Del cine fantástico a la nostalgia más bailable, la ruta de octubre que nos propone Repsol combina dos maneras muy distintas de celebrar: el suspense y la pantalla grande en Sitges, y la fiesta retro en dos citas consecutivas en Barcelona. Del 8 al 18 de octubre, la villa marinera se llena de zombis y estrenos; y el 17 y 18, el Parc del Fòrum se convierte en la gran pista de baile del recuerdo. Estas son nuestras recomendaciones para hacer cada parada inolvidable.
PRIMERA PARADA: FESTIVAL DE SITGES (8 AL 18 DE OCTUBRE)
Hay festivales que se entienden sin playa y este es justo el contrario: el Festival de Sitges necesita del casco antiguo, sus calles empedradas y su paseo marítimo para desplegarse durante diez días de proyecciones, alfombras rojas y ambiente de cine de género que se vive tanto dentro como fuera de las salas. Cada octubre, la localidad se transforma en la capital mundial del cine fantástico y del terror, con un ambiente que mezcla cinéfilos, curiosos y ese punto festivo que solo Sitges sabe darle a un festival de cine. El equipo de HIGHXTAR. repasa las claves para disfrutarlo de principio a fin.
El cine, la villa y la energía
Por tercer año consecutivo, Repsol vuelve a formar parte del Festival de Sitges, acercando al público experiencias que se viven tanto dentro como fuera de las salas. Uno de los principales puntos de encuentro durante el festival será el Espacio Repsol, situado frente al Hotel Meliá Sitges, uno de los enclaves con más actividad de Sitges durante esos días. Abierto al público y concebido para acercar el certamen a la calle, el espacio acogerá encuentros y conversaciones en directo con algunos de los protagonistas del festival, además de convertirse en un lugar de pausa entre proyección y proyección gracias a sus puntos de recarga solar para dispositivos móviles. La experiencia irá un paso más allá con la incorporación de Franky, un asistente basado en inteligencia artificial que ayudará a los asistentes a resolver dudas sobre la programación y acceder a información útil del festival en tiempo real. Una herramienta pensada para que disfrutar de Sitges resulte todavía más sencillo y personalizado activo desde el día 5 de octubre. Entre zombis, estrenos y maratones de cine fantástico, la King Kong Área vuelve a convertirse en uno de los puntos más animados del festival donde el público encontrará propuestas de Repsol pensadas para seguir disfrutando del festival más allá de las salas. Un lugar donde prolongar la experiencia más allá de las proyecciones, descubrir algunas de las activaciones del certamen y vivir ese ambiente tan característico que convierte Sitges en mucho más que un festival de cine.

Dónde comer (y tardear) entre pase y pase
Sitges guarda también su propia ración de Soletes Guía Repsol: locales sin grandes pretensiones pero con encanto, muchos de ellos en pleno casco antiguo, que enamoran por su autenticidad y su buen hacer, perfectos para completar la jornada entre proyección y proyección. Esta es nuestra selección.
El Cable
En el cruce de las calles Ángel Vidal, Santiago Rusiñol, San Damià y Barcelona, este bar «de toda la vida» con Solete Guía Repsol lleva generaciones sirviendo bravas, calamares a la romana y una de las tortillas más defendidas del pueblo. Ambiente de resistencia castiza en pleno centro histórico, ideal para un tapeo rápido antes de bajar a las salas.
El Pou
En la calle de Sant Bonaventura, este restaurante con Solete conserva los suelos y el antiguo cup donde se prensaba la uva de un edificio con 150 años de historia. Su propuesta de platillos para compartir fusiona la cocina catalana con guiños japoneses y peruanos, con las sardinas marinadas y el ceviche como grandes reclamos.
La Formatgeria de Sitges
Vinoteca con Solete Guía Repsol en pleno pueblo, con una década de trayectoria dedicada a los quesos, las croquetas y los buenos vinos. Una parada ideal para tapear con calma después de un día de proyecciones.
Gelateria Olivier
Con dos locales en las calles de les Parellades y Jesús, esta heladería con Solete elabora sus helados y horchatas de forma artesanal desde 1958. Los clásicos de vainilla, pistacho o chocolate conviven con creaciones de temporada, la parada dulce perfecta para bajar el ritmo entre pase y pase.
Después del último pase
Para desconectar del cine, el propio litoral de Sitges ofrece el mejor de los planes: sus playas urbanas, con la del Fragata o la de Sant Sebastià a un paseo del centro, invitan a un baño reparador entre proyecciones. Quien prefiera algo más activo puede acercarse al Parc del Garraf, el macizo natural que se asoma al Mediterráneo con rutas de senderismo y vistas espectaculares, o alquilar una bicicleta para recorrer el paseo marítimo hasta las calas más escondidas del término. Y para una escapada cultural de un día, Barcelona queda a menos de 40 minutos en tren, perfecta para combinar cine y ciudad antes de cerrar la ruta.
SEGUNDA PARADA: LOVE THE 90’S BARCELONA Y LOVE THE TWENTIES BARCELONA (17 Y 18 DE OCTUBRE)
Dos citas, una misma ciudad y un mismo espíritu: revivir, bailar y celebrar la música que marcó a toda una generación. El Parc del Fòrum, en el litoral de Sant Martí, acoge dos jornadas consecutivas de nostalgia en formato festival: el sábado 17 de octubre, Love the 90’s recupera el eurodance, el pop y los grandes fenómenos de los noventa; y el domingo 18, Love the Twenties toma el relevo con los sonidos y la cultura pop de los años 2000. Dos noches distintas, un mismo recinto junto al mar y una sola excusa para explorar el litoral de Barcelona entre concierto y concierto. El equipo de HIGHXTAR. propone una única agenda para aprovechar ambas citas al máximo.
La energía de la nostalgia
Durante el fin de semana, Love the 90’s Barcelona y Love the Twenties Barcelona compartirán un mismo punto de encuentro en el Parc del Fòrum: el Espacio Repsol. Situado frente al escenario Escenario Repsol y en pleno corazón del recinto, será ese lugar al que volver entre concierto y concierto para cargar el móvil, descansar un rato en la zona chill out o participar en algunas de las dinámicas preparadas para los asistentes. Premios, espacios para hacerse fotos y distintas propuestas para compartir la experiencia con amigos completarán una programación que va mucho más allá de los escenarios. También habrá hueco para una pausa cafetera en su barra, donde podrán probarse algunas de las bebidas de Toma Café, Solete Guía Repsol, desde café latte y café americano hasta té matcha.
Los coches de choque, dentro del recinto del festival, pondrán el toque más divertido y nostálgico a un fin de semana pensado para revivir dos décadas que marcaron a toda una generación.

La música seguirá sonando durante las dos jornadas en el Escenario Repsol y, como partner energético de estos festivales, Repsol aportará distintas soluciones energéticas para hacer posible la experiencia, incluyendo combustible renovable para el funcionamiento de todos los escenarios y soluciones solares para la recarga de dispositivos móviles dentro del Espacio Repsol. Y cuando la energía esté en lo más alto llegará el Momento Repsol: una combinación de vídeo y música que culminará con una explosión de confeti y fuegos artificiales para que todo el público sienta la energía de Repsol.

Dónde comer (y tardear) antes de bajar al Fòrum
El litoral de Sant Martí y el barrio de Poblenou concentran buena parte de los Soletes Guía Repsol de la ciudad: locales de barrio, sin postureo, con buen producto y mejor ambiente, perfectos para completar la jornada sin alejarse demasiado del Parc del Fòrum. Esta es nuestra selección para moverse por la zona antes, durante y después de las dos citas.
L’Artesana Poblenou
En la calle de Sant Joan de Malta, este Solete Guía Repsol propone cocina catalana popular con imaginación en un menú sustancioso y de precio lógico. Sus callos y su papada con navajas son dos de los platos más recomendados por la casa. Ambiente de bar de barrio, ideal para comer bien antes de bajar hacia la costa.
Buriti
En la calle de Bilbao, este Solete de cocina brasileña es una parada diferente en pleno Poblenou: moqueca, acarajé y platos de inspiración baiana en un local de aire tropical y trato cercano, con terraza abierta para alargar la sobremesa.
Superlocal
En el Port Olímpic, dentro del Balcó Gastronòmic, este restaurante con Solete Guía Repsol apuesta por el producto de proximidad y la cocina mediterránea de temporada. Su terraza frente al puerto lo convierte en una parada perfecta para una comida relajada antes de cualquiera de las dos jornadas en el Fòrum.
El Xampanyet
Taberna mítica de cava y conservas, una institución de El Born. Abierto desde 1929 y gestionado por la misma familia, este rincón lleno de autenticidad es famoso por su atmósfera eléctrica, su decoración clásica de azulejos azules y su icónico vino espumoso de la casa.
Bodega La Puntual
Nexo entre dos linajes hosteleros de la ciudad, con decoración que rinde homenaje a locales históricos. Altamente recomendables su arroz de butifarra ‘esparracada’ con trompetas de la muerte, el entrecot de rubia y el milhojas de crema de Vilamala. Tiene una selección de vinos por copas para los paladares más exigentes.
Bar Velódromo
Emblemático café-restaurante de la ciudad de aires vintage y abierto casi 24 horas, con carta que va del desayuno a la cena. Su oferta amplia y variopinta, está hecha para todos los gustos. Sus famosas croquetas rivalizan en popularidad con los infalibles canelones de pollo rustido.
Cuando cae la noche (o entre festival y festival)
El Port Olímpic y el paseo marítimo de la Barceloneta concentran buena parte del ambiente nocturno más cercano al recinto, con terrazas y locales frente al mar que se llenan según avanza la noche. Para quien prefiera algo más tranquilo, la Rambla del Poblenou, con sus terrazas y su ambiente de barrio, es la alternativa perfecta para bajar revoluciones antes de la segunda jornada en el Fòrum.
Regreso al presente
Tras dos noches de nostalgia musical y diversión en el Parc del Fòrum, el propio litoral ofrece el mejor de los regresos a la vida real: la playa de la Mar Bella y el Front Marítim del Poblenou están a un paseo del recinto, perfectos para un baño o un rato de sol al día siguiente. Quien prefiera un plan más urbano puede acercarse al Museu Blau, con su arquitectura futurista junto al mar, o subir hasta el Parc del Centre del Poblenou para un paseo tranquilo entre naturaleza y vestigios de la Barcelona industrial. Y para cerrar la ruta de octubre por todo lo alto, el barrio del Born y su casco histórico quedan a un corto trayecto en metro, ideales para una última noche en la ciudad.
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