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Si la moda podía suponer una vía de escape dentro de la distopía, ahora ésta se ve atravesada por la inflación, y por una subida de precios estratosférica que convierte su acceso en un privilegio. Desde el lujo hasta el fast fashion: la ropa nunca había sido tan cara. ¿En qué momento pasó a ser inaccesible para la gran mayoría?

La última colisión entre el streetwear y el lujo acabó de esclarecer este paradigma indeseado. Esa fue la de Palace x Gucci: una colección entretejida por prendas que abarcaban desde chaquetas shearling por 9500€ a sudaderas bordadas por 4900. Una colaboración con la que activaron de inmediato la alarma del cash-grab, mientras alteraban los códigos y la propia esencia de la marca de skate. Y es que, ni siquiera la expectación o la importancia de esta colaboración, que pretendía reavivar el hype del streetwear, pudieron justificar ese listado de precios contradictorio.

Tanto la unión creativa como su tasación económica retractaron una vez más la creciente polarización que está dividiendo a la sociedad en extremos. Y es que, ésta revela la presencia de un público que está cada vez más dispuesto a gastarse cantidades ingentes de dinero por conseguir piezas que representen al unísono sus valores y estrato social. Un grupo de consumidores normalmente asociado a las élites que pareció neutralizarse ante la subida de precios de los gigantes del lujo como Bottega Veneta o Louis Vuitton. Para ellos, el aumento de los precios no supuso un punto de inflexión entre el hecho de comprar o no.

Es cierto que de la pandemia y la guerra han proyectado una serie de problemas en la cadena de suministro, como el coste de las materias primas o los gastos energéticos. Algo que por supuesto también ha afectado al sector del lujo, haciendo que sus precios estén en el punto más alto de los últimos cuatro años, según un análisis de la web EDITED.

Si hace cuatro años una camiseta de algodón de Prada se vendía por 740 dólares, a día de hoy sube a 924. Un incremento notable que está afectando sobre todo a uno de los bienes más preciados del lujo contemporáneo, los It Bags, con una subida del 27% respecto a 2019.

DENTRO DEL FAST FASHION

Si las marcas fast fashion basaban su modelo de negocio en el low cost, ahora esa idea o tendencia parece invertirse y desvirtuarse en sí misma. En el sector de la moda rápida, los aumentos de precios a nivel europeo están cada vez más al alza, con minoristas como Zara, Uniqlo o Mango con subidas de entre un 8 y un 11%.

ZARA eleva ahora su precio medio a los 40 euros, y transita un cambio de filosofía, de estética y de narrativa inspirada en las boutiques de lujo con el que pretende alejarse cada vez más del fast fashion; para introducirse en un concepto más sofisticado que genere espacio para la moda circular. Aunque si el corazón de su mecanismo no cambia y/o su modelo de negocio principal, estamos más o menos en el mismo punto de partida.

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