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Resulta curioso como una generación que ni siquiera vivió la década de los 00 de manera consciente, esté protagonizando su comeback; bebiendo de todas sus tendencias para convertirlas en la gran aspiración, más allá de la estética. Hablemos de cómo la generación Z está impulsando la nostalgia Y2K.

Desde «Flow 2000» de Bad Gyal a la última colección de Miu Miu. Hoy todo evoca a esos maravillosos años en los que pensar en el futuro de forma positiva todavía era una opción. Tiempos en los que nos relegábamos al hedonismo y a vivir una juventud desenfadada, sin tener que experimentar la ansiedad social de la era hiper-moderna, o salir a protestar contra la crisis climática o la LGTBIfobia.

Los dos mil fueron todo eso, pero también fueron años en los que la cultura de la toxicidad se erigió como pop, sin que ni siquiera fuésemos conscientes de ello. El espectáculo de horror de la cultura de la celebridad, los acosos de los paparazzi y las sitcom desarrolladas desde una lente heteronormativa y misógina formaban parte del problema estructural. Todo se aceptaba sin pestañear.

Britney Spears y Justin Timberlake

El fenómeno 2000, ya impartido por la escuela de las nuevas generaciones ha visto ahora, más alla del movimiento Free Britney, a Kim bromeando sobre su cinta sexual en SNL o el reebot de Scary Movie. De ahí brota un deseo general por parte de los Millenials de evadirse a tiempos “mejores” y «menos opresivos» en los que la preocupación igual radicaba entre sintonizar «Mean Girls» por cuarta vez o aplaudir las bromas políticamente incorrectas de Paris Hilton.

El ser conscientes en la actualidad de toda una realidad o el tener que luchar contra mil problemáticas sociales nos lleva a desarrollar ese sentimiento de nostalgia, a volver a una superficialidad en la que igual no teníamos que fingir que éramos felices.

LA GEN Z SE EVADE EN LOS 2000

¿Qué representa ese regreso del Y2K para los que nacieron precisamente en esos años?

La generación Z está reactivando todo ese imaginario: impulsando la moda de Blumarine SS22 con sus minivestidos con volantes o vaqueros de cintura baja, o siguiendo la interpretación del uniforme ‘back to office’ en clave 2000 de Miu Miu. Esos códigos ahora ya configuran su street style, y el de la mayoría.

Así vemos como los nativos de la década se convierten en los verdaderos precursores de la tendencia. Algo de lo que hemos podido ser partícipes a través de sus looks en TikTok con vaqueros bootcut y tops DIY, o a través de sus hastags #Y2kAesthetic y #Y2kFashion, que acumulan millones de visualizaciones. Parece paradójico que todo eso se abandere desde una generación que sólo dispone de vagos recuerdos de los tiempos del «Baby One More Time» de Britney.

En este sentido, se extrapola la estética y se sube al estrado de la moda, oscureciendo todo el sistema de valores tóxicos subyacentes. Esa cultura violenta se ignora para refugiarse en el pasado, igual porque hacerlo en el presente o en el futuro sea algo más difícil.