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Llevar una vida sexual plena y saludable depende de diversos factores (la mayoría de ellos, subjetivos). Sin embargo, expertos aseguran que existen ciertas ‘red flags’ que pueden provocar la frustración sexual. Ahí van algunos ejemplos:

No conocer tu cuerpo y no saber qué es lo que te gusta (sexualmente hablando)

Muchas veces las expectativas están demasiado altas. Deseamos tener orgasmos alucinantes pero ni si quiera sabemos qué es lo que nos gusta. Es por ello que resulta imprescindible practicar sexo en solitario, descubrir nuestro propio cuerpo y sus necesidades. De esta manera no solamente estarás dándote amor propio (tan necesario) sino aprendiendo a darte placer a ti [email protected] para después poder transmitirlo a tu pareja sexual.

No hablar nunca de sexo

Es importante mantener conversaciones, de vez en cuando, sobre sexo. Compartir tus pensamientos con la otra persona, contarle qué es lo que te gusta (y lo que no) y también escuchar. De lo contrario, podrían provocarse malentendidos e incluso generarse traumas.

«Resulta crucial poder hablar abiertamente sobre lo que te gusta y lo que no en la cama. Discutir cualquier cambio que estés experimentando y cómo te sientes en el sexo en ese momento. Sin vergüenza o miedo a ser [email protected]» asegura la experta Tracey Cox.

Siempre es la misma persona quien toma la iniciativa

Este factor puede suponer, muchas veces, que hay una parte pasiva mientras que la otra solo mantiene relaciones sexuales para complacer. Es por ello que iniciar el sexo es una de los factores más importantes si el objetivo es mejorar la calidad sexual.

No innovar

Caer en la rutina siempre acaba aburriendo. Existen diversas alternativas para evitarlo, bien sea incluir juguetes sexuales durante el acto, probar nuevas posturas o incluso ir cambiando de lugar. El hecho de que cada vez sea diferente es lo que mantiene viva la pasión.

Pasar por alto los preliminares 

[email protected] sabemos la importancia de los pasos previos pero a veces las prisas o las circunstacias pueden hacer que pasemos por alto esta fase. Según Cox, «haz lo que te funcione para empezar el sexo de forma ‘caliente’ y no ‘fría’. De esta forma es mucho más fácil llegar al clímax.»

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