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Hay algo que me llama especialmente la atención en el hecho de que las personas más ricas del mundo estén tratando de irse a otro planeta. Y es que no entiendo, no me cabe en la cabeza cómo han podido cansarse de este tan fácilmente.

Para ser sinceros, me dan un poco de envidia. Si te aburres es porque lo has superado todo, has resuelto el nivel más alto del crucigrama de la vida y quieres cerrar el libro para empezar otro. Pero no voy a hablar de esta gente, quiero hablar de justo lo contrario; los que no entienden absolutamente nada de lo que hay a su alrededor, que miran todo con cierta desconfianza y nunca saben bien a dónde pertenecen. Están a la deriva de la lógica social, y aunque nunca la llegan a comprender del todo, la siguen por comodidad, y porque al fin y al cabo, es lo que hay. Intentar encajar es lo que se suele decir, pero qué hacer si no; resulta redundante cuando tratar de encajar es lo que haces diariamente, cuando es tu propia vida.

Gracias a Dios que todo está escrito; hay multitud de libros que tratan la soledad diaria, es un tema bastante común en la literatura. Pero quizá, lo más reseñable de estos últimos años es la combinación de la soledad con la sociedad posmoderna, que ha dado lugar a relatos excepcionales en los que podemos ver crítica y narrativa. Estos son tres de los libros que he encontrado más interesantes:

  • «Middlesex» de Jeffrey Eugenides

Siempre digo que este libro es como juntar «Cien años de soledad» de García Márquez y «On the road» de Kerouac. La novela estrella del autor de «Las vírgenes suicidas» es una historia sobre el crecimiento, el descubrimiento y la inadaptación. Es un largo relato sobre los recuerdos familiares de Cal, el protagonista que pasó los primeros años de su vida siendo mujer hasta que poco a poco descubrió su identidad. La historia se remonta a los antepasados de Cal en Asia meridional y se traslada a Detroit. Allí, se desarrollará la primera parte de la vida de Cal, una parte importantísima que marcará su futuro. La voz inocente del protagonista frente al mundo es a mi parecer la clave del libro, que enfrenta la singularidad del personaje con normas de una sociedad estandarizada.

  • «Nadie es más de aquí que tú» de Miranda July

Miranda July es de todo: escritora, artista, música, actriz y directora de cine. July tiene un estilo muy peculiar que se deja apreciar en cualquier disciplina que desarrolla. En este libro, compuesto por dieciséis relatos, los protagonistas tratan de conectar con el mundo que les rodea, incluirse en la lógica de la sociedad, pero con unas formas un tanto extravagantes pero muy humana. El resultado son historias peculiares, divertidas y de una gran ternura que celebran la vida tal y como es.

  • «Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer» de David Foster Wallace

Este libro más que un artículo, una crónica o un relato, creo que es un experimento. David Foster Wallace, el escritor atormentado por excelencia de finales de siglo y que se ganó la fama por su crítica mordaz de la cultura de masas, se embarcó en el Nadir, un crucero de lujo 7NC y lo documentó. Lo que para el cliente estándar es un viaje para divertirse y descansar, en la piel de Foster Wallace es un auténtico calvario marcado por el cinismo de la diversión. Este relato es un análisis de la sociedad de consumo y su retorcido sistema de estandarización de las necesidades humanas, de la excentricidad y su patético conformismo.

Si alguna vez has querido abandonar todo y desconectar completamente por un tiempo, te interesará este artículo que escribí sobre la necesidad del fracaso.