilogía. Ahora, la ropa la llevan sus propios creadores. Los protagonistas de este fragmento son aquellos que día a día se dedican al proceso que da vida a las campañas publicitarias. “¿Qué ocurre con la relación entre realidad y ficción cuando una mirada indiscreta se cuela en los mecanismos de producción de una imagen?”.

Alessandro no aspira solo a cuestionarse las normas, roles y funciones sino a que todos hagamos ese ejercicio de reflexión. Por eso, este epílogo es más bien un preludio.