La máquina de baile de García Picasso nos lleva de las raíces mediterráneas (con Ibiza de fondo) a la libertad que encontró en las noches de Berlín
Zambullirse en la música de García Picasso García Picasso es realizar un viaje en el tiempo. Al pasado reciente de la cultura de clubs noventera, y a un futuro distante en el que los sonidos mediterráneos se amanceban con la cultura de baile de Berlín. Su último EP, Obsesiva, remite a aquellos icónicos djs de la ruta del bakalao tipo Chimo Bayo que situaban la cabina a pie de pista y ponían su voz al mismo tiempo que lanzaban los temas. Lo prueba en esta sesión que estrenamos en HIGHXTAR. grabada en CUPRA City Garage Madrid.
Hablamos con él para profundizar más en su propuesta.
HIGHXTAR (H) – Empecemos por esta sesión que estrenamos en HIGHXTAR. Cuéntanos cómo la concebiste y qué has querido transmitir con ella.
García Picasso (GP) – Es una sesión en la que toco en directo los temas de mi último EP, Obsesiva. La idea era empezar con sonoridades más atmosféricas y envolventes con Intro e ir entrando poco a poco en un sonido más house con Qué calor y Tengo frío tengo calor, para terminar con la vertiente más industrial y acelerada de Obsesiva y Baby boys.
Cuando hago un directo me interesa que sea atractivo también a nivel visual y que los elementos que toco en directo —voces, percusión, teclado o efectos— tengan un papel relevante dentro del propio directo. En las visuales quería transmitir una sensación de loop y repetición, algo que creo que encaja con el concepto de Obsesiva: esa tensión entre el caos y la necesidad de encontrar cierta comodidad dentro de él.
(H) – Alguien definió lo tuyo como ‘Genderless music’, aunque en realidad suenas posicionado en un lugar muy claro: los sonidos de club noventeros. A ti, ¿cómo te gusta definir tu música?
Me gusta pensar que soy un artista de culo inquieto, estoy en constante evolución y no sé muy bien dónde voy a estar dentro de cinco años. Es verdad que tengo una conexión muy fuerte con la música de club de los 90, pero no quiero que eso se convierta en una etiqueta que me limite. Ahora mismo definiría mi música como electrónica orientada al baile, con un sonido bastante orgánico y un sabor castellano y mediterráneo. En la próxima música que saldrá este otoño estoy más cerca de sonidos de house flamenco pero siempre dentro de un contexto bailable y divertido. Me interesa poder moverme entre lo industrial, lo housero, lo flamenco o incluso lo pop sin sentir que estoy traicionando el proyecto.
(H) – Dices que tu universo orbita en torno a la nostalgia del club y la identidad en tránsito. ¿Nos puedes explicar cómo entiendes tú ambos conceptos?
Creo que en toda la música de club que se ha hecho durante las últimas décadas hay mucho donde rascar: temas por descubrir, sonidos y estados de ánimo de los que tirar y mucho material que rescatar. Aunque no me interesa hacer música que suene como si estuviéramos en los 90, sino coger cosas de ahí y llevarlas a mi propia realidad.
Para mí, la identidad en tránsito debería ser una característica innegociable de un artista, porque siento que una de las principales tareas de un artista es estar en constante cambio, ser permeable y evolucionar. No sé cómo va a sonar García Picasso dentro de cinco años, y eso es precisamente lo que me hace sentir vivo, me intriga y me hace seguir adelante con esto.
(H) – ¿Por qué García Picasso como nombre artístico?
Cuando vivía en Berlín formaba parte de dos proyectos electrónicos, Kid Simius y Kilnamana. Hubo un momento en el que pasé una mala racha, abandoné esos proyectos y pensé que mi historia con la música se había acabado. Estuve así como un año, hasta que sentí la necesidad imperiosa de arrancar con algo nuevo.
Por aquel entonces sentía mucha melancolía por España y echaba de menos vivir aquí. Quería tener un nombre artístico que sonara muy español y que, a la vez, fuera poco común, así que mezclé mi primer apellido con Picasso. También es verdad que en esa época estaba bastante friki con la obra y la vida de Picasso.
En ese momento no me planteaba volver a España, pero de alguna manera siento que, en mi subconsciente, sí había algo que me empujaba hacia aquí. El hecho de tener ese nombre creo que me acercó mucho a España y, cuando empecé a ver que el proyecto llamaba la atención aquí, acabé tomando la decisión de volver.
(H) – ¿Cuáles fueron tus principales referentes para construir la identidad musical y estética de García Picasso?
Siempre me han llamado la atención los artistas que ocultan de manera parcial o total su rostro, ya sea a través del maquillaje, máscaras o cualquier otro recurso, y también aquellos que crean de manera intencionada un personaje artístico que va más allá de la persona que hay detrás.
Me interesa mucho esa idea de construir un universo propio alrededor del artista. Gorillaz y Bowie son dos referentes claros para mí por esa capacidad de crear personajes y jugar con la identidad. También me interesa mucho la parte más performativa de artistas como Locomía, y la estética de Tino Casal, por esa manera tan exagerada y glam de vestirse, de llamar la atención y de convertir la propia imagen en parte del espectáculo. Al final, me atraen los artistas que no se limitan a hacer música, sino que construyen todo un imaginario alrededor de ella.

(H) – ¿Cómo hiciste para embarcar a Loco Mía en tu tema Obsesiva? Cuéntanos el proceso.
En abril de 2024 saqué una versión no autorizada de Party time, de Locomía. En esa versión utilicé material musical de ese tema y también del tema Locomía. Cuando haces un cover como tal, no puedes simplemente coger un trozo de una canción y otro de otra, aunque sean del mismo artista, ni alterar la obra a tu gusto. Eso lo aprendí con el tiempo, jajajaja. Y bueno, digamos que yo hice un poco todo eso.
Cuando salió el tema funcionó bastante bien, sobre todo en YouTube, donde llegó a tener unos 20K streams en una semana. Después de unos días, la discográfica propietaria de los derechos y royalties de Locomía tumbó el tema. ¡Un caidón! A raíz de eso contacté con la discográfica y conseguí que el tema volviera a estar disponible haciendo algunos cambios en la metadata. No sé muy bien cómo explicarlo, pero entre mail y mail sentí que, a raíz de todo aquello, habían conocido mi proyecto que lo valoraban y respetaban lo que hago como artista.
Al tiempo se me ocurrió hacer un remix de Obsesiva (ABGEFARHN) y les escribí, esta vez, para pedir permiso en vez de pedir perdón. Pero ahora quería utilizar material original de esa canción. Cuál fue mi sorpresa cuando, al preguntarles, no me dijeron ni que sí ni que no. Simplemente me dijeron: termina el tema y, cuando esté listo, ya te diremos si puedes editarlo o no.
Esto me generó un poco de ansiedad, porque igual me tiraba meses trabajando en un tema para después no poder sacarlo. Por suerte, ya sabemos que el tema salió y que mereció la pena invertir ese tiempo en producirlo. Básicamente con Locomía primero pedí perdón y después pedí permiso.
(H) – Vives (o has vivido) entre Berlín y Granada. ¿Qué huella ha dejado en tu propuesta artística cada uno de estos lugares?
Granada es el sitio donde nací y Berlín es el sitio donde me hice como persona. Son lugares muy distintos, aunque hay quien dice que se parecen, o más bien que se parecían. Durante una época fueron ciudades relativamente baratas y estaban llenas de artistas. Y en las dos existe esa sensación de que muchas de las cosas que nacen allí también se quedan allí, dentro de la propia escena.
De Granada, viene mi pasión por los ritmos flamencos y por un sonido más mediterráneo housero, que es precisamente la parte de mi identidad que voy a explorar más en mis próximos lanzamientos. Spoiler: el primer tema de esta nueva etapa sale el 16 de Octubre y se llama En Busca y Carchuna. Es un tema bastante ligado a la Costa Tropical de Granada y a esa idea de parar, descansar y disfrutar de no hacer absolutamente nada.
De Berlín viene mi vertiente más industrial, loopera y repetitiva, pero también mi amor por la cultura del baile y el respeto por una escena que entendí como algo mucho más amplio que salir de fiesta. Allí aprendí que la noche tiene un componente cultural, espiritual y de liberación. Supongo que mi música nace un poco de intentar juntar esas dos cosas: las raíces mediterráneas de Granada y la libertad y la cultura de club que encontré en Berlín.
(H) – Con uno de tus anteriores proyectos, el dúo Kilnamana, llegasteis a colocar un tema en la banda sonora de The New Pope, de Paolo Sorrentino. ¿Cómo sucedió ese milagro (valga la expresión)? ¿Os trajo alguna alegría inmediata?
Fue bastante random. Ese tema, Adios Amigo, funcionó bastante bien en su salida y estuvo en el new music friday de varios países, supongo que al supervisor musical le llegó de esa manera. No teníamos ningún contacto previo con la productora que nos escribió (Sky UK), ni estábamos intentado meter temas en series. Primero nos propusieron meter el tema en lo que se llama una piscina de temas previa a la selección definitiva de BSO, y en unos 12 meses no supimos nada, pensábamos que lo habían descartado y después nos hicieron una oferta formal.
Recuerdo aquel momento como algo bonito y que nos hizo ilusión; pensé “si lo que hago le mola a Sorrentino es que está que te cagas”. De manera inmediata sentí un boost de autoestima por tener un tema en una serie de un ganador de Oscar, pero después te das cuenta de que eso no garantiza que pagues las facturas ni que tengas más bolos.
(H) – Recomiéndanos tres artistas que te obsesionan últimamente.
B-Tribe, Azúcar Moreno, Dj Pippi.
(H) – Si te leyeran el futuro, ¿qué te gustaría que salga en las cartas?
Que en unos años estaré viviendo en un ático en la costa tropical de Granada, en concreto en la Mamola, con una terraza enorme y vistas al mar. Descansando durante la semana y haciendo bolos los fines de semana. ¡No pido más!
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