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El diseñador francés Jean Paul Gaultier anunció antes de su desfile de alta costura de París su decisión de retirarse de los talleres. Una notica que entristeció a la industria, pero animó aún más la expectación de su último desfile. Tras 50 años de un trabajo impecable solo podemos decir, “Merci Jean Paul”.

Jean Paul Gaultier

Al igual que, Julie Covington y su “You Don’t cry for me Argentina”, el modisto pidió que ni París, ni la moda llorase por él. Jean Paul desea ser recordado por sus diseños provocativos, espectáculos extravagantes y sobre todo por derroche de positivismo y buenas vibraciones. Su último show fue una fiesta salvaje que nadie podrá olvidar.

El famoso Théâtre du Châteleta se llenó del aroma de Gaultier, de moda y de luz. El Couture SS20 de la casa francesa cumplía 50 años. Ha sido ésta la oportunidad del diseñador para decir adiós después de tantos años al servicio de su gran pasión. Nadie quiso perdérselo, Dries Van Noten, Christian Lacroix, Nicolas Ghesquière o Christian Louboutin, entre otros. Por supuesto, nuestra Rossy de Palma (@rossydpalma), amiga e imagen de la firma, también se desplazó hasta la capital francesa.

Jean Pau

Jean Paul nos deja una herencia y un legado construido a base de esfuerzo y mucho trabajo. Sus delicados corsés, el famoso sujetador de cono y, sin lugar a duda, su influencia marinera serán su ADN. Medio siglo de moda de ensueño siempre manteniendo su carácter y su esencia. Adaptándose a los cambios y avanzando con vanguardismo y originalidad.

El desfile comenzó con un simulado funeral. La escena estaba inspirada en la película de moda y culto, “Who Are You, Polly Maggoo?”, dirigida por Willian Klein en 1966. Un ataúd de color oscuro se situaba en medio del escenario. La modelo Karlie Kloss (@karliekloss) se acercó con actitud dramática y lo abrió, de él salió Issa Lish con el primer look de la colección, un vestido blanco de muñeca y mangas abollonadas.

Todo el mundo observó cómo los modelos iban desfilando con los diseños de Jean Paul Gaultier. La atmósfera que se había creado iba más allá de la moda, un ambiente agridulce que finalizó como debía ser, con alegría y una emoción descontrolada.