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Que Shein copie a diestro y siniestro no es ninguna novedad. Ya son muchos los diseñadores independientes y firmas de moda de lujo que han acusado al gigante chino de robar sus marcas registradas. Ahora es el turno de Stüssy, quién se ha convertido en su principal enemigo.

Hace unos días, la marca de fast fashion puso a la venta una camiseta negra con el nombre de Stüssy y el número ocho que recuerda a su famosa t-shirt de hockey. Evidentemente Stüssy ha demandado a Shein por falsificación e infracción de marca, un caso que no será complicado de ganar teniendo en cuenta que la camiseta es una copia exacta. Según Stüssy, Shein habría falsificado sus productos «con el fin de causar confusión y desviar a los clientes».

Stüssy continúa su argumento describiendo su propio modelo de negocio: el de «una marca exclusiva con distribución limitada». La etiqueta crea una demanda mayor que la oferta, generando así un espacio vacío en el mercado que, según la firma, Shein quiere llenar con sus falsificaciones. Por lo tanto, Stüssy quiere quitarle las ganancias a Shein por la venta de su camiseta falsificada, pero también quieren evitar que siga jugando a este juego en el futuro.

La voracidad con la que la marca china absorbe y literalmente imita todo lo demás es brutal. De hecho, se podría llegar a entender el acto de falsificar prendas de un diseñador independiente poco conocido por la audiencia, pero es absurdo creer que se puede copiar una camiseta con el logo de una marca famosa como Stüssy sin tener consecuencias legales y sociales. ¿Cuál creéis que habrá sido el motivo de esto?

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