Así funciona la sudadera que te hace invisible para la inteligencia artificial y reconocimiento en vídeo

Un equipo de la Universidad de Maryland, en colaboración con Facebook AI, diseñó una prenda capaz de esquivar a las cámaras con reconocimiento automático. Te contamos cómo funciona de verdad y por qué no deberías comprar la primera imitación que veas en Amazon.

Universidad de Maryland
Universidad de Maryland

Suena a fake de esos que circulan cada dos por tres en redes: una sudadera que te borra literalmente de las cámaras. Pero esta vez la cosa tiene más recorrido del que parece. El proyecto existe, tiene paper académico, universidad de prestigio detrás y hasta nombre propio: Making an Invisibility Cloak. Lo firman Zuxuan Wu, Ser-Nam Lim, Larry Davis y Tom Goldstein, entre la Universidad de Maryland y Facebook AI (hoy Meta AI), y llevan años dando la vuelta a internet cada vez que alguien lo redescubre.

La premisa: una prenda de punto, con estampado de aspecto casi psicodélico, capaz de hacer que un sistema de visión artificial deje de detectar que hay una persona delante. No es magia ni es tecnología furtiva militar. Es lo que en el mundo del machine learning se llama un ataque adversario: un patrón visual diseñado específicamente para confundir a un modelo de IA entrenado para reconocer formas humanas.

Cómo engaña a la inteligencia artificial

Los sistemas de detección de objetos, como el popular YOLOv2 que usaron en el estudio, funcionan analizando miles de posibles recuadros dentro de una imagen para decidir si contienen o no a una persona. El equipo de Maryland entrenó un patrón visual con el dataset COCO —uno de los grandes bancos de imágenes usados para enseñar a las máquinas a «ver»— y construyó, básicamente, el negativo de todo aquello que el algoritmo asocia con un cuerpo humano.

El resultado se imprimió en un jersey con forro de microfleece, corte moderno y pinta de prenda de invierno normal y corriente. Puesto delante de una cámara con YOLOv2 corriendo por detrás, el sistema simplemente deja de marcar a la persona como «persona».

Importante matizarlo: esto no es reconocimiento facial. No hackea Face ID ni las cámaras de control de fronteras. Ataca a los detectores de objetos, esos que usan cámaras de vigilancia, coches autónomos o sistemas de videovigilancia urbana para localizar cuerpos en una escena. Es un matiz que se ha perdido por el camino en más de una versión viral de esta historia.

La letra pequeña 

En las pruebas físicas, con una persona real llevando la sudadera puesta, moviéndose, con luz cambiante, el patrón solo logró engañar al detector en torno al 50% de las veces. Es decir: cara o cruz. Además, un patrón entrenado para esquivar YOLOv2 no funciona igual de bien contra otros modelos de detección; cada sistema tiene sus propios puntos ciegos, y no existe un estampado universal que valga para todos.

Los propios investigadores lo dejan claro en el paper: el objetivo nunca fue crear una capa de invisibilidad funcional para el día a día, sino demostrar que los sistemas de IA, por muy sofisticados que parezcan, siguen teniendo agujeros explotables. Es investigación en seguridad de sistemas de aprendizaje automático, no un producto de consumo. Eso no ha impedido que la historia resucite cada cierto tiempo —de foros como Reddit a medios generalistas— presentada como si fuera un lanzamiento comercial recién salido del horno, cuando en realidad el paper original es de 2019-2020 y el desarrollo se retrasó, entre otras cosas, por la pandemia.

Cuidado con las copias que circulan por Amazon

Con la historia dando otra vez la vuelta, han empezado a aparecer en marketplaces como Amazon sudaderas que se venden bajo el reclamo de «camuflaje antifacial» o «invisibilidad adversaria», apropiándose del nombre y la estética del proyecto de Maryland. No hay forma de verificar que esas prendas repliquen el patrón real entrenado por los investigadores —que, recordemos, ya solo acertaba la mitad de las veces en condiciones de laboratorio—, así que conviene tratarlas como lo que probablemente son: merchandising oportunista que surfea una historia viral, no ropa con base científica contrastada.

Más allá del morbo tecnológico, el proyecto conecta con una inquietud muy real: la omnipresencia de cámaras con IA en calles, comercios y transporte público, y la escasa capacidad que tiene el ciudadano de a pie para saber cuándo, cómo y con qué fin está siendo detectado. La «moda adversaria» —de este jersey al Adversarial T-shirt de otro equipo de investigadores, pasando por el maquillaje anti-reconocimiento facial conocido como CV Dazzle— lleva años explorando la ropa como forma de fricción frente a la vigilancia algorítmica. No hace falta comprarse un jersey para entender el mensaje de fondo: la IA de reconocimiento, por avanzada que la vendan, sigue siendo falible. 

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