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Cuando los sistemas de la moda tradicional van cayendo en la obsolescencia, la industria tiene que reinventarse o morir. La ciencia entra entonces a formar parte de un nuevo juego experimental consistente en construir un útopico futuro sostenible a través de moda cultivada en el laboratorio. ¿Será esta la gran alternativa ante la crisis climática?

Cada vez más son las empresas o firmas que se adentran en el laboratorio para desarrollar distintos materiales in vitro. Sin ir más lejos, ayer nos llegaba la noticia de que LVMH había adquirido una participación minoritaria en la empresa israelí de diamantes cultivados en el laboratorio Lusix.

El conglomerado de lujo seguía entonces la estela de otros grupos como Kering, quien invirtió en VitroLabs: una empresa con sede en California que produce cuero en el laboratorio a partir de células animales que se multiplican en entornos aislados. Alternativas a la cruel matanza de animales que el mismo grupo, junto a adidas y Stella McCartney, también apostó por un cuero creado a partir de micelio conocido como Mylo™ Unleather. Sin olvidar las ya icónicas sneakers de Gucci producidas con Demetra, un material de base biológica que podría reemplazar el cuero clásico.

Hermès se sumaba asimismo al club eco-futurista con una inversión en la start-up Mycoworks que produce cuero a partir de hongos. Aunque si hubo alguien que trascendió en la esfera del lujo, ese fue Frank Ocean con su marca Homer, y sus diamantes esculpidos en el «lab». De esta manera, el prestigio, la difícil obtención de todos esos materiales o diamantes, y la exclusividad sobre las que se erigía el lujo se diluyen para conectar con la narrativa y el espíritu de nuestro tiempo.

La cuestión que radica de todo esto es si realmente se entenderá la moda cultivada en el laboratorio. Podría ocurrir que la clientela de lujo tradicional mantuviese una postura reaccionaria ante determinados productos costosos en clave “artificial”, poniendo en duda su prestigio.

DECONSTRUYENDO LA INDUSTRIA DEL DIAMANTE

En el sector del diamante en particular, las capacidades de producción están aumentando, abogando por esta alternativa para el mercado de masas que sustituye los diamantes tradicionales. Unos que están en peligro de extinción por no haber sido descubiertos nuevos yacimientos significativos en las últimas décadas.

En este sentido, un informe de Bain (2021-2022) señala que «el segmento experimentó un crecimiento continuo de la demanda y una disminución de los precios en relación con los diamantes extraídos de minas naturales a medida que aumentaba la oferta de diamantes cultivados en laboratorio y avanzaban las tecnologías; el precio medio de venta al por menor de los diamantes pulidos cultivados en laboratorio disminuyó al 30% y el precio medio al por mayor al 14% de los precios naturales, frente al 35% y el 20% en 2020, respectivamente».

En cuanto a la moda en sí, no nos cabe duda de que los materiales sostenibles cultivados en laboratorio o biodegradables serán los que verdaderamente vislumbren el futuro del lujo. Sólo así resplandecerá la industria.

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