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Con un cartel arriesgado y las controversias en el foco de atención, Primavera Sound 2019 ha acogido un público masivo y ha tenido una repercusión y seguimiento en redes de los que pocos festivales pueden presumir. Será por algo.

Primavera Sound 2019 demuestra la realidad del panorama musical

Bajo el lema The New Normal, la apuesta del Primavera Sound de este año se resumía en un compendio de diferentes estéticas y estilos, un line-up paritario y una revolución de las categorías musicales que el público lleva teniendo interiorizadas todos estos años. En esta decimonovena edición, el festival quería que el público bailara, y que bailara de todo. La multitud se ha movido con el indie, con el pop, con el reggateón, con la electrónica y con el trap, sin hacer ascos a ningún género, demostrando que la música ya no entiende de elitismos.

El Primavera Sound nos ha dejado claro que la música latina está en plena expansión y que vuelve a gozar de un reconocimiento que se le había arrebatado desde hace algunos años. J Balvin, cómo no, se encargó de demostrarlo. También Rosalía fue una de las actuaciones más aclamadas del festival, con un show que presumía de una fuerza estética impecable y que fue grabado incluso por parte del personal de seguridad. Nadie se atrevía a perderse detalle, no solo de los artistas más internacionales, sino de aquellos menos populares que para muchos fueron un descubrimiento sorprendente y para otros una experiencia que llevaban meses esperando.

Si el festival ha sido más que un evento de pocos días, ha sido precisamente por su despliegue de principios y por su habilidad para plasmar en un mismo cartel la realidad musical de nuestro tiempo. Las jerarquías han muerto, y el Primavera Sound lo sabía antes que nadie.