Una de las figuras más relevantes del streetwear que ayudó a conseguir que el sello neoyorquino se convirtiese en un lenguaje cultural global.
Tras haber anunciado su salida de Supreme y su incorporación a SKIMS como su primera Chief Design Officer, es inevitable que nos hagamos una pregunta: ¿y ahora qué?. Magee llegó al equipo de James Jebbia en 2004, tras haber colaborado con él durante dos temporadas, cuando el equipo todavía era muy pequeño, por lo que creció dentro de la marca.
Durante estos últimos 22 años –que se dice pronto– pasó por diferentes puestos vinculados al diseño, la producción y la dirección creativa, para terminar convirtiéndose en una de las figuras centrales de su estructura creativa. En varias entrevistas ha descrito desde dentro cómo Supreme contribuyó la manera de producir, vender y comunicar moda, con su sistema de lanzamientos semanales y la integración de colaboraciones con artistas, marcas y figuras culturales, entre otras innovaciones.
Al mismo tiempo, Magee fue construyendo paralelamente su propia respuesta al mundo que estaba ayudando a crear, y fundó MadeMe en 2007, una marca de streetwear concebida ‘by girls, for girls’, precisamente porque sentía que la industria seguía dirigiéndose principalmente a los hombres. Esta iniciativa terminó convirtiéndose en un pequeño refugio cultural que dio espacio a mujeres artistas como Lourdes Leon, Princess Nokia, Paloma Elesser o Beatrice Domond, entre muchas otras. Porque ella siempre entendió la moda como una plataforma cultural.
¿Qué supone entonces para Supreme su marcha? En primer lugar, la pérdida de una memoria creativa interna de 22 años. La marca ha sobrevivido a la marcha de James Jebbia, su fundador, de la gestión diaria; a la adquisición por VF Corporation en 2020; a la salida de Tremaine Emory en 2023; y a la venta de la compañía a EssilorLuxottica en 2024. Pero Magee había permanecido hasta ahora. Por eso su salida es diferente, pues ella encarnaba uno de los últimos vínculos directos con la marca que creció desde dentro del downtown neoyorquino hasta convertirse en una compañía global.
Además, el cambio llega en un momento particularmente delicado para la identidad creativa de Supreme. Tremaine Emory había sido nombrado en 2022 como el primer Creative Director oficial de la marca, pero abandonó el puesto tan solo un año mas tarde. Desde entonces, esa posición no ha sido cubierta oficialmente, y con la desaparición de Magee, el cargo de Chief Creative Officer también se queda vacío.
El sello pierde así a una de sus principales figuras creativas justo cuando todavía no parece haber definido del todo quien ocupará el vacío dejado por la anterior generación. Y surge entonces otra cuestión: ¿quién va a decidir qué significa Supreme ahora? Porque el problema no es seguir diseñando piezas icónicas, sino mantener la relevancia cultural de una marca que durante mucho tiempo dictó las normas de la industria.
Con esto no queremos decir que su marcha implique necesariamente que Supreme vaya a perder su identidad, pero sí elimina a una de las personas que mejor conocen cómo se construyó a lo largo de los años. Porque si algo tenemos claro es que la marca seguirá ofreciendo productos aclamados, pero lo que no sabemos es si seguirá teniendo algo que decir culturalmente. Puede que la salida de Magee suponga el momento de inflexión en el que el sello decida si quiere preservar la lógica que le llevó al éxito o entrar definitivamente en una nueva etapa corporativa, más global y más estructurada, bajo el paraguas de EssilorLuxottica, y menos dependiente de aquellas figuras que construyeron su mitología.
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