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El metaverso nos está sumergiendo en una realidad futurista en la que la moda está interpretando un claro papel protagonista. Hablemos de cómo la moda ha ido introduciéndose en ese universo digital a lo largo del 2021.

Lo primero que se vende en el metaverso es la accesibilidad. Lo que se oculta es el capitalismo en su máxima expresión digital. El poder comprar productos de lujo para vestir avatares a “módicos precios” es lo que está atrayendo a toda esa infinita red de internautas y/o fashionistas. También el negociar (y especular) con activos digitales.

La entrada de la moda en el metaverso se convierte en una especie de revival del tecno-utopismo de finales de los 90 y principios de los 2000. Aunque esta vez se haya llevado a otro nivel. En este nuevo paradigma, las prendas pueden usarse más allá del juego con el desarrollo de la tecnología blockchain, adquiriendo artículos virtuales certificados que posteriormente pueden venderse en otras plataformas. Ese es el concepto que proyectan los denominados NFT.

LAS MARCAS SE ADENTRAN EN EL METAVERSO

Balenciaga fue una de las pioneras en introducirse en el metaverso. A finales de 2020, la firma ya presentó su colección otoño-invierno a través de avatares virtuales. Por no hablar de que sus prendas renderizadas se encuentran disponibles en videojuegos como Fortnite.

Nike tiene asimismo en su equipo un responsable de metaverso, Eric Redmon, que ha liderado proyectos como NIKELAND, un espacio digital de la marca en la plataforma Roblox. adidas, por su parte, compró de igual forma terrenos en el multiverso The Sandbox y está desarrollando una serie de comics digitales de la mano de NFT Bored Ape Yacht Club.

Otras colaboraciones como Zara x Ader Error traspasaron asimismo las barreras digitales con la creación de una colección virtual distribuida a través de la plataforma Zepeto.

Siguiendo este camino tecno-expresivo, «las ventas relacionadas con el metaverso podrían suponer el 10% de la cifra de negocio total del lujo en 2030», según Morgan Stanley. Parece ser que, definitivamente, el futuro de la moda estará suspendido entre renders, blockchain y activos digitales.

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