Lenni Bubi diseña una falda con altavoces que funciona como soundsystem

Lenni Bubi presenta Woofer Skirt, una falda con altavoces funcionales que fusiona moda, tecnología, house y cultura club berlinesa.

Lenni Bubi diseña una falda con altavoces que funciona como soundsystem

El diseñador emergente afincado en Berlín está detrás de la ‘Woofer Skirt’, una falda con altavoces funcionales integrados que lleva la lógica del clubbing directamente al cuerpo. Entre moda experimental, cultura sound system y tecnología wearable, Lenni Bubi propone una de esas piezas que parecen concebidas para hacerse virales, pero que esconden una reflexión mucho más interesante sobre lo que puede llegar a ser una prenda.

¿Qué ocurre cuando el soundsystem deja de ocupar una esquina del club y pasa directamente a formar parte del look? Lenni Bubi parece tener la respuesta. Este diseñador emergente afincado en Berlín ha convertido una falda en un sistema de sonido completamente funcional. El resultado, bautizado como Woofer Skirt, se sitúa en ese territorio cada vez más fértil entre moda, dispositivo y performance.

La pieza comenzó a circular con fuerza en redes sociales después de que Bubi compartiera imágenes de su trabajo desarrollado en la Universität der Künste Berlin (UdK). La fórmula parecía hecha para detener el scroll: una silueta ceñida de acabado marrón brillante atravesada por woofers que vibran físicamente cuando comienza a sonar la música.

¿Quién es Lennie Bubi?

Lenni Bubi es un diseñador emergente formado en Fashion Design en la Universität der Künste Berlin (UdK), donde ha desarrollado una práctica situada entre moda experimental, tecnología y diseño de objetos.

Antes de viralizarse con la Woofer Skirt, Bubi ya había explorado esa relación entre cuerpo, función y artificio a través de otros proyectos, entre ellos una hologram leg bag y diferentes piezas desarrolladas durante su formación en la UdK. Su lenguaje parte de una idea: transformar elementos reconocibles en objetos difíciles de clasificar, a medio camino entre prenda, escultura y dispositivo. La Woofer Skirt es su búsqueda más reciente.

Berlín, house y moda

A simple vista, la Woofer Skirt podría encajar dentro del imaginario de la moda experimental que domina parte de la nueva escena berlinesa: silueta ceñida, acabado brillante y una estética entre industrial, fetish y DIY. Pero basta observarla unos segundos para descubrir que los círculos insertados no es un elemento decorativo. Son altavoces funcionales.

En las publicaciones vinculadas al diseñador, la pieza aparece descrita como una falda de faux leather con cremallera transformada en un sistema de sonido funcional. Bubi no ha diseñado una falda que parece un altavoz. Ha diseñado una falda que es también un altavoz. Y es esa literalidad la que hace que el proyecto funcione.

Resulta difícil imaginar una ciudad más adecuada para una pieza semejante que Berlín. La relación de la capital alemana con la música electrónica no termina cuando se encienden las luces del club. Desde hace décadas, el techno, el house y las diferentes subculturas nocturnas han moldeado también códigos estéticos, maneras de ocupar el espacio y formas de entender el cuerpo.

En ese ecosistema se desarrolla buena parte del imaginario de Lenni Bubi. El diseñador ha contado que su proceso creativo no parte del tradicional archivo de referencias o de extensos moodboards, sino de escuchar música (especialmente house) mientras camina por Berlín. Si la música participa en la construcción de una silueta, ¿por qué no introducirla directamente dentro de ella?

Su conexión con la Universität der Künste Berlin también resulta significativa. Bubi ha estado vinculado al Institute for Experimental Fashion and Textile Design de la UdK, un contexto académico en el que la moda se aborda más allá de la confección convencional y entra continuamente en contacto con la performance, la investigación material, el espacio urbano y otras disciplinas creativas.

En julio de 2026, la universidad incluyó a @lennibubi entre los créditos de SCHAU26, su presentación vinculada a Berlin Fashion Week. La propuesta desplazó trabajos de estudiantes de Bachelor y Master hacia las calles de Charlottenburg y planteó la moda como una forma de intervención sobre el espacio público.

Cuando la moda se puede escuchar

La obsesión de la industria por hacer que la ropa interactúe con su entorno no es nueva. Mucho antes de que expresiones como wearable technology o fashion tech se integrasen en el vocabulario habitual del sector, diferentes diseñadores comenzaron a preguntarse qué ocurriría si una prenda pudiera hacer algo más que vestirse.

Hussein Chalayan convirtió esa pregunta en una parte esencial de su lenguaje. Sus colecciones de finales de los noventa y los años 2000 introdujeron mecanismos, componentes electrónicos y sistemas motorizados capaces de transformar las prendas directamente sobre la pasarela. La tecnología dejaba de ser invisible para convertirse en coreografía.

Décadas después, nombres como ANREALAGE han continuado investigando la relación entre moda, luz y programación mediante textiles reactivos y superficies construidas con sistemas LED. También existen precedentes mucho más directamente relacionados con el sonido.

La firma británica de fashion tech CuteCircuit desarrolló su SoundShirt, una prenda capaz de convertir señales sonoras en sensaciones táctiles mediante actuadores distribuidos por distintas partes del torso. La propuesta traduce la música físicamente para que pueda sentirse sobre el cuerpo.

En Berlín, proyectos experimentales como el Sound Hoodie, desarrollado por Sara Diaz Rodriguez y Katharina Bredies dentro del Design Research Lab, ya habían explorado la posibilidad de incorporar un módulo de altavoz Bluetooth entre distintas capas textiles.

Y desde el terreno del arte sonoro, la compositora y artista Pauchi Sasaki llevó la idea todavía más lejos con su Speaker Dress: una estructura vestible construida con múltiples pequeños altavoces que convertían a la intérprete en el propio origen físico del sonido.

Del ‘wearable tech’ al ‘wearable club’

Durante décadas, la ropa tecnológica estuvo asociada a un futuro imaginado desde laboratorios, pasarelas conceptuales y promesas de hiperfuncionalidad. Prendas inteligentes capaces de medir el cuerpo, cambiar de aspecto, responder al entorno o comunicarse con diferentes dispositivos.

La generación que representa Bubi parece menos interesada en demostrar que la tecnología es futurista que en incorporarla de manera natural dentro de sus propios códigos culturales. En la Woofer Skirt el altavoz se transforma en un componente de la silueta casi de la misma forma que podrían hacerlo una cremallera.

Desde los vestidos mecánicos de Chalayan hasta las investigaciones de Iris van Herpen junto a arquitectos, científicos e ingenieros, algunas de las propuestas más estimulantes de las últimas décadas han surgido cuando los diseñadores han dejado de preguntarse cómo perfeccionar una prenda convencional y han empezado a cuestionar qué puede considerarse una prenda en primer lugar.

La Woofer Skirt puede leerse como una referencia a los sound systems, como un guiño al universo de los clubs o simplemente como una imagen absurda de alguien llevando los bajos pegados al cuerpo. Porque si el club puede convertirse en una forma de vestir, tarde o temprano el soundsystem también tenía que terminar sobre el cuerpo.

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